lunes, 30 de mayo de 2016

Una bomba de tiempo para la dirigencia política brasileña

Una bomba de tiempo para la dirigencia política brasileña

Los testimonios grabados por el ex presidente de Transpetro y actual arrepentido informante de la justicia, Sergio Machado, están generando un cisma dentro del PT, pero también alcanza fuertemente al gobierno interino.
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SÁBADO, 28 DE MAYO DE 2016
POR ALBERTO LÓPEZ GIRONDO
Sergio Machado se convirtió en una bomba de tiempo para la dirigencia política de Brasil. El hombre presidió una empresa de Petrobras ligada al área de logística, Transpetro, como parte de los acuerdos entre el PT  y el  PMDB, que fueron la base sobre la que Lula da Silva y Dilma Rousseff gobernaron en continuado desde 2003. Pero desde que estalló la causa de corrupción en la petrolera estatal, entró en el plan de delación premiada con el sistema judicial brasileño. Y grabó todo, de modo que esos archivos sonoros -enviados a los medios a cuentagotas- van dejando un tendal que ya enchastró al partido creado por el líder metalúrgico hace 30 años y ahora se esparce como una mancha de aceite sobre el grupo que tomó el Planalto por asalto hace 17 días.
El primero en caer fue el fugaz ministro de Plenamiento, Romero Jucá, presidente interino del PMDB, quien en una conversación con Machado revela una verdad que hasta entonces era solo sospecha bien fundada: que el golpe contra Dilma tenía como trasfondo detener el avance judicial sobre los involucrados en la causa Lava Jato, por corrupción política con dineros de Petrobras. Ni qué decir que eso fue un argumento a pedir de boca para Dilma Rousseff, que no está implicada en causa penal alguna y fue separada del cargo acusada de una maniobra contable. 
Se difundieron diálogos que afectan al presidente del Senado y al ex presidente Sarney, impulsor del impeachment.
El jueves trascendieron dos nuevas "filtraciones", una con el presidente de la Cámara de Senadores, RenanCalheiros, y la otra con el ex presidente José Sarney. Calheiros es un personaje clave en la sustanciación del impeachment -podía haber rechazado el último planteo de Diputados enviado por el reemplazante del corrupto Eduardo Cunha, pero aceleró la apertura del juicio político- y se lo escucha dialogando con Machado entre otras cosas sobre la necesidad de poner fin al acoso judicial a los dirigentes sospechados. Y sostiene que para eso sería imprescindible poner límite a la ley sobre delación premiada.
Sarney, el mandatario que en 1985 firmó con Raúl Alfonsín el documento que sirvió de base para la creación del Mercosur y luego acordó la alianza con Lula da Silva en 2002, en una grabación trata de calmar los temores de Machado a ir preso de por vida y se compromete a ayudarlo desde su cargo de senador vitalicio. 
La historia de Machado ofrece un perfil exacto de lo que es el político promedio en el gigante sudamericano y explica en gran medida al crisis actual. "Tucano" en su origen, es decir, miembro del PSDB, el partido opositor a Lula y Dilma, se pasó en 2001 al PMDB, cuando ya estaban avanzadas las negociaciones para la coalición con el PT que tenía aires de ganadora en las próximas presidenciales.
En 2003, a instancias de Calheiros, el flamante presidente Da Silva lo nombró en Transpetro, que tiene el control de los oleoductos, gasoductos y los buques petroleros de la más grande empresa energética de Sudamérica. Su calvario judicial comenzó en octubre de 2014, cuando la consultora Price WaterhouseCoopers (PwC) se negó a firmar un balance contable de Petrobrás si Machado no era alejado de su puesto, luego de once años en ese sillón clave. 
Fue uno de los primeros en ingresar en el sistema de delación premiada y destapó varias ollas sobre la corrupción en la petrolera. Para la prensael eje fue puesto, entonces, sobre dirigentes del PT. Pero ahora sale a la luz el resto del iceberg. Se dice que cuando negoció con la justicia, aceptó ponerse un micrófono escondido entre sus ropas para implicar a otros dirigentes tan sucios como él.
Cuentan quienes lo trataron que en Transpetro, a su vez, que estaba bastante paranoico desde hacía y que, a la manera de Richard Nixon, hacía grabar todas las conversaciones que mantenía en su despacho. De allí el terror que producen estas filtraciones que publicó en primer lugar Folha de Sao Paulo. Y por eso catalogan al ex titular de Transpetro como un hombre-bomba. Si cambian la ley de delación y el Lava Jato no llega hasta el hueso, seráuna señal inequívoca del alcance de los archivos malditos de Machado.  Y la prueba de la podredumbre generalizada en el sistema político brasileño. «
Frentes populares para defender lo conquistado
En 1989 Lula da Sliva se presentó a elecciones con una alianza de partidos de izquierda -PT, Partido Comunista y Partido Socialista- y movimientos sociales que se llamó Frente Brasil Popular. Derrotado por Fernando Collor de Melo, a instancias de José Dirceu decidieron formar coalición con un partido de centro derecha nacido en tiempos de la dictadura, el PMDB. Así fue que el PT llegó al poder en 2003.
En setiembre de 2015, cuando ya era evidente que el golpe contra Dilma Rousseff no se iba a detener tan fácilmente, las principales centrales gremiales, los movimientos sociales y los colectivos de defensa de derechos de género, de diversidad sexual y racial e indigenistas reflotaron el FBP. Por un lado como homenaje a aquella coalición, según explica a Tiempo Iole Ilíada, vicepresidenta de la Fundación PerseuAbramo, del PT. la mismo tiempo, con la idea de ir conformando una suerte de Frente Amplio a la brasileña.
Por lo pronto, hace unos días el PT hizo una autocrítica sobre sus errores en estos últimos años y para evaluar los pasos a seguir en el futuro. "Hay que tener en cuenta que en octubre hay elecciones municipales y ese va a ser un test para Michel Temer y sus aliados", alerta el politólogo Ricardo Romero,  especialista en asuntos brasileños y docente en la UBA. De allí que el presidente del PT advirtiera que no harán alianzas locales con partidos que apoyaron el impeachment. 
Pero Ruy Falcao fue más lejos y cuestionó los acuerdos con partidos como el PMDB, que finalmente le clavó un puñal por la espalda. "El partido terminó contaminado por la financiación empresarial para sus campañas", dice el documento final de ese encuentro clave. El PT. añade el texto, quedó "rehén de acuerdos tácticos para el manejo del Estado".
El FBP no es el único frente para enfrentar la defensa de los derechos conquistados en estos años y atacados de cuajo por el golpe contra Dilma. También está el Frente Pueblo Sin Miedo (FPSM). En ambos está el MST y las centrales sindicales, pero en este último no figura el PT.  «
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jueves, 26 de mayo de 2016

Golpe institucional en Brasil


Golpe institucional en Brasil
Golpe institucional en Brasil
Ricardo Romero Politólogo UBA-UCES @Richardbsas



Brasil acaba de entrar en un punto de inflexión de su política interna. Con la suspensión de Dilma Rousseff se entra en un nuevo ciclo que desplaza al neodesarrollismo abierto desde 2002 por el regreso de un neoliberalismo que se vuelve a imponer a través de un golpe institucional. Y hablamos de golpe institucional, o “blando” como se está denominando en algunos ambientes, porque no es igual a una toma del gobierno en forma violenta, generalmente encabezado por militares, sino similares a los ascensos del fascismo y el nazismo, que a través de generar ingobernabilidad y se imponen en el poder desde una ofensiva parlamentaria. Sin embargo, cabe aclarar que Brasil no tiene un régimen parlamentario que de mandato de origen al Ejecutivo. Por el contrario, con la Constitución de 1988, los brasileños consagraron la elección directa, consagrando el principio que todo poder emana del pueblo. Como el mandato no surge del Parlamento, éste no puede desplazar al Ejecutivo, porque no se tiene la prerrogativa de convocar a nuevas elecciones parlamentarias. Si bien en el presidencialismo existe el Juicio Político, se necesita haber especificado un delito claro. En Brasil no se vinculó en ningún caso de corrupción a Dilma Rousseff, por el contrario el 60% de los parlamentarios están vinculados a causas deshonestas. Se la acusa de “bicicleta presupuestaria”, porque pagó subsidios sociales con un préstamo en 2014 que pagó en 2015, práctica común en las administraciones brasileñas. De hecho, parte de los decretos que habilitaron la maniobra contable fueron firmados por Michel Temer. Ahora se abre un período de incertidumbre en la política brasileña, porque Temer tiene 180 días para consolidar el golpe institucional. Para eso cuenta con el apoyo del establishment que lo sostendrá en tanto avance con un plan que revierte todas las conquistas logradas durante la gestión petista. En este punto se encuentra el destino de la política en Brasil.

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