sábado, 28 de noviembre de 2015

PUNTO DE INFLEXIÓN PARA EL CONTINENTE


PUNTO DE INFLEXIÓN PARA EL CONTINENTE


Como un balde de agua fría, el espectro de gobiernos populares de América Latina ven azorados como uno de sus aliados es derrotado por la derecha. Sencillamente porque esto implica un punto de inflexión para las experiencias del continente.

Como un balde de agua fría, el espectro de gobiernos populares de América Latina ven azorados como uno de sus aliados es derrotado por la derecha. Sencillamente porque esto implica un punto de inflexión para las experiencias del continente. Es que hasta ahora las fuerzas conservadoras sólo pudieron cambiar gobiernos por vía de golpes institucionales, como en Honduras o Paraguay (incluso lo están intentando en Brasil), pero en esta ocasión, son las urnas las que decidieron el cambio, y al presente puede implicar un efecto dominó sobre la región, y de hecho la primera en enfrentar este nuevo escenario será la Venezuela de Maduro en las parlamentarias del 6 de diciembre.
Esta situación agrava el momento complejo que afrontan los gobiernos populares, que es muy diferente a sus fases de ascenso, con precios internacionales de sus productos en baja y tendencias recesivas, lo que implica una difícil situación de no poder avanzar en reformas, por las dificultades para enfrentar los desequilibrios presupuestarios y monetarios, a lo que se suma el desgaste mismo de encontrar propuestas de recambio más allá de los liderazgos.
En los casos de Bolivia o Ecuador, las reformas constitucionales permitieron sortear el problema de la sucesión. En tanto en que Brasil y Venezuela, los relevos dejaron reemplazantes que sufren el embate de una derecha rabiosa deseosa de volver a cualquier precio. Solo Uruguay encontró una sucesión, con alternancia interna, que le da cierta estabilidad. Lamentablemente, la experiencia argentina no lograr sortear este problema y cae ante una derecha que jugó en ese desgaste.
Un caso interesante en esta elección fue, además de usar la idea de cambio como en Brasil y Uruguay, utilizar la fuerza de los mismos proyectos nacional-populares, diciendo que iban a sostener lo conquistado y mejorarlo. Este juego de aikido, fue la principal incapacidad para reinstalar una propuesta de continuidad y mejora, dejando en una situación defensiva al oficialismo.
Con un poco de humor, se podría decir que en Argentina ganó el marxismo, pero de Groucho, que te muestra unos principios pero si no te gustan te ofrece otros. Sin embargo, es claro que la propuesta de "Hambre Cero y Revolución de la Alegría" parece seguir los pasos del "Salariazo y la Revolución Productiva", siendo la máscara de un regreso neoliberal que quizás contagió a toda la región.
Esto se manifiesta con sus planteos internacionales para la región, desde pedir sanciones sobre Venezuela y el realineamiento hacia la Alianza para el Pacífico, muestran a las claras una regresión sombría para el continente. Porque relega las articulaciones generadas desde la Unasur hasta la CELAC, desplazando el americanismo por un panamericanismo reorganizado por los Estados Unidos, donde el nuevo gobierno argentino se postula como principal renovador de las relaciones carnales, preocupante situación si tomamos en cuenta las tensiones abiertas en el escenario internacional con las acciones del Estado Islámico y las respuestas de Europa y Rusia. «

jueves, 12 de noviembre de 2015

Noviembre, diez años después



NOVIEMBRE, DIEZ AÑOS DESPUÉS


A diez años de la Cumbre de las Américas de Mar del Plata 2005, donde la alianza entre el argentino Néstor Carlos Kirchner, el venezolano Hugo Rafael Chávez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el uruguayo Tabaré  Vázquez permitió frenar el avance económico de Estados Unidos sobre toda la América Latina, es conveniente reflexionar la situación del continente ante una eventual victoria del empresario.

A diez años de la Cumbre de las Américas de Mar del Plata 2005, donde la alianza entre el argentino Néstor Carlos Kirchner, el venezolano Hugo Rafael Chávez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el uruguayo Tabaré  Vázquez permitió frenar el avance económico de Estados Unidos sobre toda la América Latina, es conveniente reflexionar la situación del continente ante una eventual victoria del empresario.
Porque decir "Mauricio Macri es volver al ALCA" no es un planteo de una "campaña de miedo" como el propio candidato sostiene a sugerencia del asesor de la alianza Cambiemos.
Cuando se dijo "ALCA al carajo!" se frenó un proceso que había comenzado en 2001 con un tándem de gobiernos neoliberales como los de Fernando Henrique Cardoso, Jorge Battle y Fernando De La Rúa, quienes estaban dispuestos a someterse a la abstracta libertad de mercado que en concreto implicaba el decidido avance de las trasnacionales norteamericanas sobre la economía del continente. Sin embargo, el giro latinoamericano durante los primeros años de este siglo, permitió generar un bloque alternativo.
Esto derivó también en un cambio en el MERCOSUR, una experiencia de integración que data de 1991, y que se amplió y creció, abriendo sus puertas a nuevos integrantes de la región: primero  fue Venezuela y próximamente se incluirá a Bolivia. Además, bajo el impulso de Brasil, se articularon nuevos anillos de alianzas estratégicas como la formación de la UNASUR en 2008, una experiencia de acuerdos políticos, y poco después, ya en 2010, de la CELAC, organismo que por primera vez encuentra al continente reunido sin Estados Unidos.
Obviamente, la potencia imperial no se resigna a dominar su "patio trasero", como lo entiende el realismo diplomático norteamericano, y también busca estrategias de fragmentación del continente. De esta forma, conformó durante el 2011 la "Alianza para el Pacífico" de manera de favorecer a gobiernos neoliberales que aún persisten en la región, como Perú, México, Colombia e inclusive Chile.
Pero volviendo al tema de marras, es clara la posición de Mauricio Macri a favor de reorientar la política exterior hacia lo que muy gráficamente se llamó "relaciones carnales", que no fue más que el seguidismo norteamericano, y que implicará la apertura indiscriminada y la sumisión financiera a través de una nueva fase de endeudamiento exponencial, algo que irá a ocurrir indefectiblemente con el déficit comercial que esto conlleva. Y no sólo eso, porque se agravaría al someterse a los designios del capital financiero bajo la presión judicial y los manejos del juez Thomás Griesa.
En tal sentido, cuando Mauricio Macri dice que Argentina está aislada del mundo, pretende volver a un esquema como el ALCA, que indudablemente sería volver a entrar al esquema de sometimiento norteamericano,y es una diferencia sustancial para pensar por parte de aquellos que impulsan el voto en blanco, sin comprender que una América Libre es una diferencia que bien vale la pena sostener y que es uno de los grandes legados de Néstor Kirchner y las alianzas fuera del mundo PRO. «

Observatorio sobre Política Latinoamericana

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