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miércoles, 14 de enero de 2015

Una crisis no vista claramente

Predicciones que fallan y crisis que no se preveen:


En estos días se han podido ver en Argentina especialmente signos de triunfalismo sobre ciertos objetivos económicos que serían “cumplidos” versus ciertas profecías falladas, estos serían los economistas liberales derrotados. En este sentido el “default técnico” argentino ha sido una muestra de una situación que ha quedado en un empate- con consecuencias para el financiamiento externo-, donde no podríamos saber quién le podría sacar rédito en la política interna o internacional. Argentina salió de los medios internacionales que han optado este año por el fundamentalismo islámico, el precio del petroleo y la recuperación dudosa de la economía norteamericana.


-¿Podemos decir que las consecuencias importantes que están ocurriendo en estos días no afectarán a nuestra región?- La respuesta es no. América Latina a va recibir las consecuencias de este efecto muy pronto y esta vez como en otras oportunidades no tendrá posibilidad de compensarse por otros medios. No hay margen como en 2008 para apostar a un keynesianismo justamente heterodoxo entre los heterodoxos.


Ahora bien, desde fines de noviembre, el precio del petróleo a comenzado a caer. En parte por una decisión de Arabia Saudita como lo realizó en otras oportunidades, la más recordada 1986 sus consecuencias se extendieron hasta 1990-, justamente para mantener su cuota de mercado. Este es el poder de Arabia Saudita y no otro, y es la forma en que Estados Unidos con este aliado ha afectado muchas veces el destino de Medio Oriente. Arabia Saudita está arruinando el mercado del petroleo no convencional en Estados Unidos y el Argentino en potencia, el primero, el primero que iba camino al auto-abastecimiento y un Estados Unidos netamente “exportador” de petroleo y potencialmente manufacturero. Este es un dato que no es menor, la OPEP, está sufriendo una de sus duras y contradictorias pruebas ¿Qué clase de cartel o trust es este? Irán y Venezuela le han otorgado la culpa a Occidente pero con una ausencia de claridad pronunciada. En este sentido Venezuela misma lo está sufriendo. El ciclo petrolero ahora va a la baja sin ninguna garantía de repunte sencilla. Nada de esto ha sido una especulación mediática sino la firme voluntad de alterar el mercado en el largo plazo (la sobreoferta supera por mucho la economía tan liviana y hasta por qué no decirlo -postmoderna de las expectativas racionales); al afirmación de un petróleo nunca más a 100 U$s es temeraria -Arabia Saudita sería un país irrelevante en el largo plazo y su financiamiento al terrorismo se licuaría lo cual plantea una paradoja- ¿Esto no combate al terrorismo? la respuesta es no pero si cambian los patrocinadores y a la vez, demuestra como un actor que estaba dormido está influyendo incluso en países como Rusia, el cual sería una potencia militar pero tiene en este su talón de Aquiles.


Argentina y sus medios le han dedicado una atención que muestra que la miopía se ha apoderado de gran cantidad de medios de oficialismo y oposición, las entrevistas a los candidatos a presidente no hablan de la crisis internacional, ¿acaso por alguna razón Argentina está a salvo de ella en esta transformación que le pega a los países no centrales?. “Vaca Muerta” quedó como resultado en una promesa que ahora puede que sea inviable, por acá justamente todo está demasiado verde. ¿Era Vaca Muerta la solución a todos los problemas? Lo era, si la idea era mantener la matriz productiva energética que en Argentina puede ser deficitaria fácilmente si uno considera que el “subsidio a la energía” es una de las grandes claves de la recuperación económica por parte de la decisión del entonces presidente de la Argentina, Néstor Kirchner. La política interna de la Argentina tendrá que ver cómo encuentra los dólares que le van a faltar- sino quiere estancarse o tener recesión-, porque las inversiones si no se materializan serán un cuello de botella.


En esta situación se hace evidente que existen crisis importantes que no han sido analizadas. A diferencia del optimismo que se ha establecido por el apoyo chino. Justamente podemos ver que la ayuda, cada vez más necesaria en muchos países latinoamericanos recuerda en parte a la ayuda que el Fondo Monetario Internacional prestó, en muchas oportunidades incluso antes de la reforma del Estado en cada uno de los países sudamericanos, dinero barato, condiciones de pago dudosas, cada renegociación implica nuevas tasas de interés y se puede prestar mucho dinero barato en un momento para luego re-prestarlo mucho más caro luego. En este sentido, el pago de la deuda externa Venezolana sólo parece ser del interés de los grandes medios norteamericanos- ¿qué clase de debate hay dentro de quienes apoyan a la revolución bolivariana si este tema capital no se debate?- Maduro sí dice que consigue apoyo de Qatar y su banca, netos propulsores de la baja del precio del petróleo y de China. Está lejos el momento donde el pago o no pago de deudas por los países de la región tenga apoyo suficiente por parte de sus vecinos, un club de deudores a nivel regional es por lo menos un espejismo hoy en día.


En este sentido el precio del petróleo termina por ser preocupante en economías que son forzadas a la re-primarización en parte por su necesidad de divisas (¿se puede pensar en otra forma cuando la inversión extranjera directa tiene que ver principalmente con las materias  primas?), y atraso en inversiones de otro tipo, por ejemplo de servicios, el contrato de 4g en Argentina, por ejempo, conseguido ahora. No nos equivocamos si decimos que ante la ausencia de fondos para otras necesidades los gobiernos vuelven a dibujar la frontera entre público y privado, en el caso del petróleo, esto se ve en la explotación marítima, donde Petrobras, está considerando una retracción de sus inversiones entre 5.000 y 11.000 millones de dólares, es decir la posible venta de activos- privatización. El escándalo de Petrobras, con intencionalidad o no política ya ha venido golpeando a la empresa y bajando el precio de sus acciones lo que hace que esta “privatización” sea más posible.


Argentina con YPF también tiene una posición particular, una empresa que tiene que ser capitalizada, por las razones por las cuales tuvo que ser expropiada o al menos las que se alegaron ahora está en medio de una presión, no poder asegurar una rentabilidad de precios suficientemente alta a escala internacional para poder conseguir inversiones y divisas, la deuda en este sector condicionaba gran parte de los gastos del Estado.


El petróleo sigue siendo la base de la “Enfermedad Holandesa”, la cual no es otra cosa que el subsidio de una economía en su totalidad por medio de una renta. En este sentido, podemos entender que incluso en Argentina la soja hoy a la baja funcionó principalmente como ese motor. La renta a través de subsidios cruzados tiene hoy una expansión importante, la modernización de trenes, hecha hoy a través de capital chino, tiene como resultado una forma tardía de intervención sobre un tema capital para la inversión y el transporte del país. Lo mismo se puede decir de la energía eléctrica, en muchos países de América Latina la escasez, es la muestra donde se puede percibir como se corta por lo más delgado.


América Latina no está previendo una salida a esta enfermedad holandesa sino que tiene en su seno una contradicción que más bien propende a aumentarla, el extractivismo como resultado le gana cómodamente a todo lo post-neoliberal que pueda ser ideológicamente un régimen político o que declame ser.


Un contagio al resto de las materias primas:


La caída del precio del petroleo, a presionado a devaluaciones en varios países, de hecho esto se va en el rublo (rusia), en Irán, y en Brasil, la sobreabundancia o sobreproducción ahora pega sobre el cobre y el hierro, elementos de nuestros países, como Chile y Brasil. Si bien la fuga de capitales tiene un efecto particular sobre estos países, el petróleo la ha empeorado. Monedas más débiles en un contexto de aumento del dólar pueden ser positivas en saldos exportables pero, muchas veces no llegan a serlo si la economía no expande a la velocidad necesaria. En este sentido, el socio principal de América Latina China, está en una etapa de desaceleración.


China sigue prestando dinero, divisas en diversas formas, pero a la vez ya no compra a la velocidad necesaria. Una dependencia financiera comienza a crecer donde antes había una “propesperidad comercial”, ¿acaso este fenómeno no debe llamar la atención? - al bastión de lo que se llama post-neoliberalismo bien le cabe la definción de su condicionante más fuerte el extractivismo. ¿Dónde quedarán las resistencias y las reservas materiales frente a esta realidad? En este sentido las crisis que se encuentran varios países como Venezuela y Argentina evidencian este problema. Hasta ahora, incluso el gasto fiscal, la inflación y otros objetivos se podrían seguir financiando- la actividad haría que se licuen. Porque el horizonte sostenía que se podrían “invertir” en el consumo es decir subsidiar el consumo, y en esta inversión desarrollar una suerte de industrialización que expanda estos mercados. Pero es evidente que los precios se han derretido. No sólo eso, no hay cambios que puedan hacer que las transferencias de ingresos por inflación, o por otros efectos como la recesión quede en manos de sectores populares. La actividad se financia por medio de inflación pero favorece a la tasa de ganancia, siendo el empresariado el que gana más por esta actividad, y el empleado pierde netamente ingresos, y si no lo pierde, en términos reales para la compra de algunos bienes, inmediatamente termina siendo esta contradicción resuelta macroeconómicamente con un tipo de cambio atrasado.


Emir Sader confusamente tomó el peor momento para hablar de la ultra-izquierda fracasada. ¿Acaso será que la ruina real de los países hoy está en manos de partidos que muchas veces no se ven como opciones electorales? De acuerdo a este discurso, las consecuencias, más sólidas del cambio, sobre todo los precios internacionales son obviadas, ¿acaso no fue por eso que el agronegocio pesó tanto en Brasil en la última elección? Es claro que no se lo percibe así, tampoco se percibe que el anuncio del Sacudón-ajuste- (así lo llamo Nicolás Maduro) no es del todo claro. Rusia misma es la prueba palpable de un cambio de situación. La presión es evidente, la respuesta no siempre es la mejor.


Los intencionados editoriales, describen a los países de acuerdo a lo que cree que será su final, así lo han hecho ABC de España con Argentina como un país de mentira, pero igualmente lo ha hecho la prensa alemana que se ha despachado contra la Federación Rusa y Vladimir Putin. Justamente es la base de la crisis mundial, que ha cambiado de forma la que hace que se hagan nuevos vaticinios del cambios en el poder. Mientras tanto, América Latina no piensa en cómo integrar algunas de sus necesidades vitales. Primero, poder crear fondos para poder evitar problemas desde el exterior, con la salvedad claro está que el BCE, hoy en parte “manejado” por Alemania puede que sea una distopía de esa realidad.


Conclusión:

Se ha dicho hasta el cansancio que la historia primero ocurre como tragedia y luego ocurre como farsa. En este sentido, como lo entendía Marx, una crisis seria, vendrá a América Latina de la mano de una economía internacional que presionará por aumentar sus ganancias, lo ha hecho en otros lugares del mundo, luego de más de diez años de una fuga de los especuladores a las materias primas, ahora, las acciones, los bonos, el oro, la plata, e incluso la nueva deuda que los países latinoamericanos van a otorgar será la base de una nueva rueda de reparto de beneficios. En este sentido, la inocencia no se puede dar, si este tema no es debatido, la comedia será negra con un agravante. Este será sin duda la ruina total del discurso y de la ideología del post-neoliberalismo aislado de bases concretas y materiales. Del despretigio del estatismo llegó el neoliberalismo con el transformismo de las clases dominantes, ¿cuál será el nuevo transformismo en puerta si las condiciones, las políticas, y las decisiones no se tienen en cuenta?

lunes, 17 de noviembre de 2014

Balance crítico de los gobiernos post neoliberales en América Latina

http://sur.infonews.com/nota/9982/balance-critico-de-los-gobiernos-post-neoliberales-en-america-latina


Conversatorio en la UBA

Balance crítico de los gobiernos post neoliberales en América Latina

El politólogo brasileño Emir Sader presentó su libro Lula-Dilma, 10 años de gobiernos post-neoliberales y dialogó con Miradas al Sur sobre las realidades actuales y las posibilidades de cambios profundos en los países de la región.

Balance crítico de los gobiernos post neoliberales en América latina
Cada tanto, el Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, como modalidad de trabajo realiza lo que llaman “conversatorios”, donde invitan a importante intelectuales para charlar con los investigadores de esa casa de estudios y reflexionar sobre temas de coyuntura. En esta ocasión, convido al Profesor Emir Sader, politólogo brasileño, vinculado al Partido de los Trabajadores y el Movimiento de los Sin Tierra, ex secretario ejecutivo de Clacso y actual Profesor en la Universidad de San Pablo y Río de Janeiro.
En un ambiente más que agradable, con medialunas y café, en una salita pequeña pero colmada con una treintena de investigadores del instituto, tras la presentación de Carolina Mera, directora del Instituto, y la presentación de Julián Rebón, ex director de la casa, Emir Sader comenzó agradeciendo el desayuno y la primavera de Buenos Aires, un elogio para la sonrisa de los participantes, para luego comenzar con la presentación de su trabajo. En esta oportunidad, el intelectual de la izquierda latinoamericana, comenzó con la presentación de su libro Lula-Dilma. 10 años de gobiernos post-neoliberales en Brasil.
Un libro que fue apoyado por el Instituto Lula, donde tuvo la libertad de invitar a 50 diferentes intelectuales para reflexionar sobre los diez años de gobierno del PT, que como casi todos los gobiernos progresistas de América latina, es un gobierno de tipo pragmático y empírico, que a consideración del Emir Sader, avanzó por la línea de menor resistencia y que Lula es la personificación de eso. El libro tiene artículos críticos referidos a temas sobre políticas de medios de comunicación, reforma agraria, medio ambiente, entre otros. Desde su publicación en portugués, en seis meses superó el millón de descargas y ahora se edita en español. (Miradas al Sur dispuso un link para su descarga en portugués, para bajarlo ir a: http://bit.ly/1Ep1EwD.
En primer término, Emir Sader abordó el concepto de post-neoliberalismo, y sostuvo que “es una categoría descriptiva, porque cuando vino el neoliberalismo desconcertó a todos, por la avalancha que traía, por la supuesta modernización de la derecha, por la expansión universal que logró. Algunas personas de la izquierda, con cierta razón, decían que el neoliberalismo era la versión más radical del capitalismo, transforma todo en mercancía, y sólo salimos de eso con el socialismo. Teóricamente podría ser, no es que cerremos el tema, porque la verdad es que el Estado de Bienestar fue un paréntesis en la lógica liberal del capitalismo, el neoliberalismo mercantiliza todo, y sólo se sale con el socialismo. Pero: ¿qué pasa con la correlación de fuerzas?, que no muestra eso, porque el neoliberalismo viene del marco de un retroceso global enorme; para mencionarlo claramente, salimos de un mundo bipolar a uno unipolar, bajo una hegemonía imperial que cambió la correlación de fuerzas, lo que implicó un cambio inmenso, y la victoria de los Estados Unidos no fue sólo una victoria política, sino que fue una victoria ideológica”.
Ampliando el concepto de victoria ideológica, Emir Sader sostuvo: “En la guerra fría había dos interpretaciones del mundo, supuestamente, una que decía que la contradicción fundamental era entre “Socialismo” y “Capitalismo”, personificado en el campo socialista, y la otra que la centraba entre “Democracia y Autoritarismo” que derrotó al totalitarismo Nazi-fascista y ahora derrotaba al estalinismo. Pero en ese marco ellos ganaron, porque como Democracia, quedó la Democracia Liberal, y el capitalismo quedó como la economía. Además, la victoria ideológica monstruosa del modo de vida norteamericano, todo lo que está aparejado con su hegemonía. Además, se agotó un ciclo largo expansivo del capitalismo, lo que para Hobsbawm había sido la era de oro del capitalismo, desde el final de la segunda guerra hasta final de los años setenta, para el ingreso a un ciclo largo recesivo. A su vez, salimos de un modelo hegemónico regulador del bienestar social, keynesiano, a un modelo liberal de mercado. Esos tres factores se conjugan para marcar un retroceso brutal en la correlación de fuerzas a escala mundial; por eso, no basta con plantear una solución socialista, porque no hubo una derrota sólo del modelo soviético, la imagen socialista, del Estado, de la política, de los partidos, de los sindicatos (guack, sonrisas) se han desprestigiado; por lo que el socialismo se debilitó”.
Este escenario provocó un cambio de polaridad, que pasó de Capitalismo-Socialismo a Neoliberalismo-AntiNeoliberalismo, según Sader: “El socialismo salió de la agenda mundial. Se puede hablar de Socialismo del siglo XXI, pero nadie puede decir que en Venezuela hay socialismo. Es un objetivo, como Fidel dijo en 1961 “seremos todos socialistas”, pero lo cierto es que salió de la agenda. Con la irrupción del neoliberalismo el tema actual es consolidación o superación. De ahí el concepto de post-neoliberalismo para gobiernos que están en procesos de superación. Es significativo que en todas las elecciones, las polarizaciones se dan entre gobiernos progresistas posneoliberales y alternativas a derecha, con programas neoliberales. Incluso en Brasil, políticos que salen del gobierno para hacer una oposición pretendidamente de izquierda van rápidamente con la derecha, sea Eduardo Campos, que era socialista, o Marina Silva, que es ecologista, asumen el modelo económico consolidado. Lo que se da es que en la sociedad está anclada la polarización neoliberalismo vs antineoliberalismo. Esa es una realidad, no es la que queremos. Y las fuerzas de ultraizquierda, con el respeto que hay que tener por ellas, no han logrado consolidarse como fuerzas alternativas, pero la idea de que vamos a salir de esto con el socialismo, no agarra apoyo en la sociedad. Esa es la polarización, por eso post-neoliberalismo, para darle un nombre que no significa nada, simplemente algo posterior”.
En definitiva, el post-neoliberalismo es expresado por las actuales gestiones en América latina y tiene elementos que lo diferencia de la etapa anterior. En palabras de Sader: “Los gobiernos progresistas tienen tres elementos en común por lo que se puede decir que han roto con lo esencial del neoliberalismo. En primer lugar, la prioridad no es el ajuste fiscal, son las políticas sociales. Porque tanto Argentina y Brasil están en estancamiento económico, o en crecimiento vegetativo, pero se siguen implementando las políticas sociales, es la prioridad en el continente de América latina, la región más desigual del mundo, por lo que es el tema central nuestro; eso ya cambia radicalmente respecto a los gobiernos neoliberales. En segundo lugar, la prioridad no son los tratados de libre comercio con Estados Unidos, sino que es la integración regional y la relación Sur-Sur, lo también cambia nuestra inserción en el mundo. En tercer lugar, no es la centralidad del mercado, se rescata al Estado como instrumento que induce el crecimiento económico y garantiza derechos sociales. Tres elementos centrales, creo, políticas sociales, alianza regional y rescate del Estado, por lo que en su naturaleza son claramente distintos a los gobiernos neoliberales”.
Si bien los gobiernos de Venezuela, Bolivia o Ecuador pueden tener componentes anticapitalistas, frente a Argentina, Uruguay y Brasil que subyace la lógica antineoliberal, para Emir Sader los mismos pueden considerarse post-neoliberales, porque “consideramos que este concepto, descriptivo, apunta a rasgos y fenómenos sin decir conceptualmente lo que es. Y sí entendemos que decir que es igual a lo que fue el neoliberalismo es equivocado, decir que es más de lo que es, es errado. Porque si bien están en el marco del capitalismo, tienen una lógica opuesta al capital. En Brasil nunca se eligió a alguien contra el mercado, ahora sí, cualquiera sea lo que corresponda a la palabra mercado. Todo el gran empresariado estuvo con la derecha, todo. La Bolsa de Valores, toda con la derecha. Porque la lógica de nuestros países es la distribución de renta. Y este gran empresariado acumula riquezas con la exportación y el consumo agroexterno del mercado, no quieren producir lo que necesitan las nuevas capas emergentes y a su vez demandan gente que tenga recursos para comprar. Esa contradicción, es porque tienen su capital en las manos y la democratización social choca con eso. Por eso hay momentos en que se juegan a invertir y también a realizar boicots políticos al gobierno, quieren seguir ganando plata pero también apuestan a cambiar políticamente”.
Como cierre, Emir Saber expuso las contradicciones de esta nueva etapa y los desafíos que tienen estos gobiernos. Al respecto dijo: “Ellos quieren producir soja o coches, y la especulación financiera para ellos es cara. Además, cuando gobiernos como Brasil, para protegerse del terrorismo inflacionario, sube la tasa de interés les facilita la especulación financiera. Entonces hay una lógica allí donde se gana mucho más en la bolsa de valores que en cualquier inversión productiva. Porque tiene más liquidez, paga menos impuestos, una lógica diabólica, que se fomenta cuando se mantiene la tasa de interés alta. Hay una contradicción ahora que hace que nuestros procesos estén en su límite. Porque no hemos cambiado la estructura de poder más profunda de nuestras sociedades. Avanzamos por la ley de menor resistencia, no hay política social neoliberal por aquí, los tratados de libre comercio en Estados Unidos no tenían buenos antecedentes, no daban grandes perspectivas para la situación regional, y todavía más con la crisis de 2008 no entender al Estado como palanca fundamental de resistencia a la crisis, es una tontería. Lo que implica un avance en ese orden, pero no rompimos con algo fundamental, la hegemonía del capital financiero, porque esta fase de ciclo largo recesivo se profundiza, porque la hegemonía no está en el capital productivo sino en el especulativo. En tanto Reagan sostenía que había que desregular todo, porque hay muchos frenos a la inversión, Marx afirmaba que el capital no está para producir sino para acumular”, síntesis que recibió el aplauso de los investigadores.

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