lunes, 14 de abril de 2014

Laclau, el corto Adiós y América Latina:

Podemos estar seguros que Laclau tiene una trayectoria divertida para algunos, porque si se lo pone a pensar uno detenidamente su itinerario político, ideológico e universitario está lleno de paradojas. La primera de ella es que durante su vida le fue echado en cara lo mismo que en parte en Argentina y en América Latina sería un enorme éxito, el triunfar en el exterior. Este hecho, si se quiere relativo pero real, es una parte de los odios y rencores que se han desarrollado en torno a su figura en torno a un chauvinismo un poco rancio que choca con el discurso de muchas editoriales de la Nación, y especialmente de Fernández Díaz y Jorge Lanata, el pecado de Laclau es apoyar al gobierno kirchnerista desde el exterior, el resto es una fabulación cuando siempre, se valoró incluso muchas veces hasta el ridículo el hecho de un cosmopolitismo y la importancia del avance académico. Porque Argentina es curiosa, Rafael Correa fue elogiado por haberse formado en Estados Unidos y por tener un doctorado, cosa que en el caso de Laclau sería el pecado original. Primera de estas paradojas entonces, “el cosmopolitismo” de Laclau.

            La segunda es más divertida, para quienes saben un poco de cómo se va cocinando una parte de la intelectualidad argentina, en los 80´ y en los 90´, cierta “izquierda” se dijo a si misma que iba a custodiar la democracia y a opinar en los medios de comunicación siendo la voz autorizada del “buen pensamiento” de allí hay una serie de corridas hacia la derecha, o hacia lo que se podría llamar establishment no tanto por el giro en el discurso sino por la esterilidad progresiva. Mientras más avanzan algunos en la senda menos se nota sus extraños orígenes, esto sólo se imputan nuevamente cuando se apoya a gobiernos como los de Néstor Kirchner y Hugo Chávez. A diferencia de muchos que han consagrado libros políticos como: “Néstor Kirchner. Entre la audacia y el cálculo” ; lo que podemos hallar es antes que nada una interesante idea que es; la mayoría de los intelectuales custodios de la social “democracia” o “social democracia” o el socialismo de Hermes Binner, y otras yerbas por el estilo, no tienen para mostrar en su haber un libro como “La Razón Populista”, libro que no han leído muchos de sus críticos, simplemente han abroquelado al gobierno kirchnerista y a la crisis del 2008, y esto para peor sólo ocurre por una serie de declaraciones de prensa y lo que es más gracioso por un video que en respuesta Ricardo Forster mostraría que la SRA, y el “Campo” como en sentido general son parte de la hegemonía social en la argentina sobre todo cultural. Esto ha sido olvidado pero debemos recordar una vez que el lema de la SRA es: “Cultivar el suelo es servir a la Patria”, si quisiéramos ser panaoicamente anti totalitarios, podríamos decir que toda otra actividad que no sea cultivar el suelo ya peca de usura, ansia de poder, locura, o lo que mejor venga en gana. Pero esto es importante porque Laclau, no debatió con nadie seriamente en Argentina en este sentido fue tan ignorado como Mario Bunge, u otro personaje que esta en el exterior que pasa por Latinoamérica, que da su opinión y que el ombliguismo argentino suele no tener en cuenta para bien o para mal.

            Sin embargo la diversión con Laclau no termina allí, Laclau no fue como José Pablo Feinmann una mera maquina de escribir sobre la coyuntura, por lo menos Laclau para amigos y enemigos salía del sentido común, porque su palabra “Populismo” no significa lo que los periodistas dicen que significa sino otra cosa, qué cosa, es divertido de debatir pero no significa una gestión X. Gran parte de las cartas de Carta Abierta, son raquíticas en comparación en este sentido para explicar lo que en cierto modo intento hacer Laclau, el Libro de Laclau, puede con mucho correr a Forster y a Horacio González campeones de adaptarse a una gestión propendiendo a la languidez intelectual. En este sentido debemos preferir para el futuro el camino largo y decidido de Laclau, por más bueno malo que sea, de meterse en política desde un armado que se pretenda original antes que lograr el efecto de importar un filósofo y argentinizarlo. Borges en este sentido más universal que Laclau es una muestra cabal de aquello cuando fue apropiado por Foucault en las palabras y las cosas, y Laclau pese a la urticaria de muchos logro polemizar un poco afuera y tener el placer y el displacer de ser criticado duramente en el exterior, en este sentido recomiendo “¿Una Política sin clases? El post-marxismo y su legado” de Ellen Meiksins Wood, donde encarga de atender al argentino en lo que cree que se trata de la herejía post marxista. Esto es importante en Argentina un país que se vicia y se anula en su desesperación de ahogarse en un vaso de agua a la hora de participar en los medios de comunicación.

            Justamente por estas cosas debemos pensar las maldiciones que pesan en Laclau, una de ellas es la de ir por la senda de Ramos, algo bastante oscuro y contradictorio de por sí. Laclau no sería en este caso un resentido montonero, oportunista, de esos que Lanata puede fácilmente hacer un video, como mucho puede ser un hereje tan equivocado como su mentor pero no puede ser un funcionario K, ni escribió un libro biográfico como El Flaco, y esto es importante porque para medir a alguien debemos pensar con resultados maso menos parecidos, y de orígenes maso menos similares. La acusación más fuerte hacia Laclau, de unos cuantos fue la de Sartelli, Ritvo y otros, maso menos de ser el creador de un peronismo universal, valga la licencia metafórica, la de exportar en medio de la oscuridad de Lacan a Juan Domingo Perón, y peor aún los anhelos izquierda de peronismo “nasseriano” o como se lo quiera llamar.

            Esto es importante por muchas razones, Laclau, tiene la suerte de quienes no tiene esta interna peronista anti peronista en sus genes, pueden aun imaginar que no se trata de una incorrección post-estructuralista que ya habría denunciado Borges. Pero digamos que vale la pena considerarlo. Sobre todo porque cuando se piensa en Latinoamérica, uno si es europeo y norteamericano, aunque hable de Buenos Aires, Río de Janeiro, La Paz, Asunción, Caracas, Lima, etc., puede decir lo quiere y se equivoca es porque simplemente tuvo la desgracia de posar sus delicados ojos sobre los problemas latinoamericanos. En este sentido recomiendo pensar en el argentino Auyero que hace su carrera entre el conurbano y Austin Texas, y el genial Levitsky, sobre el peronismo por lo menos desde el farragoso lugar donde la ciencia política local.

            Esto hay que decirlo desde un primer momento porque sino uno entra en un espiral de silencio del que no se puede salir. Argentina es muy selectiva pero también depende increíblemente de la importación intelectual. Necesita tener la última moda “intelectual de los centros académicos” o al menos muchas veces declamar poseerla. Muchos “argentinos de bien” para serlo tienen que hacer su peregrinaje hacia Europa, por lo que el escándalo de Laclau es casi como una disputa sobre el sexo de los ángeles, o sobre la bondad de otras cuestiones. Lo que debemos decir es que antes que nada, Laclau se evito una parte del problema que era, primero no trato de explicar toda la Argentina en forma esencial, como sí lo intentan otra gran cantidad de intelectuales que pasan por la televisión local en medio de un peregrinaje. Lo cual tiene su parte buena y su parte mala, no hacerlo no le quito demasiado tiempo, Argentina no era su ocupación principal, otros que han dedicado toneladas de tinta a la “Grieta” y a los partidos, y al neoliberalismo, Sarlo por ejemplo, que sabiendo que existe Sartori, ha decidido ignorarlo, Edgardo Mocca otro caso similar prefieren ante todo hacer del comentario casi como por una manía “empirista” convertirlo en un hábito y luego en un saber. Estas personas son las que se han salvado, como mucho de equivocarse para bien o para mal produciendo una obra como La Razón Populista, lo cierto es que la obra trata de ser una especie de gran compendio de la política, y eso genera irritación.  Pero después de todo muchas veces vale la pena fracasar tratando de hacer algo más grande que acercar, diciendo si la cosa es simplemente: Scioli, Uribarri o Massa. Laclau nuevamente para bien para mal escapó a lo que Tomás Abraham lo tentó más de una vez, esa especie de efervescencia dominguera casi precoz de diagnosticar a la Argentina a cada rato.

            Justamente hay que hacer este contrapunto porque en Argentina el padre del kirchnerismo ha escrito menos sobre él que muchos que dicen ser sus “sepultureros”, de todos los más ofendidos fue Fernández Díaz, que quiere que el aprendiz de brujo o sea Ernesto Laclau impida que el chavismo siga existiendo. El promotor del pacto con la policía de la provincia de Buenos Aires, justificador de linchamientos, y estadista, nos aclara que hacerse cargo de una teoría como en el caso de Laclau sería aparentemente importante. Es decir, Argentina no sólo tiene pensamiento mágico como imputan la oposición al gobierno argentino sino que al revés sería posible y la muestra es la columna post-mortem hacia Ernesto Laclau que no tiene desperdicio.

            Hasta ahora sólo me concentre en Argentina por una razón, es divertido pensar que América Latina está unida en muchas cosas y una de ellas es pensar quienes son los buenos y malos, Vallejo por ejemplo, que se lleva mal con Colombia es un ejemplo, el “genialmente converso” Vargas Llosa es otro. Todos ellos forman parte de una suerte de locura generalizada, como aquellos que dicen que el Boom Latinoamericano fue un fenómeno editorial. No sabemos si en Francia hay tanta cuestión etnocéntrica en este sentido, alguien podría decir que el “Existencialismo” en Francia fue un boom editorial basándose en La Nausea y el Extranjero pero no creo que eso cambie, incluso en el peor de los más lapidarios diagnósticos el resultado, si tuvo sentido para un época pervivirá por un tiempo prolongado.               

Justamente debemos considerar que si el Populismo es la “teoría del siglo XXI” made un Latin America (tengamos sentido del humor); la otra el “Socialismo del siglo XXI” en su caso el autor rehuyó de toda amistad permanente con Hugo Chávez, por lo que el populismo, puede formar parte de ese pequeño aporte al cosmos universal, como decía antes para bien o para mal. De todo esto además siguiendo la cuestión mesiánica quedan confirmados algunos nombres de la posteridad que puedan ayudarnos a entender qué va a venir después, el primero, Gerardo Aboy Carlés, politólogo, el que tal vez se termine quedando con el papel de apóstol Juan, el más joven y querido, es decir uno de los posibles creador del post-post si se quiere ser gracioso, el epígono del populismo, tengamos Fe, y el otro el Pablo de Tarso, puede ser el psicoanalista Jorge Alemán que le dedico fuerte afecto en el espacio que Pagina 12 le consignó. Tal vez desde allí si ellos siguen la senda podremos ver frutos inesperados como todo lo que es “post” algo para ser; una nueva reformulación tardía. Esta es la gran diferencia que tendremos entre Laclau y Althusser por ejemplo, uno de sus tanto mentores no seguidos al pie de la letra, lo que pasará será que Laclau no sabemos si ajustó cuentas consigo mismo pero esto también podría ocurrir, si algún día se encuentra algo inédito, todo dependerá de cuanto interés quede luego de un tiempo.

Sepamos algunas cosas más que son muy necesarias, la primera de ellas es al humilde parecer de un no muy lúcido observador de la realidad un par de cuestiones, la primera,  la sagrada familia: “Marx-Lenin-Gramsci”, de esta familia quedó poco, realmente poco al final, Marx fue sepultado por ser algo simplemente viejo, para no decir algo más fuerte, la “sociedad cambió” y el Neoliberalismo necesita otro glifosfato (chiste) suficientemente potente. Por eso Marx fue condenado de lo que era, un economista, o como se llama en la lengua que lo maldice, un economicista, es decir un filosofo interesado en la economía, como lo fue Locke, Bataille y otros pero Marx, claro Marx es él único que se tuvo que hacer cargo de esto. Gracias a la interpretación de Laclau, lo que Marx escribe y como lo escribe, lo que piensa y como lo piensa no va más, no fue como Althusser- nuevamente con esta prosa burda lo diré, si Althusser pensaba que el problema de Marx era su mal origen Hegeliano, Laclau mas o menos consideraba que el Capital mismo estaba mal fundamentado, así que simplemente lo abandonó, pero le metió a Marx por la fuerza el discurso y la ontología de lo político, es decir para ser un argentino que suele chicanear a Marx con estupideces como “no pensó América Latina” en vez de preguntarse: ¿Le parecía necesario pensar América Latina? Queda claro que Laclau llegó muy lejos, y le puso punto final, para poder ser claramente “post”. Por eso mismo el gran olvidado de Laclau fue Lenin, o tal vez el más tergiversado, Lenin para Laclau es un populista como lo es Kennedy, Mao, Mussolini, Thatcher, Chávez, Perón, Velasco Alvarado, Nasser, y otros. Sobre esto queda decir, que “Pan, Paz y Tierra” parece ser el hecho discursivo del populismo leninista, cosa que hace poco generó revuelo cuando Atilio Borón bosquejo algo no tan explicito pero que cayó muy mal en el PTS que le escribió una respuesta en el instituto IPS digna de ser leída. Por lo que Laclau, tira al tacho la vanguardia, al partido, a la conciencia de clase, y se queda con Bernstein, con Giddens, con “Blair”, con Mitterrand, y tal vez con otro populista como De Gaulle, el cual para Laclau sería un populista sólo que sus vástagos serían conservadores pero bueno Ernesto seguramente pensaría que esta idea sería un delirio paranoico de las suyas. Por lo que debemos considerar que Lenin es el gran modo de ser anti populista, y por lo tanto podemos decir que Foucault, podemos decir sin dudas que Tocqueville, incluso Ranciere al cual lo quieren ver demasiado cercano a Laclau según mi corto parecer. Podemos decir si que Laclau no tiene los pecadillos de su mujer que en uno de sus libros considera que el sufragio tiene el poder mágico de bajarle la gravedad al conflicto.

Por lo que Laclau le da vuelo teórico a Ramos, y se evita la siempre necesaria búsqueda del Chacho Peñaloza, también se evita la Triple A, López Rega, y Rucci, es decir lo terriblemente sociológico y económico de la sociedad,  para desgracia de los cultores de Don Raúl Alfonsín o de Don Leandro N Alem, otros presidentes más populares que Illia y el fundador de la UCR también serían populistas, por eso el miedo de Fernando Iglesias y Sebrelli que ven que el populismo lo es todo, casi que Rosas podría ser “Populista” o seguidor de Donoso Cortés como leí desgraciadamente hace poco. Pero eso es lo que menos importa Laclau, agarró cuestiones como el termino “Justicialismo” o el termino “Pueblo”, los cuales están en “La Comunidad Organizada” o “La hora de los pueblos” del año 1968 y les da otro vuelo teórico ya que como en el caso de Plutarco se tratan de vidas paralelas, son Argentinos que trascienden Perón y Laclau por maso menos poner en duda las mismas cosas. Por eso mismo como siempre el resultado de lo situado, originario, etc., etc., etc. Puede no siempre ser lo que se espera, y Laclau y no Rodolfo Kusch, termina por ser “representativo”. Esta es la sociedad que ha sabido negar a Lenin, que ha tenido a un PC muy estalinista que justamente quedo descolocado con el peronismo, pero mientras Milciades Peña, y otros autores siguen en una forma aún subterránea, Laclau con su tiro por elevación se escapó del terrible campo gravitatorio que es Argentina. Claro que Laclau, en nombre de la articulación, porque Laclau tiene algo muy bello ha sido como todo buen fundador de algo alguien que usa una palabra como muletilla, mientras que los sociólogos como Merton que supieron encontraban relaciones y funciones en todas partes, y los marxistas según Laclau encontraban problemas económicos y de “clases” en todas partes, Laclau supo ver en casi toda la política “articulaciones” es decir la palabra, fetiche, más amada, más querida y más deseada de las personas que se basan en el discurso.

Laclau viene a molestar a muchos; arruina al Gramsci de escritorio -liberal de izquierda-, de repente Luis Barrionuevo  Luis D Elía, o Leopoldo López, Corina Machado, Lanata, pueden ser “intelectuales” usemos la licencia de Laclau (que lo resiste todo), por si uno quiere, las “demandas” y que pasa con ellas, arruina un poco el mundo cómodo de generaciones de burócratas en sociedades liberales que ocupando todas las cátedras, todos los suplementos de cultura, todas las parroquias, todas las unidades básicas, radios, etc., etc. Iban a llevar a la victoria final del socialismo. Esto es importante porque que avala lo plebeyo en el chavismo y sus imágenes no bellas de cientista social, el “pajarito” de Maduro es el como si Chávez estuviera ahí digno de la religión, digno de Weber, el cual se salvó pero que supo saber de Gramsci y Gramsci de Weber así dicen algunos exegetas de ambos ¿será cierto o no? Realmente lo desconozco. Pero lo cierto es que Laclau, le da velocidad al los lentos paquidermos del exilio mexicano, Sarlo, Forster, ambos cultores de sus Benjamin, filosofo al cual no conozco lo suficiente pero que ellos dicen conocer. De todo esto, la velocidad de Laclau por lo magro de su teoría que es tenue pero no oscura como la Lacan no es la vuelta a ninguna parte es una especie de origen incierto es una maquina de producir ficción, es ante todo lo que vendría a pasar con el Marxismo, de todo esto, Laclau, saca una cosa en limpio, La “Hegemonía” es más que la “Lucha de Clases”, esto viene bien porque hoy en día, los programas de los partidos políticos han desaparecido, por lo que “Chávez. Corazón de mi Patria” puede funcionar, y no: “Sueldo igual a la canasta básica”, al menos eso es Laclau para la pedestre calle, aunque para él puedan tirar para el mismo lado. Esto es importante porque funciona como parte de un salto que los “demócratas argentinos” entusiastas de Carrió no pudieron ver. Carrió por ejemplo como líder del post-moralismo radical era una líder “populista” pero tuvo la desgracia de no llegar al Estado pero junto con Chacho Álvarez, se quedaron afuera dando paso al no populista, Fernando De la Rua. Si consideramos que eso pasa para el momento en que Chávez, llega al poder en 1998, tenemos una bella idea, el populismo y su origen son más inciertos de lo que Fonteveccia, Folha, y Horacio González podrían creer. Pero antes que nada, debemos abandonar esta digresión. Laclau, es más brumoso de lo que muchos podrían creer. Esperemos que como en el caso de Hegel nazcan de él, los Laclaunianos de izquierda, y que estos inventen generosamente el “populismo dialéctico” esto claramente cuando consideramos que Ernesto y Hegel quedaron siempre a las puertas del Estado. Quizás los enemigos de Laclau, en vez de buscar apoyo moral en el Momo Venegas o en Andrés Opennheimer deberían ir por Kojeve, el cual fue el padre ilustrado de Fukuyama. Pero claro que estas cosas se encuentran por fuera de las transiciones que Laclau no pudo ver.

Porque la Hegemonía es el único resultado analítico de Laclau, el hecho leninista sigue en pie: “Salvo el poder, todo es ilusión”, pese a todo, pese a no ser ni socialdemócratas, ni eurocomunistas, ni radicales ni peronistas, los populistas tienen para entusiasmar ir por el poder, y al vez ser ellos mismos el poder, el famoso “momento vertical” donde el Estado, dice yo estoy presente y no sólo en el gasto del PBI. Laclau nos deja a Lenin dando vueltas, por suerte, aunque no lo mete donde podría estar, Maquiavelo, y Sartori podrían mirar azorados, y todos podrían pensar que el Populismo y la democracia son lo mismo, pero claro, son lo mismo cuando la “Hegemonía” que no es la Gramsci, la dura, férrea económica se va al tacho. Con todo debemos pensar que se trata de una salida distinta a decir la democracia no funciona, aunque no sabemos si funciona para cambiar la “democracia liberal realmente existente”. En este farragoso andar, Laclau, cree que el populismo absoluto, el todo populismo, pura horizontalidad y un líder, o sea La Revolución de hecho Laclau, toma a la Revolución Francesa como la base, no se diferencia en esto de Schmitt, Maistre, Bonald, Marx, cosa que podría resultarle odiosa a Arendt y los “arendtianos argentinos”,  pero digamos que va al punto esencial y dice que esa la Revolución Burguesa que funcionó es la verdad, y la Rusa, Cubana, China, etc., no funcionaron. Asi que Laclau está en el medio, esperando que sea pensada la Revolución Burguesa no como eso, sino como “La Revolución Liberal democrática”, es decir es para él más oportuno pensar en problema del sufragio, nuevamente surge lo Argentino- La Ley Sáenz Peña” y la oligarquía, nuevamente se ve a la Guardia Nacional Francesa y a la Venezolana con buenos ojos, ellos son en parte el Estado pedo pueden cambiar de idea. Todo esto madura en la idea de que las instituciones son sinónimo de Política, y esta es sin duda policía, y siempre están en discusión, el pueblo es lo irreductible y siempre pasible, siempre reproducido no por el capitalismo sino por la política que no alcanza, en este sentido lo peronista vuelve en forma graciosa: “Es para todos la cobija o para todos el invierno” y el dicho universalmente conocido para los conocedores de Eva Perón; “Dónde existe una necesidad, existe un derecho”.  Todo esto forma parte de una reacción quizás anti-moderna, pero no post-moderna, una añoranza de la “toma de la Bastilla pero no de La Comuna de Paris”, cosa que en el propia revolución rusa se consideraba una preocupación- Napoleón, el creador de la democracia burguesa imperial, el que algunos vieron en Trotsky y otros “confirmaron” en Stalin, los cuales son los líderes que “resumirían” el proceso. Una nueva republica burguesa, pero no ya burguesa sino de la “Democracia Radical”, con suerte un día descubriremos que Laclau es deudor también del concepto de nación porque para el pueblo en la práctica no puede ser otra cosa que el pueblo dentro de un Estado-nación, es decir, el pueblo venezolano, el pueblo ecuatoriano, el pueblo argentino, esto tiene que ver con casos curiosos que están en medio de las consideraciones de Laclau y calzan perfectamente con el chavismo, primero de todo, la idea del Pueblo “constituyente” no ya del contractualismo pero si de la conciencia bah, discurso de si mismo, es decir el coro de la Tragedia griega que le dice al héroe que hacer y qué es la Ley, ese héroe en muchos sentidos es Hugo Chávez, o Perón, pero ellos son juzgados por una fuerza superior, que no puede ser la historia, porque la historia, es marxista, hegeliana, y hasta casi una ficción pero son juzgados por la contingencia radical, es decir, por el cambio de condiciones que no sabemos bien cuales son. Vargas por ejemplo en su suicidio puede ser una muestra cabal, o Eva Perón de esta idea, no se trata de un pueblo que todo lo puede, sino que se trata de un pueblo que es la sutil pero decida voz de la polis que al fin puede hablar incluso por encima de la ley escrita que suele ser injusta para decir que es la verdad.

Por eso Laclau, está tan convencido que Lacan, es tan importante, no sólo por el objeto petit A, en algo casi hobbesiano, inventa a un pueblo, que incapaz de ser un Leviatán, que incapaz de ser Estado, que incapaz de fundar un orden, sea como el ese gran otro fantasmal, del cual pueden salir “nacionalismos enfermizos” parte de los deseos de la propia sociedad, de sus contradicciones. Pero la ciudad es pre-existente, el populismo no tiene una teoría del origen, en este sentido podemos decir que es post-fundacionalista con razón. Lo que no podemos es decir que la coyuntura no se constituya en este sentido en lo más romántico del asunto. Por eso como en gran parte de Latinoamérica la presión de las bases, lleva a los líderes a hacer cosas que ellos no creían en un Estado que se retuerce, y este sentido es providencial esta figura, en donde el liberalismo funciona bien, Europa, o donde la burocracia puede ser suficientemente feroz, Rusia y China, esto podría ser absurdo y una telenovela pero donde la sociedad y el Estado no tienen una clase que pueda “hacer de clase dirigente” los papeles se juegan entre el “Pueblo” y el Líder. ¿Será por esto que Cabello y Maduro no pueden reemplazar el vacío de Chávez? De todos estos países, dos resisten como Tebas con sus gruesos muros a Laclau, Brasil, la “Nación del orden y el progreso” con su legado fuerte de la dictadura del 64´ y Chile la del lema: “Por la Razón o por la fuerza” la cual consta de un fuerte legado pinochetista, es decir el poder constituyente de democracias no populistas, es decir transiciones como la española, donde el régimen fundante tiene por más pataleos representantes de clase claros. En esos dos países, Dilma Rousseff que no es una líder populista, y la alternancia con una concertación que no sabe no puede y no quiere ser populista donde Lagos, Bachelet no son ni serán populistas, por eso mismo el problema es una cuestión de las fallas que existen en ciertas formas de pensar Gramsci. Más universal en la teoría Laclau, choca, duramente contra la esencia misma de la sociedad, la cual ya no existe, y de la economía que es cultural, pero sin embargo tiene un mecanismo de reproducción que parece maldecir, incluso por medio de la inflación el hecho de que el Estado es algo que produce efectos económicos, que pueden alterar la economía, y que afectan al grupo dominante pese a que Rinesi, diga flojo de papeles el absurdo que dijo en 678: “El estado no produce dinero- a no ser que el obtiene de los impuestos”, lo cual es un absurdo. Pero sacando este absurdo Laclau, dio vuelo a una forma de comunicación que viene a poner patas a arriba la idea de una democracia de audiencia o televisiva, el Líder populista, va pueblito por pueblito con la libreta, solucionando lo que la oligarquía le parecen absurdos. Cardenas con su especial ojo para la cuestión indígena como el la llamaba no estaba la idea de pueblo originarios  como hoy dedicaba tiempo a ser parte de una jefatura informal. Weber, en su momento supo ver en Roosvelt alguien que para Ernesto podría haber sido paradigmático el Republicano Roosvelt que incluso al estar en una “Noche en el Museo I y II” podría ser si no fuéramos tan odiosos de los Estados Unidos, una figura al populismo.  Un mito de un presidente donde en Estados Unidos, eso debería ser un horror, un líder. Sobre esto, podemos decir que Weber pese a que con Weimar le termino saliendo Hitler, estaba esperando algo más parecido a esta clase de burgués que pudiera poner el orden sin necesidad de una dictadura totalitaria. Si uno ve la crisis del fin del siglo pasado hasta la crisis del 2008, y toma la palabra maldita, “burguesía” y democracia de partidos, y estas cosas que son odiosas cuando la crisis no tiene a quien echársele la culpa, Carlos Andrés Pérez, Maduro, Fernando de la Rua, Fujimori, Cardoso, con distintos destinos fueron las figuras de fuerte presidencialismos que fueron líderes que tuvieron que llevarse la culpa del régimen. En este sentido al democracia burguesa, salvada nuevamente chilla por el autoritarismo, salvaje que tiene según los liberales más convencidos cuando no piensan qué clase de autoritarismo no populista podría haber surgido del fin del neoliberalismo. Claro que esto sólo ocurre en las personas de mentalidad no tecnocrática es decir gente como Laclau, queda entonces pensar que Laclau tiene una buena contra figura en Guillermo O´ Donell, este es el debate que se perdió en Argentina, y además que este “debate perdido” lamentablemente dejó bacante otras cuestiones que se replican en Ecuador, Venezuela, Bolivia, Argentina, y otros lugares como Uruguay y Paraguay es más difícil de saber.

Considero que el concepto de populismo como el del Estado-burocrático autoritario, si bien no son cuestiones que le quiten el sueño a Occidente, son creaciones latinoamericanas y argentinas y como sociedad que pretende ser madura deberíamos considerarlas tan argentinas como el mundial 86´ y el 78´, y otras tantas cuestiones que independientemente seamos o no amigos de ellas, forman parte de nuestras historia, la línea de Laclau en su aporte a argentina se sea, o no “nacional y popular” está cumplida, como dije a lo largo de este texto para bien o para mal.    

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