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sábado, 27 de diciembre de 2014

Buen año para los gobiernos populares en América latina



Balance electoral 2014

Buen año para los gobiernos populares en América latina

Pese a la incógnita que plantea hacia el futuro el retraso en el proceso de integración regional, las contiendas electorales mantuvieron una dinámica en general favorable a la persistencia de políticas reparatorias y redistributivas.

Buen año para los gobiernos populares en América latina
El movimiento hacia Cuba por parte de los Estados Unidos es una jugada estratégica en un tablero adverso que cambió desde la cumbre de Mar del Plata en 2005, cuando el comandante Hugo Chávez les dijo “¡El ALCA al Carajo!”. Es que las contiendas electorales del año 2014 arrojaron una victoria de los gobiernos populares y sumaron nuevas experiencias para región. Este año, a la consolidación de procesos importantes como en El Salvador, Bolivia, Brasil, y Uruguay, se sumaron nuevas tendencias en Panamá y Costa Rica, país que cambió su orientación política de seguidismo norteamericano, reafirmando su latinoamericanismo, y que el 25 al 29 de enero de 2015 será sede de la próxima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un espacio donde Estados Unidos y Canadá están excluidos.
A su vez, este año se mantuvo la tendencia favorable a los gobiernos populares marcada durante el año 2013, que primero tuvo la ajustada victoria de 200 mil votos de Nicolás Maduro, candidato del Gran Polo Patriótico, alianza de izquierda liderada por el Partido Socialista Unido de Venezuela, contra Henrique Caprile, de la Mesa de Unidad Democracia, una convergencia de la derecha venezolana; luego continuó con la reelección de Rafael Correa que arrasó en las elecciones presidenciales de Ecuador, con el 57,17% de los votos para Alianza País, frente al 22,68% del opositor Guillermo Laso de CREO; y concluiría con el triunfo de Michelle Bachelet en Chile, con su Nueva Mayoría (donde ahora la Concertación del Partido Socialista y el Partido Demócrata Cristiano suma al Partido Comunista) logró en segunda vuelta el 66% de los votos frente al 37% de Evelyn Matthei del gobernante partido de derecha. En tanto, la elección de Horacio Cartes, del Partido Colorado en Paraguay, y de Juan Orlando Hernández, en Honduras, marcaron una continuidad de los golpes institucionales abiertos en esos países.
Nueva tendencia en Centro América. Las contiendas electorales de 2014 comenzaron allá por el 2 febrero, cuando El Salvador y Costa Rica concretaron su primera ronda electoral y donde ambos países tuvieron que ir a una segunda vuelta para definir la presidencia. El Salvador la tuvo el 9 de marzo, donde el candidato oficialista del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), Salvador Sánchez Cerén, se impuso sobre el opositor Norman Quijano de la derecha de Arena, por un exiguo margen de 6.634 votos. Así, el FMLN logró consolidar su propuesta política, porque colocó en la presidencia a un candidato propio, en tanto que en las elecciones pasadas, en transición a su incorporación a la legalidad política tras haber sido un grupo armado, impulsaron la candidatura de Mauricio Funes, un periodista independiente.
Mientras, Costa Rica salió del tradicional bipartidismo formado desde 1986 por el Partido de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana. Con la crisis interna de los socialcristianos, por denuncias de corrupción que llevaron a la cárcel a los ex presidentes Rafael Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, y el desgaste que tuvo el oficialismo por la mala gestión de Laura Chinchilla, se abrió paso a un cambio. Si bien los partidos que forman el Foro de San Pablo, espacio donde participan partidos de izquierda gobernantes en la región, esperaban la victoria del ecologista del Frente Amplio José María Villalta, el triunfo fue para Luis Guillermo Solís, del Partido de Acción Ciudadana (PAC), que tras el abandono de la campaña electoral del oficialista Johnny Araya se allanó el camino para que gane con el 77% la segunda vuelta. Así, un partido que no proviene del calderonismo ni del liberacionismo podría impulsar una nueva orientación a este país, tendencialmente alineado a los Estados Unidos.
Otro país que optó por el cambio fue Panamá, que el 4 de mayo, Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, logró imponerse por el 39,1% (724.762 votos) al oficialista José Domingo Arias, de Cambio Democrático que obtuvo el 31,4% (581.828 votos), que era acompañado por Marta Linares, la señora del entonces presidente Ricardo Martinelli. El PAN es un partido de centro que abre una nueva tendencia en un país que tuvo un fuerte crecimiento, luego de la transferencia del Canal interoceánico, pero que en el futuro tendrá la competencia del que se construirá en Nicaragua.
Sudamérica sigue el mismo sendero. En el sur del continente, las elecciones sentenciaron a los mismos oficialismos con contiendas muy parejas. En Colombia, se realizaron nuevamente elecciones restringidas que vienen desde el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Si bien hay negociaciones para el ingreso de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) a la arena política, el camino es aún largo. Así, este país tuvo que elegir entre diferentes propuestas de derecha, donde si bien el 25 de mayo, en la primera vuelta resultó primero Óscar Iván Zuluada, el delfín del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, en el balotaje del 15 de junio, el presidente Juan Manuel Santos, del Partido de la U (Unidad Nacional), logró su reelección con el 50,95% de los votos. Si bien Colombia mantiene una cercanía a Estados Unidos y es un articulador de la Alianza del Pacífico, junto a Perú, Chile y México, también sostiene una relación de acuerdos con Venezuela y propicia el ingreso a la política de las FARC.
Durante octubre se desarrolló la última tanda de contiendas electorales. La más tranquila fue la del 12 de octubre, fecha simbólica para América latina, donde Evo Morales arrasó con el 62% de los votos y logró una reelección, ya que si bien asumió en 2006, al sancionarse una nueva constitución en 2009 se eliminó la República y fue elegido para conducir el Estado Plurinacional de Bolivia con el 64% de los sufragios. Lo interesante es que Morales ganó en ocho de los nueve departamentos bolivianos, incluso en Santa Cruz, bastión de la oposición. Así, el mandatario va camino a convertirse en el presidente que más tiempo ocupará la presidencia en Bolivia si cumple su mandato y alcanza los 14 años en el gobierno. Además, mantiene una articulación con Venezuela, Ecuador y Cuba, mediante el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), de la que también forman parte Nicaragua y otros países del Caribe. A su vez, tiene una estrecha relación con Argentina, vinculada a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y apoya las experiencias de Brasil y Uruguay, gobiernos que lograron la continuidad en confrontaciones de segunda vuelta con una fuerte polarización con la derecha de sus países.
En Brasil, la reelección de Dilma Rousseff tuvo un camino sinuoso, que pasó de un escenario favorable a otro altamente complejo. A principio de año, las encuestas daban una posible victoria de la mandataria en primera vuelta con una preferencia de votos superior al 45% y un triunfo seguro frente a cualquiera de los dos postulantes de ese entonces, el socialdemócrata Aécio Neves y el socialista Eduardo Campos. Pero la historia cambió vertiginosamente el 12 de agosto, con el fallecimiento de Campos y su reemplazo por la ecologista Marina Silva, quien en 2010 había logrado el 19% de los votos; el tablero mudó drásticamente porque las encuestas, con mucho empuje mediático, pronosticaron un escenario de empate técnico entre Dilma y Marina, y la campaña se reorientó.
Sin embargo, el peso territorial y organizativo del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) terminó sentenciando el segundo lugar para el tucano con la sorpresa de lograr, con el 33,55%, alcanzar el 6 de octubre más votos que en la elección anterior. Así se produjo la más fuerte de las contiendas, porque desde la embajada norteamericana, en alianza con el capital financiero y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, propiciaron el apoyo de Marina Silva a Aécio Neves para la segunda vuelta, generando un escenario de empate técnico durante gran parte de la campaña para el balotaje. Con fuertes acusaciones por parte del tucano, acompañado de una sistemática campaña mediática, la polarización fue extrema, donde Dilma Rousseff logró su triunfo con un asfixiante 51,64%, unos 54 millones de votos frente a los 51 millones que logró Aécio el 26 de octubre pasado.
Ese mismo 26 de octubre, en Uruguay se disputó la primera vuelta, donde el Frente Amplio logró colocar en primer lugar a Tabaré Vázquez, con el 47,81% de los votos, debiendo enfrentar a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, que alcanzó el 30,88% de los sufragios. Nuevamente, el escenario se polarizó entre el Frente Amplio y la alianza entre los blancos y colorados, porque Pedro Bordaberry del Partido Colorado decidió impulsar el apoyo al candidato nacional. Y si bien los medios intentaron instalar un empate técnico, la realidad superó la ficción y Tabaré Vázquez volvió a ser electo presidente el 30 de noviembre con el 56,62% de los apoyos.
Perspectiva 2015. Con el balance de las elecciones en 2014, el año electoral que se abre presenta escenarios complejos, dinámicos y cambiantes. Desde combinaciones explosivas de nuevas clases medias y vulnerables, con jóvenes críticos de prácticas tradicionales y potenciadas con la movilización que propician las redes sociales, generan un electorado volátil. Especialmente en Argentina, que es uno de los dos países que tiene elecciones presidenciales junto a Guatemala.
Si bien la presidenta Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tuvo muchas restricciones durante 2014, provocadas por la presión de los “fondos buitre” y la desaceleración internacional, el escenario devaluatorio e inflacionario pronosticado por agoreros neoliberales pareciera alejarse y abrir camino paulatino a una recuperación de reservas y desaceleración de precios, especialmente cuando venza la clausula RUFO (Rights Upon Future Offers) y se permita enfrentar a los especuladores en otras condiciones. Incluso, cabe señalar que Argentina recibió el apoyo de toda la región para sostener su propuesta de reestructuración de deuda. En cierta medida, lo que explica que la mandataria presenta un alto nivel de aceptación, que ronda el 45%, aunque constitucionalmente está impedida de ir a una nueva reelección en octubre de 2015.
En ese marco, los partidos opositores apuestan a marcar terreno desdoblando las elecciones. Así, la derecha liderada por Mauricio Macri del PRO (Propuesta Republicana) decidió mantener la elección local separada de la nacional, y ésta sucederá el 26 de abril. Y como el ingeniero no puede reelegir y aspira a una presentación nacional, también tendrá el desafío de lograr una sucesión, que se la disputan su incondicional Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, quien lidera las encuestas.  Sin embargo, al PRO se le presenta un problema, porque la fuerza de centroizquierda UNEN podría arrebatarle el gobierno local si elige una buena candidatura, que tendrá el espaldarazo del ex gobernador Hermes Binner, del Partido Socialista, fuerza que en alianza con el radicalismo gobierna la provincia desde 2007 e intentaran retenerla en elecciones desdobladas. Si bien Elisa Carrió impulsó una convergencia entre UNEN y el PRO, las críticas internas provocaron su alejamiento, al menos personal, y la alianza sería remota.
Por otra parte, también apuesta a desplazar al oficialismo el intendente de Tigre, Sergio Massa, quien logró una importante victoria en la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas de 2013 y procura instalarse como alternativa al Frente para la Victoria. Sin embargo, le cuesta lograr un armado nacional y encuentra reticencias para alcanzar acuerdos con UNEN, incluso para apoyos en una virtual segunda vuelta.
Es que desde la presidencia se apuesta a ganar en primera vuelta, situación que se produciría si el oficialismo triunfa con el 45% de los votos afirmativos o con el 40% y una diferencia del 10% del segundo, situación que no sería imposible frente a los niveles de apoyo a la gestión. Por eso, aún no se define un candidato del espacio, más allá que las encuestas que señalan a Daniel Scioli con la mayor intención de votos, también hay otras propuestas que podrían dirimir con el gobernador de la provincia de Buenos Aires en las PASO, como el ministro Florencio Randazzo o el gobernador de Entre Ríos Sergio Uribarri. Lo cierto es que la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner jugará un rol importante en esta definición que sin duda será antes de octubre de 2015.
En tanto, otra elección presidencial que habrá en la región será en Guatemala, el 13 septiembre de 2015, y ya suenan los precandidatos presidenciales que hasta ahora son: Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), quien lidera las encuestas con el 35%, y es seguido de lejos por Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), ex esposa del ex presidente Álvaro Colom, con un 11,5%, y Alejandro Sinibaldi, del Partido Patriota (PP) –quien figura como posible aspirante oficialista, aunque no ha dejado el gobierno, y ronda un 10% de intención de voto. También se postularían, en orden alfabético: Roberto Alejos, del partido Todos; Mario Estrada, de la Unión del Cambio Nacional (UCN); Roberto González, de Compromiso, Renovación y Orden (Creo), y Juan Gutiérrez, del Partido de Avanzada Nacional (PAN). No se descarta una fuerte polarización de segunda vuelta con resultados inciertos.
Legislativas y locales. En México, el 7 de junio de 2015 se elegirán 500 diputados del Congreso de la Unión, en un sistema mixto. Si bien no es una elección presidencial, las legislativas tendrán un peso importante por la crisis política que vive ese país. La desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, atacados por fuerzas parapoliciales al mando del ex alcalde de Guerrero, puso de relieve el accionar del narcotráfico sobre los poderes municipales. Se calcula que la desaparición de personas alcanza los 30 mil, a lo que se suman 80 mil muertos desde 1998. Lo que pone al gobierno de Enrique Peña Nieto en una profunda crisis política.
También se producirán elecciones legislativas en El Salvador y Venezuela. El FMLN deberá disputar la mayoría en el parlamento frente Arena el 1º de marzo de 2015. Además de los 84 diputados del Congreso Nacional, estarán en juego los 262 concejos municipales y 20 lugares para el Parlamento Centroamericano. En tanto que el oficialismo de Nicolás Maduro deberá sortear la renovación parlamentaria en una profunda crisis económica, provocada por la caída del precio del petróleo, lo que pone a la oposición en la posibilidad de quedarse con la mayoría en la Asamblea Nacional, más allá que el gobierno tiene todo un año para recuperarse, porque los comicios acontecerán en el último trimestre de 2015.
En tanto que en Bolivia, también el 1º de marzo de 2015, se realizarán las elecciones locales, donde se votarán los 9 gobernadores y los más de 330 alcaldes municipales. Siguiendo los resultados de las presidenciales de octubre pasado, se prevé un fuerte crecimiento de la representación oficial, lo que consolidaría a Evo Morales en el gobierno. A su vez, una elección que será bisagra en la historia de ese país es la que se producirá en Cuba, por la renovación de las autoridades, donde a mitad de año se deberían votar a 14.537 delegados a las Asambleas Municipales, quienes a su vez eligen una parte de los miembros de la Asamblea Nacional, que debería ser electa en su totalidad en diciembre de 2015. Sin duda, ante el nuevo escenario de relación con Estados Unidos, estas instancias quizá tengan nuevas reglas.
Reflexiones. Como síntesis podemos afirmar que el año electoral muestra una consolidación y extensión de las experiencias populares. Entran en un nuevo sendero Costa Rica y Panamá, y se mantienen los gobiernos en El Salvador, Bolivia, Uruguay y Brasil. A su vez, las experiencias del Ffmln, el Frente Amplio y el PT muestran la capacidad de generar relevos desde las propias fuerzas políticas y no depender de la centralidad de una figura carismática. Sin embargo, también muestran la fragilidad frente a la articulación de la oposición y al peso de los medios de comunicación, que tienden a apoyar al poder concentrado. Sin duda es una agenda prioritaria para estos países.
En momentos en que se cumplen 10 Años de la Cumbre de Mar del Plata que marcó un punto de inflexión en la región, sacándola de las políticas neoliberales de ajuste y exclusión, impulsando un modelo de inclusión y garantía de derechos, la región se encuentra en una nueva etapa. En un contexto de retracción de la economía mundial y la desaceleración del crecimiento en América latina, los gobiernos populares tienen el desafío de impulsar nuevas políticas luego de una década de gobierno. Los países latinoamericanos deberán profundizar sus lazos de integración, impulsando su capacidad de desarrollo y compensando la crisis de demanda de los países centrales y la primarización que propicia la relación con China, país al que se está reorientando la región. El continente en sí necesita encontrar un motor de crecimiento que posibilite su crecimiento autónomo e independiente.
Durante los primeros mandatos mostraron la capacidad de gobierno y los segundos períodos el impulso a la redistribución económica, resta ahora generar marcos que propicien transformaciones estructurales que logren un cambio de fondo. Ese es el gran reto que se les presenta también al resto de los gobiernos del continente que durante 2015 y 2016 deberán revalidar sus proyectos, entre los que se encuentra la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner como referencia central en la región.

sábado, 24 de mayo de 2014

Intervenciones mediáticas en América Latina

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http://sur.infonews.com/notas/intervenciones-mediaticas-en-america-latina
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Intervenciones mediáticas en América latina

Año 7. Edición número 314. Domingo 25 de Mayo de 2014


Concentración y política. El panorama de los medios hegemónicos en América latina es revelador: los grupos que dominan canales de televisión, radios, diarios y revistas coinciden en un mensaje afín al interés de los capitales trasnacionales.


Cuatro empresas concentran el 60% de la rentabilidad y audiencia del continente.
Generalmente, la derecha propone una visión inmaculada de los medios de comunicación. Con citas refinadas de Alexis de Tocqueville, sugiere que es el cuarto poder de una república porque garantiza la libertad de expresión de una sociedad. Sin embargo, el argumento se desmorona como castillo de naipes al analizar la concentración mediática en América latina, y se podría decir del mundo también, especialmente centrado en una lógica liberal donde el monopolio comunicacional obstruye la competencia y pluralidad de voces y alternativas de pensamiento.
Y el planteo de concentración no es un discurso abstracto, sino un proceso concreto que comenzó durante las intervenciones militares en el continente, donde la mayoría de los gobiernos de facto avanzaron en la centralización de los medios para lograr un control efectivo de los contenidos político-culturales de los mismos. Uno de los casos emblemáticos es el que diseño que hizo la Dictadura Militar Brasileña (1964-1985), que para hacer efectivo el control informativo avanzó sobre los pequeños medios gráficos y centralizó en empresas de comunicación masiva, dando como principal resultado en 1965 la formación de la Televisión Globo, junto a un diario que por primera vez logró la distribución nacional, el Jornal Nacional. A partir de la suma de otros espacios informativos constituirá la Rede O Globo, y la paradoja es un monopolio que nació para controlar y hoy se manifiesta a favor de la libertad.
En tanto que el caso argentino es diferente; la Dictadura Militar Argentina (1976-1983) centralizó en poder estatal los principales medios y, posteriormente, con las privatizaciones realizadas en la fase neoliberal de los noventa fueron otorgados a empresas que abarcaron diferentes rubros de comunicación, especialmente al Grupo Clarín. Tal como señalan dos investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Guillermo Mastrini y Damían Loretti, la concentración mediática en América latina se expresa en que tan solo cuatro Grupos (Globo, Cisneros, Clarín y Televisa) concentran el 60% de las rentabilidades del sector en el total de los mercados y de las audiencias. Así, la Globo en Brasil concentra el 16,2% de los medios impresos, el 56% de la TV Abierta y el 44% de la TV paga; en tanto que Clarín en Argentina controla el 31% de la circulación de periódicos, el 40,5% de las ganancias en TV abierta y el 23,2% del Cable; en tanto que en México un duopolio (Televisa y TV Azteca) emiten el 98% de la producción televisiva.
Estos grupos son operados por distintos clanes, como los Noble en el Grupo Clarín, que junto a los Noble, Mitre, Fontevecchia y Vigil concentran los medios en Argentina. Y si recorremos el mapa de concentración familiar en el continente, podemos ver lo mismo en Brasil, con los Marinho, Frías, Collor y Sarney (estos últimos son el apellido de dos expresidentes) que se apoderan de gran parte de las comunicaciones; o a Slim, que es hegemónico en México; o que los Edwards, Claro y Mosciatti se distribuyen el mercado en Chile; así como los Cisneros y Zuloaga en Venezuela; los Rivero, Carrasco, Duero y Tapia en Bolivia; los Chamorro en Nicaragua y los grupos de Santo Domingo y Santos en Colombia. En tanto que en Ecuador, son 19 las que tienen las 298 de 384 frecuencias de TV abierta y 45 familias poseen el 60% de las más de mil concesiones de radio AM y FM.
A su vez, estas empresas familiares están aliadas a corporaciones transnacionales como la News Corporation, Viacom, Time Warner, Disney, Sony y Prisa, que se relacionan a estos grupos multimediáticos regionales para la provisión de productos y servicios audiovisuales, incluso adquiriendo activos y ocupando lugares en sus estructuras de gestión. Como resultado directo, el 85,5% de las importaciones audiovisuales de América latina proviene de los Estados Unidos, compuesto de más de 150 mil horas de films, series y eventos deportivos de ese país, presentados por emisoras televisivas del continente.
Este escenario tiene impactos negativos para la región, porque la concentración mediática en América latina provoca la exclusión de otros operadores que no pueden competir contra los precios predatorios que sostienen estas empresas, además de los controles oligopólicos sobre la producción, distribución y difusión de contenidos, a través de patentes y derechos de propiedad intelectual por parte de estos grupos. La entrega de los premios Martín Fierro en Argentina mostró un ejemplo de cómo los medios concentrados abandonan áreas de cultura o formación educativa, que son abordados por la TV pública que obtuvo 5 reconocimientos esas áreas, y se concentran en formatos de entretenimientos, de mayor rentabilidad por audiencia. Además, la transnacionalización de contenidos reduce la presencia de identidades nacionales o regionales, resignificando valores y sentidos históricos de la sociedad. Por ejemplo, en plena integración con Brasil no existen canales brasileños en la programación de ese país.
Y el tema no se cierra en una cuestión de negocios económicos, también se manifiesta en lo político. En defensa de sus posiciones dominantes en los mercados de información y comunicación, los grupos concentrados operan sobre el poder político para lograr sostener una escasa regulación o liberalización del sector. Mientras los gobiernos acompañan sus estrategias comerciales y empresariales, reciben protección mediática, en tanto que se cuestione sus intereses cierren filas contra los mismos, incluso de manera manifiesta, como lo hace el Grupo de diarios de América, fundado en 1941, que nuclea a once diarios de países de la región: La Nación (Argentina), O’Globo (Brasil),El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Comercio (Ecuador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela), que abiertamente se opone a los gobiernos del llamado “arco progresista” y opera contra ellos. Este conjunto de periódicos tiene un alcance de 5 millones de ejemplares por día y una tirada que llega a 10 millones los domingos.
Más aún, frente a la crisis de los partidos tradicionales, las clases dominantes del continente se expresan a través de estos medios, en alianza con cadenas internacionales, enfrentándose a los gobiernos populares de la región. Por eso, sostener la idea de un periodismo independiente en un contexto de monopolización y confrontación política, al menos peca de ingenuidad y no comprende su alienación laboral, o actúa como la Sociedad Interamericana de Prensa, compuesta por los dueños de las corporaciones mediáticas, en representación de una seudo-libertad de opinión frente a los “presidencialismos” agobiantes de América latina.
Pero en este contexto, no es casual que los gobiernos de América latina se preocupen por los Medios de Comunicación, pero no para restringir la libertad de expresión, sino para garantizar su pluralismo. Y esto no es una agenda sólo de los gobiernos de izquierda, forma parte también de las políticas públicas de los gobiernos conservadores, como Colombia, México o Chile, antes de Bachelet, donde se avanzó hacia una legislación de medios comunitarios y recientemente recibió una crítica del Departamento de Estado Norteamericano, que en su reporte anual de prácticas de DDHH advirtió que si bien “la constitución provee de libertad de discurso y de prensa, y el gobierno respeta estor derechos, la mayoría de los productos mediáticos se encuentran en las manos de dos importantes empresas familiares, Copesa y El Mercurio”. En tanto que México y Bolivia propiciaron cambios constitucionales, y en Venezuela en 2004 y Argentina en 2009 se generaron nuevos marcos regulatorios, en Colombia y Brasil el debate está presente en las agendas electorales de este año. Sin duda, la desconcentración y el pluralismo de los medios de comunicación son un desafío pendiente de las jóvenes democracias latinoamericanas que se enfrentan a estas nuevas oligarquías de los monopolios multimediales.

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  • La concentración de medios de comunicación en América latina en manos de las elites económicas y su impacto sobre la dinámica política de la región se constituyó en una problemática que ganó espacio durante los últimos años en el debate público. Fue con el surgimiento de liderazgos políticos como los encabezados por Néstor Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela y Lula da Silva en Brasil que la situación comenzó a ser observada como un desafío político, en la medida en que bloquea la consolidación de una democracia de mayor alcance.
  • Las encendidas protestas que acompañaron las primeras escalas de la gira de la bloguera disidente cubana Yoani Sánchez por Brasil reavivaron las discusiones sobre el carácter de los medios alternativos en la política actual, ya que el espectro de los medios alternativos de comunicación en América Latina se ha modificado profundamente en los últimos diez años.
  • En 2016, por primera vez desde la llegada de la televisión a América latina, habrá más habitantes con acceso a la TV digital terrestre que a la TV analógica. Así lo indica un reporte de Dataxis, una empresa especializada en audiencias de medios de comunicación. Se estima que 12,3 millones de hogares con televisor de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela tienen acceso a la TDT. Brasil será el país que registrará el mayor número de hogares con acceso a la TV digital abierta con un 65% del total latinoamericano a fines de 2017.
  • Concluido el IV Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores, medios gráficos y televisivos reaccionaron fuertemente contra una iniciativa aprobada en el mismo. Impulsar una democratización de la comunicación lo presentaron como un intento de sancionar una ley de “control de prensa”, idea que fue replicada por informativos argentinos.
  • La prensa brasileña debería asumir categóricamente que tiene un candidato y que tiene un partido, lo que no se puede aceptar es que intenten vender la idea de neutralidad. Sería más simple, más fácil.” “La verdad es que nosotros tenemos 9 o 10 familias que dominan la comunicación en este país. Y la mayoría de esos grupos profesan prejuicio, hasta odio”, hacia el gobierno. Las frases no son Lula for import, las pronunció el presidente del Brasil una semana atrás y, por supuesto, no fueron recogidas por los medios de nuestro país.
  • Este comienzo de siglo no ha sido particularmente favorable para la derecha latinoamericana. Después de haber gobernado gran parte de los países del continente por décadas seguidas –con dictaduras militares y gobiernos neoliberales, entre otros–, la derecha vive una situación de profunda debilidad política y aislamiento social en la región.

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