Artículos

Para publicar artículos sobre a América Latina, puede enviarlo a politologo@ricardoromero.com.ar para que el equipo evalúe su subida al Blog.
Mostrando entradas con la etiqueta Deuda Externa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deuda Externa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2015

Una crisis no vista claramente

Predicciones que fallan y crisis que no se preveen:


En estos días se han podido ver en Argentina especialmente signos de triunfalismo sobre ciertos objetivos económicos que serían “cumplidos” versus ciertas profecías falladas, estos serían los economistas liberales derrotados. En este sentido el “default técnico” argentino ha sido una muestra de una situación que ha quedado en un empate- con consecuencias para el financiamiento externo-, donde no podríamos saber quién le podría sacar rédito en la política interna o internacional. Argentina salió de los medios internacionales que han optado este año por el fundamentalismo islámico, el precio del petroleo y la recuperación dudosa de la economía norteamericana.


-¿Podemos decir que las consecuencias importantes que están ocurriendo en estos días no afectarán a nuestra región?- La respuesta es no. América Latina a va recibir las consecuencias de este efecto muy pronto y esta vez como en otras oportunidades no tendrá posibilidad de compensarse por otros medios. No hay margen como en 2008 para apostar a un keynesianismo justamente heterodoxo entre los heterodoxos.


Ahora bien, desde fines de noviembre, el precio del petróleo a comenzado a caer. En parte por una decisión de Arabia Saudita como lo realizó en otras oportunidades, la más recordada 1986 sus consecuencias se extendieron hasta 1990-, justamente para mantener su cuota de mercado. Este es el poder de Arabia Saudita y no otro, y es la forma en que Estados Unidos con este aliado ha afectado muchas veces el destino de Medio Oriente. Arabia Saudita está arruinando el mercado del petroleo no convencional en Estados Unidos y el Argentino en potencia, el primero, el primero que iba camino al auto-abastecimiento y un Estados Unidos netamente “exportador” de petroleo y potencialmente manufacturero. Este es un dato que no es menor, la OPEP, está sufriendo una de sus duras y contradictorias pruebas ¿Qué clase de cartel o trust es este? Irán y Venezuela le han otorgado la culpa a Occidente pero con una ausencia de claridad pronunciada. En este sentido Venezuela misma lo está sufriendo. El ciclo petrolero ahora va a la baja sin ninguna garantía de repunte sencilla. Nada de esto ha sido una especulación mediática sino la firme voluntad de alterar el mercado en el largo plazo (la sobreoferta supera por mucho la economía tan liviana y hasta por qué no decirlo -postmoderna de las expectativas racionales); al afirmación de un petróleo nunca más a 100 U$s es temeraria -Arabia Saudita sería un país irrelevante en el largo plazo y su financiamiento al terrorismo se licuaría lo cual plantea una paradoja- ¿Esto no combate al terrorismo? la respuesta es no pero si cambian los patrocinadores y a la vez, demuestra como un actor que estaba dormido está influyendo incluso en países como Rusia, el cual sería una potencia militar pero tiene en este su talón de Aquiles.


Argentina y sus medios le han dedicado una atención que muestra que la miopía se ha apoderado de gran cantidad de medios de oficialismo y oposición, las entrevistas a los candidatos a presidente no hablan de la crisis internacional, ¿acaso por alguna razón Argentina está a salvo de ella en esta transformación que le pega a los países no centrales?. “Vaca Muerta” quedó como resultado en una promesa que ahora puede que sea inviable, por acá justamente todo está demasiado verde. ¿Era Vaca Muerta la solución a todos los problemas? Lo era, si la idea era mantener la matriz productiva energética que en Argentina puede ser deficitaria fácilmente si uno considera que el “subsidio a la energía” es una de las grandes claves de la recuperación económica por parte de la decisión del entonces presidente de la Argentina, Néstor Kirchner. La política interna de la Argentina tendrá que ver cómo encuentra los dólares que le van a faltar- sino quiere estancarse o tener recesión-, porque las inversiones si no se materializan serán un cuello de botella.


En esta situación se hace evidente que existen crisis importantes que no han sido analizadas. A diferencia del optimismo que se ha establecido por el apoyo chino. Justamente podemos ver que la ayuda, cada vez más necesaria en muchos países latinoamericanos recuerda en parte a la ayuda que el Fondo Monetario Internacional prestó, en muchas oportunidades incluso antes de la reforma del Estado en cada uno de los países sudamericanos, dinero barato, condiciones de pago dudosas, cada renegociación implica nuevas tasas de interés y se puede prestar mucho dinero barato en un momento para luego re-prestarlo mucho más caro luego. En este sentido, el pago de la deuda externa Venezolana sólo parece ser del interés de los grandes medios norteamericanos- ¿qué clase de debate hay dentro de quienes apoyan a la revolución bolivariana si este tema capital no se debate?- Maduro sí dice que consigue apoyo de Qatar y su banca, netos propulsores de la baja del precio del petróleo y de China. Está lejos el momento donde el pago o no pago de deudas por los países de la región tenga apoyo suficiente por parte de sus vecinos, un club de deudores a nivel regional es por lo menos un espejismo hoy en día.


En este sentido el precio del petróleo termina por ser preocupante en economías que son forzadas a la re-primarización en parte por su necesidad de divisas (¿se puede pensar en otra forma cuando la inversión extranjera directa tiene que ver principalmente con las materias  primas?), y atraso en inversiones de otro tipo, por ejemplo de servicios, el contrato de 4g en Argentina, por ejempo, conseguido ahora. No nos equivocamos si decimos que ante la ausencia de fondos para otras necesidades los gobiernos vuelven a dibujar la frontera entre público y privado, en el caso del petróleo, esto se ve en la explotación marítima, donde Petrobras, está considerando una retracción de sus inversiones entre 5.000 y 11.000 millones de dólares, es decir la posible venta de activos- privatización. El escándalo de Petrobras, con intencionalidad o no política ya ha venido golpeando a la empresa y bajando el precio de sus acciones lo que hace que esta “privatización” sea más posible.


Argentina con YPF también tiene una posición particular, una empresa que tiene que ser capitalizada, por las razones por las cuales tuvo que ser expropiada o al menos las que se alegaron ahora está en medio de una presión, no poder asegurar una rentabilidad de precios suficientemente alta a escala internacional para poder conseguir inversiones y divisas, la deuda en este sector condicionaba gran parte de los gastos del Estado.


El petróleo sigue siendo la base de la “Enfermedad Holandesa”, la cual no es otra cosa que el subsidio de una economía en su totalidad por medio de una renta. En este sentido, podemos entender que incluso en Argentina la soja hoy a la baja funcionó principalmente como ese motor. La renta a través de subsidios cruzados tiene hoy una expansión importante, la modernización de trenes, hecha hoy a través de capital chino, tiene como resultado una forma tardía de intervención sobre un tema capital para la inversión y el transporte del país. Lo mismo se puede decir de la energía eléctrica, en muchos países de América Latina la escasez, es la muestra donde se puede percibir como se corta por lo más delgado.


América Latina no está previendo una salida a esta enfermedad holandesa sino que tiene en su seno una contradicción que más bien propende a aumentarla, el extractivismo como resultado le gana cómodamente a todo lo post-neoliberal que pueda ser ideológicamente un régimen político o que declame ser.


Un contagio al resto de las materias primas:


La caída del precio del petroleo, a presionado a devaluaciones en varios países, de hecho esto se va en el rublo (rusia), en Irán, y en Brasil, la sobreabundancia o sobreproducción ahora pega sobre el cobre y el hierro, elementos de nuestros países, como Chile y Brasil. Si bien la fuga de capitales tiene un efecto particular sobre estos países, el petróleo la ha empeorado. Monedas más débiles en un contexto de aumento del dólar pueden ser positivas en saldos exportables pero, muchas veces no llegan a serlo si la economía no expande a la velocidad necesaria. En este sentido, el socio principal de América Latina China, está en una etapa de desaceleración.


China sigue prestando dinero, divisas en diversas formas, pero a la vez ya no compra a la velocidad necesaria. Una dependencia financiera comienza a crecer donde antes había una “propesperidad comercial”, ¿acaso este fenómeno no debe llamar la atención? - al bastión de lo que se llama post-neoliberalismo bien le cabe la definción de su condicionante más fuerte el extractivismo. ¿Dónde quedarán las resistencias y las reservas materiales frente a esta realidad? En este sentido las crisis que se encuentran varios países como Venezuela y Argentina evidencian este problema. Hasta ahora, incluso el gasto fiscal, la inflación y otros objetivos se podrían seguir financiando- la actividad haría que se licuen. Porque el horizonte sostenía que se podrían “invertir” en el consumo es decir subsidiar el consumo, y en esta inversión desarrollar una suerte de industrialización que expanda estos mercados. Pero es evidente que los precios se han derretido. No sólo eso, no hay cambios que puedan hacer que las transferencias de ingresos por inflación, o por otros efectos como la recesión quede en manos de sectores populares. La actividad se financia por medio de inflación pero favorece a la tasa de ganancia, siendo el empresariado el que gana más por esta actividad, y el empleado pierde netamente ingresos, y si no lo pierde, en términos reales para la compra de algunos bienes, inmediatamente termina siendo esta contradicción resuelta macroeconómicamente con un tipo de cambio atrasado.


Emir Sader confusamente tomó el peor momento para hablar de la ultra-izquierda fracasada. ¿Acaso será que la ruina real de los países hoy está en manos de partidos que muchas veces no se ven como opciones electorales? De acuerdo a este discurso, las consecuencias, más sólidas del cambio, sobre todo los precios internacionales son obviadas, ¿acaso no fue por eso que el agronegocio pesó tanto en Brasil en la última elección? Es claro que no se lo percibe así, tampoco se percibe que el anuncio del Sacudón-ajuste- (así lo llamo Nicolás Maduro) no es del todo claro. Rusia misma es la prueba palpable de un cambio de situación. La presión es evidente, la respuesta no siempre es la mejor.


Los intencionados editoriales, describen a los países de acuerdo a lo que cree que será su final, así lo han hecho ABC de España con Argentina como un país de mentira, pero igualmente lo ha hecho la prensa alemana que se ha despachado contra la Federación Rusa y Vladimir Putin. Justamente es la base de la crisis mundial, que ha cambiado de forma la que hace que se hagan nuevos vaticinios del cambios en el poder. Mientras tanto, América Latina no piensa en cómo integrar algunas de sus necesidades vitales. Primero, poder crear fondos para poder evitar problemas desde el exterior, con la salvedad claro está que el BCE, hoy en parte “manejado” por Alemania puede que sea una distopía de esa realidad.


Conclusión:

Se ha dicho hasta el cansancio que la historia primero ocurre como tragedia y luego ocurre como farsa. En este sentido, como lo entendía Marx, una crisis seria, vendrá a América Latina de la mano de una economía internacional que presionará por aumentar sus ganancias, lo ha hecho en otros lugares del mundo, luego de más de diez años de una fuga de los especuladores a las materias primas, ahora, las acciones, los bonos, el oro, la plata, e incluso la nueva deuda que los países latinoamericanos van a otorgar será la base de una nueva rueda de reparto de beneficios. En este sentido, la inocencia no se puede dar, si este tema no es debatido, la comedia será negra con un agravante. Este será sin duda la ruina total del discurso y de la ideología del post-neoliberalismo aislado de bases concretas y materiales. Del despretigio del estatismo llegó el neoliberalismo con el transformismo de las clases dominantes, ¿cuál será el nuevo transformismo en puerta si las condiciones, las políticas, y las decisiones no se tienen en cuenta?

sábado, 28 de junio de 2014

Las venas abiertas de América latina

http://sur.infonews.com/notas/las-venas-abiertas-de-america-latina

Inicio

Las venas abiertas de América latina

Año 7. Edición número 319. Domingo 29 de Junio de 2014

Así como el oro y la plata fueron el objeto del saqueo en la Colonia, la generación de deuda externa en los países de la región es hoy una herramienta para reforzar su dependencia.


En su clásico libro, Eduardo Galeano sostiene: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”, y agrega: “Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta”. Y pareciera que esta situación no ha cambiado para la región, que antes proveía de oro y plata a la acumulación originaria del capitalismo europeo, tal como lo describió Carlos Marx en El Capital, y que en la actualidad provee de divisas al voraz capitalismo financiero internacional, con epicentro en Estados Unidos.
Colonialismo. Cabe destacar, que el proceso de endeudamiento externo fue un mecanismo utilizado para generar una relación dependiente de las economías latinoamericanas, desplegado por Gran Bretaña desde 1820 hasta 1930 y posteriormente por Estados Unidos desde 1945 a la actualidad. La dependencia financiera genera un comportamiento cíclico vinculado a las fases económicas de los países desarrollados, que básicamente trasladan sus excedentes financieros a otras plazas en momentos de caída de tasas de ganancia en las economías centrales, pero cuando se contraen los precios de materias primas o aumenta la tasa de interés en el mercado internacional, huyen de las regiones subdesarrolladas provocándoles crisis financieras. En definitiva, cuando las fuentes de crédito se secan, entran en recesión y los Estados realizan ajustes por la restricción de divisas.
Esto echa por tierra argumentos que sostienen que la crisis de la deuda es por el “mal gasto” de gobiernos populistas que hacen “clientelismo” y no cuidan sus cuentas públicas. En realidad, las crisis se producen por los límites impuestos a las economías latinoamericanas, ya sea por la dependencia externa a los precios internacionales de sus exportaciones como por las restricciones que ejercen los gobiernos centrales, especialmente Estados Unidos, con límites de refinanciamiento o incremento de tasas de interés para repatriar capitales. En definitiva, las crisis son generalmente provocadas por una recesión o por un crack que golpea a las principales economías industrializadas.
La culpa es de la derecha. Además, cabe señalar que durante las grandes crisis que sufrió la región, los países estaban dominados por la hegemonía de fuerzas liberales. La padecieron los incipientes gobiernos latinoamericanos con la sobreproducción de mercancías británicas en 1826 y las repúblicas conservadoras con la depresión en 1873. Sin duda, la más crítica fue en 1930, que encontró al continente altamente endeudado, porque los títulos emitidos especialmente por Brasil, Argentina y México cotizaban en alza, por la confianza de los financista en el crecimiento de las exportaciones de estos países. Lo interesante de esta crisis es que 14 países latinoamericanos decidieron no pagar la deuda y así comenzaron una fase expansiva de crecimiento en América latina.
Conformado el nuevo orden internacional fijado por el Bretton Woods, formado esencialmente por el Fondo Monetario Internacional-FMI, el Banco Mundial-BM y la Organización Mundial de Comercio-OMC, Estados Unidos asumió el liderazgo de la economía mundial capitalista y los países que se habían negado a pagar la deuda finalmente negociaron con los acreedores reducciones sustanciales del stock de capital y facilidades para la cancelación, lo que permitió su reintegró al sistema financiero internacional en una nueva fase que los volvería a condicionar.
Neocolonialismo financiero. Durante los ’70, el endeudamiento no lo llevaron gobiernos populares sino feroces dictaduras cívico-militares que generaron un nuevo marco del endeudamiento, especialmente porque los niveles alcanzaron casi el 50% del Producto Bruto de la Región y hasta tres veces su cantidad de exportaciones. Entre el período 1975 a 1980, la deuda latinoamericana con los bancos comerciales aumentó a una tasa anual acumulativa del 20,4%, llevando la deuda externa de U$S 75 mil M en 1975 a casi U$S 320 mil M en 1983, dejándolos en un monto de capital sencillamente impagable y obligando a los países a remitir servicios por intereses, que pasaron de U$S 12 mil M en 1975 a más de U$S 66 mil M en 1982. Se estableció así una relación neocolonial, donde la región tuvo una profunda sangría de recursos, con casi US$ 210 mil M de monto negativo en los ochenta, sumado a fugas de capital que van entre U$S 100 a 300 Mil M.
Y cabe insistir en romper con el mito neoliberal que acusa al populismo por el endeudamiento, porque esta fase se da con dictaduras cívico-militares en la mayoría de los países y producto de un shock externo que comienza con la salida de la convertibilidad por parte de Estados Unidos en 1971 y los petrodólares provocado por la acumulación de capital de los países petroleros que inundaron las plazas financieras desde 1973, lo que significó para la región una avalancha de créditos que en algunos casos costearon inversiones de desarrollo, como en Brasil, pero en la mayoría se derivaron a acciones especulativas que estallaron cuando la fase expansiva se retrajo y los países centrales comenzaron a demandar nuevamente capital a partir de 1980, por lo que queda claro que los orígenes del endeudamiento están íntimamente ligados al ritmo de la economía mundial y principalmente a los países industrializados.
Si bien durante los años noventa se implementaron diferentes planes de refinanciamiento, como los Bonos Brady con respaldo norteamericano, y procesos de privatización con capitalización de deuda, lo que implicó el saqueo de empresas públicas, las deudas se alivianaron en plazos pero no en montos. Además, a diferencia de los años 1970 y 1980, cuando la deuda estaba constituida principalmente por préstamos bancarios, América latina entró en una nueva fase de endeudamiento a través de títulos y bonos emitidos en los mercados financieros en las metrópolis, lo que provoca que hoy Argentina esté litigando en Nueva York, con tasas que siguieron procesos especulativos y no productivos.
Así, el endeudamiento en el continente prosiguió, el total de deuda en América latina y el Caribe, que abrió la fase con un nivel de U$S 32,6 mil M en 1970 y que se había disparado a U$S 257,3 mil M en 1980, alcanzando un monto de U$S 475,3 en 1990, de incrementos sólo por capitalización de servicios financieros, hacia el 2001 ya había instalado en los U$S 764,8 mil M en el 2001 y se estima que en la actualidad supera el billón de dólares. Y si bien algunos países presentaron una retracción del endeudamiento, como Argentina que en 2001 estaba en U$S 136,7 mil M y en 2011 logró bajarla a 122,9 mil M, la mayoría de los países siguió incrementando su endeudamiento. A todo este proceso, se deberían añadir la repatriación de capitales y las remesas de utilidades de las inversiones extranjeras, obviamente superiores a los montos de capital ingresados, junto a pagos de regalías y fugas de capital.
Necesidad de un arbitraje. Con la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos, de rechazar la apelación de Argentina sobre el reclamo de deuda realizado por los “fondos buitre”, muestra la fragilidad institucional del sistema internacional condicionado por el interés del capital financiero que impone a cualquier precio el pago de sus mezquinos provechos. Si bien el Gobierno quiere encarar un sistema de pagos, que se centraría en el mismo esquema propuesto en los canjes anteriores, es necesario repensar una instancia de revisión de la deuda bajo un marco diferente de laudo.
Y esto no es una propuesta izquierdista, cabe citar a Adam Smith que en la Riqueza de las Naciones sostenía: “Que una quiebra limpia, abierta y confesada es la medida que a la vez menos deshonra al deudor y la que menos perjudica al acreedor”, dando a entender que existe un principio humano por encima del interés económico. Otro clásico, J. M. Keynes citaba a Silvio Gesell, un economista que centró su actividad intelectual en comprender la situación económica de Argentina en la década de 1880, especialmente luego de la crisis de la deuda con la Baring en el ’90, y que en sus reflexiones publicadas en un trabajo de 1891 sostenía como necesario “la reforma monetaria como puente hacia un Estado Social”.
Por eso, el manejo requiere salir de una lógica judicial y pasar a un planteo de política internacional. Es un buen camino plantear el tema en Naciones Unidas, lograr apoyos en la Unión de Naciones Sudamericanas y de los socios latinoamericanos. En esa línea, Kofi A. Annan, premio Nobel de la Paz y ex Secretario General de la ONU, afirmaba que: “Propondría que en el futuro consideremos un enfoque totalmente nuevo para tratar el problema de la deuda. Entre los componentes principales de tal enfoque debiera figurar... un procedimiento de arbitraje sobre deudas para equilibrar los intereses de acreedores y deudores”. Incluso cabe sostenerlo en los mismos sistemas financieros internacionales, para replantear un sistema que desangra a la región e incluso al planeta.
No es nada descabellado, incluso es un derecho que tienen los municipios norteamericanos, que bajo el derecho de insolvencia pueden renegociar sus deudas en base a las responsabilidades que tienen y los derechos humanos a garantizar. Porque sólo así, las venas latinoamericanas dejarán de estar abiertas.

Promedio: 5 (1 voto)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

OTRAS NOTAS

  • En este momento, el futuro de América latina se está dirimiendo en las calles de Caracas. Y esto no es una expresión melodramática o grandilocuente, sino una clara realidad ante una reacción de la derecha –que hasta ahora sólo vuelve con golpes, como en los casos de Honduras y Paraguay– que hoy echa dardos sobre la República Bolivariana.
  • Endeudamiento y desendeudamiento. El problema de la deuda externa permanece en la historia argentina desde 1826.
    Sus efectos históricos fueron nefastos. Por una parte, significó un drenaje impresionantes de recursos; por la otra, implicó la sujeción a la política económica dictada por los acreedores a través del Fondo Monetario Internacional (FMI).
  • Luego de que en su brevísimo período presidencial Adolfo Rodríguez Saá declarara la cesación de pagos de la deuda externa, a partir de la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada la Argentina inició un verdadero proceso de desendeudamiento externo. Ese camino iniciado en 2003 permite que en la actualidad los compromisos financieros internacionales sean totalmente manejables en el contexto de una economía robustecida. Como lo muestra el gráfico que acompaña este recuadro, la deuda externa argentina pasó de representar el 151% del PBI en 2001 al 41% en 2009.
  • La nueva acción de los fondos buitre en contra de Argentina es parte de una contraofensiva más amplia de la derecha internacional en contra de los países progresistas de América latina. Conducida por sus principales voces en los medios –Financial Times, Wall Street Journal, The Economist, El País– atacan sistemáticamente a esos gobiernos, que no han aceptado los dictámenes del Consenso de Washington.
  • Los problemas actuales en la Zona Euro, las dificultades de España y Grecia, los ataques especulativos contra divisas y activos financieros, son reveladores de la existencia de desequilibrios profundos en la "macroeconomía" y en las finanzas del sistema global. Es oportuno recordar sus orígenes.
  • Desde la década de 1970 la inflación estadounidense, la integración europea, y el fortalecimiento de otras economías comenzaron a cuestionar la hegemonía monetaria de los Estados Unidos. La participación del dólar como moneda de reserva en los bancos centrales cayó en los años '80, desplazado por el marco alemán, y en menor medida por el ECU -la unidad monetaria de la Unión Europea-, y el yen. El porcentaje de bonos internacionales denominados en dólares también cayó, de dos tercios del total, a un tercio.

Observatorio sobre Política Latinoamericana

Últimas Entradas

Twitter

XVII Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política

XVII Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política
MAR DEL PLATA- UNMdP 22, 23, 24 y 25 de NOVIEMBRE de 2017

Portal del Sur - Agencia Latinoamericana de Noticias

Portal del Sur - Agencia Latinoamericana de Noticias
www.portaldelsur.info

"América Latina": Google Noticias

Más vistas

Observatorio Política Brasileña

Observatorio Política Brasileña
www.politicabrasil.com.ar