lunes, 10 de marzo de 2014

Construcciones políticas y sociales del PT en Brasil y del MAS en Bolivia.

Giros a la izquierda en América Latina y nuevas configuraciones en el siglo XXI
Construcciones políticas y sociales del PT en Brasil y del MAS en Bolivia.

Estefanía Soledad Otero[1]

Introducción

La llegada al gobierno en Brasil y Bolivia de un obrero metalúrgico y un indígena aymara –al inicio del siglo XXI-  constituye en América Latina un claro giro a la izquierda, y marca una fractura histórica respecto de los gobiernos ortodoxos que gobernaron dichos países durante la década de los ´90 con asesores de traje inspirados en la Escuela de Chicago. Así, el siglo XXI presenta un nuevo escenario político y social en el continente en el cual Chile, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay constituyen (junto al nuevo Gobierno de los Estados Unidos) cambios relevantes en el marco internacional.
Los procesos y la articulación política que caracterizan tanto a  Lula da Silva como a Evo Morales reflejan que el Movimiento al Socialismo y el Partido de los Trabajadores comparten similitudes interesantes de analizar a la hora de señalar un marco comparativo entre ambos partidos.
A nivel partidario, ambos líderes provienen de sectores marginados pero diversos de los respectivos países; ambos ampliaron las bases electorales y militantes (cuentan con el apoyo de los movimientos de los sin tierra, de las confederaciones de trabajadores, de sectores urbanos medios y bajos, etc.); ambos fueron conquistando intendencias, diputaciones, etc., antes de llegar a la presidencia.
Y a nivel nacional –previamente a la llegada de la izquierda- en ambos países hubo destitución de presidentes (por corrupción, por mal ejercicio, por crisis generales, etc.), en ambos países existió la misma línea histórica: dictadura, gobierno neoliberal y giro a la izquierda; y en la actualidad ambos líderes proponen un importante rol de la participación social; entre otras características.
Por supuesto que también existen grandes diferencias. La dimensión del mercado interno, el nivel comercial, los recursos naturales, las problemáticas internas, las medidas políticas y económicas, la cantidad de población, entre otros. Pero estas diferencias son entendibles de acuerdo al momento histórico y a las necesidades que cada país atraviesa.
Realizar un recorrido histórico que explique la formación del PT y el MAS en perspectiva comparada y señalar los modelos de gobierno de cada uno y sus desafíos, son los puntos clave que se desarrollarán en este trabajo.

Coyunturas, sectores sociales y estructuras políticas durante
 la construcción política y social del PT y el MAS.


La construcción política del PT

            Para abordar la constitución del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil resulta necesario remitirnos a la década de 1980. Su trayectoria se basa en la formación de un partido-movimiento relevante por  un liderazgo que reflejaba un símbolo de lo social, que buscaba fuertemente combatir la tradicional estructura partidaria de Brasil.[2]
            Para realizar este apartado, resulta interesante cuestionarse una serie de preguntas. ¿Cuál fue la base original de sectores sociales que fundaron al PT? ¿En qué contexto se dio dicha fundación? ¿Qué otros partidos formaban parte de la estructura partidaria?          
El PT articula las propuestas de sectores sociales que históricamente habían sido marginados del sistema político, condenados a la pobreza, al analfabetismo, a las crisis económicas, etc., lo que representa una fuerte respuesta por parte de estos sectores que finalmente decidieron converger dentro de un mismo partido político. Tanto es así que militantes de la Central Única de los Trabajadores, el Movimiento de los Sin Tierra, la Unión Nacional de los Estudiantes, diversos movimientos de campesinos (resulta simbólica la figura de “Chico” Méndez, un líder sindical y campesino que fue desaparecido por la policía federal durante el gobierno de Collor) y sectores medios y bajos urbanos de las ciudades de Brasil fueron parte de la composición de este partido.[3]
La fuerte imbricación de PT con los movimientos obreros y sociales puede percibirse tanto en su inserción electoral como en su bancada parlamentaria. De hecho, durante los años ´80 el PT tiene preponderancia en el ABCD de San Pablo, donde obtiene su primera Prefeitura (Ciudad de Diadema) y su constituyente en San Bernardo, quien fuera Lula da Silva.
Durante los años ´90 creció el apoyo de sectores medios -especialmente en los grandes centros urbanos (como por ejemplo: San Pablo, Porto Alegre, Belo Horizonte, etc.)- y en la actualidad, vuelve a revertirse la tendencia en la cual el PT crece en sectores marginados, como lo es el nordeste brasileño.
            Por supuesto que si bien quienes formaron parte de la fundación del PT fueron sectores dentro de estas organizaciones, y no ellas en su totalidad, la construcción programática constantemente tiene referencia en esas estructuras sociales.
            Para el caso del ascenso –lento pero progresivo- de Lula da Silva desde el PT como afirma Raimundo Santos es difícil evaluarlo sin considerar la relevancia del “gran movimiento social” que desde su creación en 1979 reunió a distintos grupos de las izquierdas remanentes de la época de la dictadura de 1964, tomando en cuenta una postura anti-elitista y hasta incluso severamente crítica de la política corriente del país.[4]  
Entre otras críticas postuladas durante el gobierno de Cardoso en la década de los ´90 el PT sostenía que Brasil había hecho mal en seguir “ciegamente” las recetas del Consenso de Washington y por haberse subordinado al FMI. Según el PT estas medidas llevaban a Brasil a la suma pobreza de su población.[5] Estos motivos provocaban el respaldo de diversos sectores de la sociedad brasileña hacia el PT. A tal punto, que –por primera vez- el noreste brasileño apoyó esta iniciativa e incluso la eligió cuando Lula ganó la presidencia.
            Mientras que durante los ´80 y los ´90 Cardoso iba consagrándose a través de las instituciones y en la fundación del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), el PT también seguía creciendo en todo el país. Comenzó a ganar espacios políticos en el ámbito municipal y luego en las gobernaciones (en 1982 conquista su primera gobernación y en 1989 se asoma con más fuerza en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, comenzando a llevar lo que luego será petista de gobernar).
            Por lo tanto, el PT se expande a partir de dos dimensiones: 1- la local, impulsando políticas públicas innovadoras desde los gobiernos locales y 2- la nacional, bregando por no pagar la deuda externa como solución para todos los males.[6]
            ¿Cuáles son las ideas principales y medios con las cuales el PT se expande en Brasil? Según Marco Aurélio Garcia[7], existen tres claros componentes:
  • El componente obrero, representado por tres tipos de luchas: contra la crisis, por la autonomía y libertad sindical y contra la organización del proceso de trabajo y la disciplina patronal en las empresas.
  • El componente social, que hace referencia a la participación de su construcción de obreros de fábricas y trabajadores del área de servicios, campesinos y trabajadores rurales, profesionales liberales y técnicos asalariados, pobres de las periferias urbanas. Estos sectores sociales –dice el autor- garantizaban un programa que trascendía los componentes obreros.
  • El componente político, es decir, ex militantes de organizaciones de izquierda, grupos y partidos de extrema izquierda, católicos ligados a las iglesias progresistas, personalidades vinculadas a la lucha por los derechos humanos, sectores más radicalizados de la oposición democrática, etc., que permitían que el PT ampliase diversamente su concepto de democracia.
El autor establece que todos estos sectores “incorporaban temas fundamentales para la renovación de la cultura política de izquierda, que apuntaban para una comprensión mayor de los procesos de exploración explotación y dominación y, por consecuencia, ampliaban el espectro de las luchas por la democracia”.  Incorporando temáticas que no estaban en la agenda de la izquierda tradicional: feminismo, ecologismo, igualdad racial, defensa de derechos de niños, etc. Especialmente contenidas en las gestiones locales a través de la participación.[8]
            Una vez analizada la composición e ideas del PT, veamos cómo llega a conquistar la presidencia del país.

Ascenso al Gobierno del PT

Vale la pena resaltar cuáles fueron los partidos políticos y los presidentes pos dictadura (1964-1985) que precedieron la llegada de Lula al gobierno[9] así como los resultados que obtuvo el actual presidente de Brasil.

Presidentes brasileños desde 1985 hasta la actualidad.

PERÍODO
PRESIDENTE
PARTIDO POLÍTICO
1985-1990
Sarney
PMDB
1990-1992
Collor de Melo
PRN
1992-1995
Itamar Franco
PMDB
1995-1999
Henrique Cardoso
PSDB
1999-2003
Ídem
-
2003-2007
Lula da Silva
PT
2007-2009
Ídem
-
Elaboración propia.
Resultados de la Elección Presidencial de 2002

Candidatos
Votos
% Primera ronda
Votos
% Segunda ronda
39,436,099
46.4
52,772,475
61.3
19,694,843
23.2
33,356,860
38.7
15,176,204
17.9
-
-
10,166,324
12.0
-
-
402,236
0.5
-
-
38,619
0.0
-
-
Total
84,914,015
100
86,129,335
100

Como se puede observar en el primer cuadro, el PT llega para irrumpir en la estructura política de Brasil, ya que tanto el PMDB (partido político que le otorga continuidad al MDB[10]), como el PFL y el PSDB eran los tres partidos mayoritarios en el país, y los que habían ocupado 18 años de gobierno nacional luego de la llegada de la democracia. Todos ellos gobiernos que aplicaban medidas ortodoxas, y que –de alguna manera- dieron nacimiento a los cuestionamientos del PT hacia el orden instalado.
Si bien es cierto que los cuatro partidos políticos se constituyen en una misma época (en la década de los ´80 se legalizan los partidos, ya que desde 1964 existió un bipartidismo entre el MDB y la A.R.E.N.A), es verdad que el PT es el único partido (de los relevantes en Brasil) que desde su nacimiento cuestiona fuertemente las medidas ortodoxas implementadas por todos los gobiernos anteriores a la llegada de Lula da Silva, es decir, el PT irrumpe en la escena electoral con una fuerte base crítica a la estructura política contemporánea.[11]
Es importante notar los cambios políticos que implicaron al PT y a Lula perder en tres ocasiones las presidenciales. Knoop explica que para 2002 el PT y su líder piensan una nueva estrategia política encarnada en:
1-      la unificación del PT alrededor de un discurso más moderado, es decir, establecer que el PT era una organización popular (y no de cuadros) moderada; 
2-      la elección de un vicepresidente empresario de la rama textil (en pos de tranquilizar a los medios de comunicación y al sector privado) y
3-      la elaboración de la “Carta al Pueblo”, que declaraba intentos de producir cambios en el país, y a la vez manteniendo la estabilidad económica,[12] reclamando constantemente la ciudadanía política.
Con estas estrategias el PT conquista la presidencia de la República con Lula da Silva al frente en el año 2002 con el 61.3 % de los sufragios en segunda vuelta, según muestra el cuadro arriba.

La gran hora del MAS

            Así como decíamos que el PT es un partido político compuesto por diversos sectores sociales (marginados) y surgido en base a un fuerte cuestionamiento crítico de la realidad brasileña, también el MAS boliviano será un partido político que funcionará como herramienta política de diferentes sectores sociales que confluirán con Evo Morales hacia la presidencia a inicios del siglo XXI, y en donde la posición crítica y la fragmentación de la estructura política nacional también será eje central de articulación de dicho partido.
            Un PT con un líder obrero metalúrgico (y analfabeto) que se forma en 1979 y en 1982 ya gana su primera gobernación, y un MAS con un líder indígena aymara que por primera vez gana la presidencia en un país cuya población es, en gran medida, proveniente de los pueblos originarios.
            Mientras en Brasil existió una larga dictadura entre 1964 y 1985, que frenó el ascenso popular, en 1952 en Bolivia se producía una revolución nacional protagonizada –principalmente- por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y sindicatos mineros del estaño (COB). Acontecimiento cuyas secuelas serán muy importantes para el MAS.[13]
            Sin embargo, si bien los hechos históricos en ambos países difieren se podría establecer una línea similar a grandes rasgos, es decir:

País
Período
Hecho histórico
Brasil
1964 – 1985
Regímenes militares

1985 – 2003 
Gobiernos neoliberales 

2003 – actualidad 
Giro a la izquierda 
Bolivia
1964 – 1982
Regímenes militares

1982 – 2006
Gobiernos neoliberales 

2006 – actualidad
Giro a la izquierda
Elaboración propia.

            Entonces, si la composición del PT consta de sectores sociales marginados, ¿cuál es la formación del MAS y de dónde proviene su creación?
            En primer lugar, un sector social con suma relevancia y trascendencia dentro del MAS es el movimiento aymara, compuesto por: sindicatos campesinos y organizaciones tradicionales de la comunidad, los intelectuales aymaras y la dirigencia política.[14] En segundo lugar, los movimientos sindicales (especialmente cocaleros) forman parte de la continuidad de los movimientos sociales del ´52 y su presencia en la actualidad (incluso como funcionarios públicos del gobierno de Morales).[15] En tercer lugar, también conforma al MAS la COB, cuyos miembros son sindicalistas mineros.
            Si bien es cierto que las banderas de lucha no son inventos del MAS, el indigenismo, el nacionalismo, la diversidad, son ideas que el partido recupera a lo largo de su historia.[16]
            La tarea que tuvo el MAS desde sus inicios fue la articulación constante entre diversos sectores de la población boliviana, necesaria para lograr cierto consenso social que contribuyera al fortalecimiento del mismo partido.
            En parte por esta articulación y por la conjunción de amplios sectores es que muchos autores plantean la idea de un movimiento social más que la de un partido (de hecho, es lo que indica su nombre propio). Algunas definiciones que se hacen acerca del MAS son:
1-      Un nuevo nacionalismo plebeyo, impulsor de procesos de modernización en una línea neodesarrollista, en el seno del cual los tradicionales clivajes pueblo / oligarquía son atravesados por una etnificación de la política. (Según P. Stefanoni).  
2-      Un movimiento indígena, mestizo, plural. (Según Garía Lineras)
3-      Organización / Movimiento centralmente campesino, nacionalista popular, indigenista. (Según N. Salerno).
Por lo tanto, el MAS también como el PT (y a través de un largo proceso social) llega al país para romper con la vieja estructura partidaria que había dominado al país durante muchos años.
            Históricamente, el MAS se constituye en 1987, pasando por varias instancias de cambios del nombre, debido a la imposibilidad burocrática de constituirse en partido político legal. En ese momento, en Bolivia ya estaban gobernando presidentes neoliberales como ser Paz Estenssoro, recordado por su protagonismo en la revolución del ´52 en el MNR. El resto de la estructura partidaria desde la vuelta de la democracia estaba compuesta de la siguiente manera:   

                                                                        Elaboración propia.              

            Esta misma estructura partidaria muestra que el MAS (al igual que el PT) irrumpe en la escena electoral quebrando la estructura tradicional de los partidos de Bolivia.
            ¿De qué trata, entonces, el camino electoral que lleva a Evo Morales desde el MAS a la presidencia? Esta pregunta nos obliga a realizar un breve recorrido histórico de la construcción política y social del MAS.   
Rafael Archondo analiza varios componentes[17].
1-      Anti-imperialismo: Evo Morales condujo desde 1990 el sindicalismo campesino construido por los productores de la hoja de cosas de la región de Cochabamba. Es decir, cuando en 1995 hizo su primera aparición electoral, ya era un líder reconocido. Luego, Evo Morales (a través de sus manifestaciones, discursos, etc.) se empieza a convertir en un enemigo acérrimo de la Casa Blanca, y eso explica su crecimiento aún mayor como líder político.
2-      Mirada planetaria: el Mas y Morales fueron aprendiendo a valorar los contactos externos, teniendo la inteligencia de internacionalizar la lucha en defensa de la coca, en situaciones en las cuales su país le daba la espalda.
3-      Probada utilidad de las elecciones: una vez obtenida la personería jurídica, en 1995 el MAS gana todas las alcaldías de Chapare, siendo hoy en día alrededor de 100 alcaldes en todo el país. Y en el mismo año, Morales asume su primera diputación nacional.
Estos grandes momentos del MAS logran obtener articulaciones y espacios políticos para
seguir creciendo. A tal punto que en 2006, por fin, Evo Morales conquista la presidencia de Bolivia.
            Sin embargo, no fueron sencillos esos pasos. Luego de la llegada de la democracia, el país atravesó gobiernos fuertemente ortodoxos y crisis políticas y económicas que, incluso, dieron lugar a una seguidilla de derrotas de los presidentes a partir de 2000, cuando el Programa Nueva Política Económica provoca levantamientos de campesinos e indígenas en las ciudades bolivianas, sobre todo a partir de las llamadas “guerras del agua y del gas”. Estos acontecimientos dan cuenta de la crisis de representación generalizada en Bolivia, cuya estructura partidaria no daba a basto.[18]
            Los enfrentamientos con la policía, las represiones y castigos a las manifestaciones, provocaron que Evo Morales se consolide como el verdadero líder de los movimientos sociales. Y en este sentido, el MAS termina por ser la herramienta política para llevar a Evo Morales al gobierno en 2006.

Medidas políticas, económicas y sociales de los gobiernos de Evo Morales y Lula da Silva.

            Luego de analizar la composición del PT y del MAS y cómo llegaron al gobierno, ahora nos referiremos a realizar una breve exposición de las medidas políticas, económicas y sociales de ambos gobiernos.
            En la actualidad, el Presidente brasileño se encuentra sumergido (y ya desde hace algún tiempo) en denuncias de corrupción por “acciones peculiares”, según la prensa. Hace dos años esas denuncias hacían referencia directamente a funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional. La primera reacción de Lula da Silva fue la de “hacer” renunciar a todos esos funcionarios, fueran o no culpables. Además, se expulsaron del PT a todos los involucrados en denuncias de corrupción. Hoy por hoy las denuncias están vinculadas a gastos del Senado, situación que excedería las responsabilidades directas del mandatario.
            Para el caso del gobierno de Evo Morales los conflictos son mayores y más prevalecientes. La lucha económica entre el gobierno nacional y los líderes de las ciudades que buscan convertirse en autonomías, ha provocado estallidos sociales y crisis políticas desde la llegada del MAS a la presidencia. No es casual la búsqueda de las autonomías, ya que son los sectores más ricos del país y en los cuales está gestionando la derecha.
            Con esto se quiere decir que si bien en ambos países existen fuertes cuestionamientos políticos hacia el PT y el MAS (hay presencia de intereses contrapuestos en cualquier parte del mundo, especialmente de sectores que ven socavados sus privilegios e intereses) aún así, estos gobiernos han implementado e impulsado importantes medidas en sus respectivos países, que claramente marcan fracturas con los gobiernos anteriores.

El Gobierno de Lula da Silva.

            El Brasil de Lula promueve cinco políticas[19] concretas:
  • Reforma Agraria: el Programa Nacional de Reforma Agraria (PNRA) trabaja con el concepto de desarrollo territorial. El objetivo es eliminar la idea de un modelo único de asentamiento, garantizar la creación y el desarrollo de estas, de acuerdo a las capacidades y las características de cada región.
  • Reforma Urbana: creación del Ministerio de las Ciudades. Este Ministerio se ocupa de la política de desarrollo urbano y las políticas sectoriales de vivienda, saneamiento ambiental, transporte urbano y de tránsito. A través de la Caja Económica Federal, los recursos de funcionamiento, el Ministerio trabaja en forma coordinada y unida con los estados y municipios, y los movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, sector privado y otros sectores de la sociedad.[20]
  • Reforma Educativa: desde el Plan de Desarrollo de la Educación (PDE), que se inició en abril de 2007, el Programa Brasil Alfabetizado, 2003, cambió su concepto. Ahora, la alfabetización de los adultos y jóvenes se realiza principalmente por profesores voluntarios de las redes públicas, en el contraturno de su actividad.
  • Política Exterior: se incorpora al Consejo de Seguridad de la ONU. 
  • Democracia Participativa: mecanismos de participación ciudadana. Creación del Consejo de Desarrollo Económico y Social y el Foro Gubernamental de Participación Ciudadana.
Entre otras medidas, desde el año 2003, Bolsa Familia es el programa de transferencia de recursos del programa Hambre Cero, que fue creado para atender dos finalidades básicas: enfrentar el mayor desafío de la sociedad brasileña, que es el de combatir la miseria y la exclusión social, y promover la emancipación de las familias consideradas pobres.[21]
Por su parte, Hambre Cero es una política pública que busca erradicar el hambre y la exclusión social. Expresó una política porque el Gobierno Federal tomó la decisión de enmarcar el problema del hambre como un problema nacional y no como una sola víctima mortal. Es público porque, además del Estado, implica a toda la sociedad. En su discurso de asunción, Lula apelaba a los grandes consensos brasileños: Eu fico, a República, o Pretroleo e nosso, o Desarroio, e agora o Fome Zero (Brasilia, 1/1/2003).
El resutado ésta política fue la reducción de la desigualdad ecómica, expresada en el coeficiente de Gini, que como señalan las estadísticas, durante el período 2001-2008, tuvo una reducción anual de 0,7, como informa el IEGB.[22]
           
El Gobierno de Evo Morales.          

            Lo primero que vale aquí exponer es la convocatoria a la Asamblea Constituyente, en pos de “refundar la Nación”. Al igual que Chávez y Correa, Morales buscó renovar la Constitución nacional con el objetivo de modificarle aquellos conceptos tradicionales. Tanto es así que su preámbulo establece hoy un “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario” y postula: “Dejamos en el pasado el Estado colonial, republicano y neoliberal”.[23]
El Gobierno boliviano piensa un nuevo Estado, calificado por García Linera[24] como:
  • diverso (presencia de las ONG y de intelectuales en la función pública),
  • productivo (autodetermina la economía, es el primer inversor y acumulador, posee superávit, etc.) y
  • descentralizado (ha creado unidades de gestión pública más reducidas).  
Otra medida relevante fue la nacionalización de los hidrocarburos. Políticamente, esta medida había acrecentado la popularidad de Morales al 81 %. Lo que hace esta medida es restituirle al Estado nacional la propiedad, posesión y el control de total y absoluto del gas y del petróleo. Esto le permitía al Estado captar una mayor tajada de la renga gasífera.
Sin embargo, no todo es color de rosas y en Bolivia aún queda un largo camino por construir para mejorar. Y ese comentario hace referencia a los índices de pobreza que aún hoy existen en el país.[25]

Conclusiones y desafíos.

Mucha de la bibliografía actual sobre América Latina plantea que en el continente se viene produciendo un “giro a la izquierda” en muchos de los países. Sin embargo, aquí diríamos que, en realidad, son varios y distintos los giros a la izquierda, porque son varias y distintas las configuraciones políticas y sociales de cada país. Movimientos sociales, izquierdas independientes, pueblos originarios, trabajadores, grupos vulnerados, reformas, etc., no son conceptos nuevos, sin embargo, todos ellos han sido recuperados y traídos al siglo XXI por los nuevos líderes que se han ido construyendo desde las bases (o no).
En este caso, Bolivia y Brasil son países que presentan realidades diferentes, claro está.
La realidad política de Brasil, con la presencia de un multipartidismo realmente complejo, sumado a ello los escándalos de corrupción del gobierno actual (estando ya en su segundo mandato y yendo a conquistar el tercero) que por segunda vez azotan al Ejecutivo, la dificultad que tiene el PT de construir política más allá de su líder, etc., provocan ciertos impasses que Lula da Silva debe ir superando en la cotidianeidad de la gestión del país. Sin embargo, todo esto no impide su continuidad al frente del gobierno y tampoco lo impide el hecho que no tenga mayoría parlamentaria.
A Bolivia le toca vivir situaciones que hasta ahora no se habían puesto en jaque. Es decir, la llegada de un presidente aymara necesariamente irrumpe con muchas tradiciones que hasta 2006 la sociedad en general no cuestionaba, pero que a su vez, las insurgencias de 2002-2005 comenzaron a darle forma a este cambio de “paradigma” en Bolivia. Y decimos paradigma porque las medidas llevadas a cabo por Evo Morales no son menores. Forman parte de una profunda democratización de la sociedad, que construye imaginarios poscoloniales y posneoliberales, que no son exactamente parte de un “socialismo del siglo XXI” pero que sí postulan ítems para una revolución simbólica, democrática, social, plural, que busca construcciones constantes y articulaciones que logren consensos. Mal que les pese a algunos, que no son la mayoría.
Es cierto que en Bolivia también se asoman peligros que pueden debilitar al nacionalismo indigenista del MAS, como ser las manifestaciones que se oponen a realizar cambios verdaderos en el país boliviano.
La intención de describir algunas medidas de ambos gobiernos está dada por la necesidad de dar cuenta del giro a la izquierda en Bolivia y Brasil. No es menor que ambos partidos estén compuestos por los movimientos sociales que han sido protagonistas de protestas masivas contra el liberalismo (Foro Social Mundial, “Otro Mundo es Posible”, “guerra” del agua y del gas).
Evidentemente mientras Lula da Silva busca en sus medidas consolidar los derechos esenciales a la salud, a la educación, a la vivienda y al trabajo, Evo Morales –en cambio- tiene el propósito (y el desafío real) de refundar el Estado, sus instituciones, y los mecanismos de articulación. Estas metas están arraigadas a las historias de los países, a la necesidad de modernizarlos e insertarse a nivel mundial. Más allá que el mercado interno de Brasil y el nivel de comercialización, obviamente, varía mucho respecto de Bolivia, uno de los países más pobres de América del Sur.
Pero a la vez la llegada al gobierno de partidos políticos con bases militantes marginadas es lo que ha surgido al comienzo de este nuevo milenio.
            Bolivia y Brasil comparten acontecimientos históricos que marcaron a los países antes de dar el giro a la izquierda: durante las décadas de los ´60, los ´70 y principios de los ´80 en ambos países hubo regímenes autoritarios, en los cuales la estructura política se vio notablemente afectada. Luego, con la llegada de la democracia y la proliferación partidaria, el MAS y el PT comenzaron a tener sus chances, obteniendo diputaciones, alcaldías, prefeituras, etc. Mientras se consolidaban a nivel local y nacional, las presidencias las ocupaban gobiernos de derecha y neoliberales, con fuertes programas de recorte, ajuste, privatización, flexibilización laboral. Esto marcaba cada vez mayor pobreza, indigencia, analfabetismo, marginalización, exclusión, desempleo.
            Incluso, en ambos países, existieron destituciones de presidentes constitucionales. En Brasil, Collor de Melo fue acusado de inepto y corrupto por el propio Senado de la República. Y en Bolivia, Mesa se vio obligado a renunciar por las denuncias manifestadas por las insurgencias indigenistas a partir de 2002, por subas en el precio del agua y venta de gas a Chile.
En este contexto, tanto el PT como el MAS han quebrado las tradicionales estructuras políticas. Partidos políticos de centro-izquierda, compuestos ambos por movimientos sindicales, campesinos, obreros, estudiantiles; por sectores urbanos medios y bajos; intelectuales; profesionales, etc., comparten el afán de criticar con dureza el modelo neoliberal ortodoxo que los gobiernos anteriores habían instalado con fervor, haciendo caso al Consenso de Washington y al FMI.
            La participación popular ha sido clave a la hora de conquistar los gobiernos. Aún hoy (y a pesar de las diferentes instancias por las que le tocó pasar) el PT mantiene su base electoral y su respaldo en los sectores bajos del noreste brasileño; sectores sociales que, a su vez, fueron priorizados en las medidas de Lula da Silva (Hambre Cero, por ejemplo). La alta imagen de Evo Morales se debe a que la mayoría de la población boliviana es indígena y en ese sentido apoya las políticas de estatización y recuperación de recursos por parte del gobierno nacional. 
            Finalmente, luego de los debilitamientos en el sistema de representación política durante los ´90, el PT y el MAS conquistaron la presidencia con real participación popular. Es claro que sus triunfos reflejan grandes esfuerzos de militancia social. Representantes de las diversas organizaciones sociales que configuraban  los partidos políticos, luego asumieron cargos públicos, ejerciendo ellos mismos responsabilidades de gestión. Es decir, Evo Morales y Lula da Silva, cortaron con la costumbre de contratar a los chicos de la Escuela de Chicago. Aún queda mucho por hacer, pero seguro estamos en camino y con más esperanzas que ayer.

Bibliografía

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·         Zalles, Cueto. “De la revuelta campesina a la autonomía política: la crisis boliviana y la cuestión aymara” en Nueva Sociedad N° 182.



[1] Estudiante avanzada de Ciencia Política. Integrante de la Asociación Civil Mariano Moreno y del Observatorio Local de Democracia Participativa www.estefaniaoteroweb.com.ar
[2] Santos, Raimundo. “La crisis en Brasil: izquierda y política en tiempos recientes” en Nueva Sociedad N° 200. Pág. 7
[3] Ídem. Pág. 10
[4] Ídem. Pág. 2
[5] Knoop, Joachim. “El Brasil con Lula, ¿más de lo mismo?” en Nueva Sociedad N° 187, Caracas, 2003. Pág. 1
[6] Ídem. Pág. 3
[7] Garcia, Marco Aurélio. “A social democracia e o PT” en Teoría y Debate N° 2, San Pablo, 1990. Pág. 6
[8] Ídem. Pág. 7. Traducción: Estefanía Soledad Otero.
[10] El MDB congregó a la oposición al gobierno durante el régimen militar, haciendo un contrapunto con la ARENA (Alianza Renovadora Nacional), partido que reunía a los que apoyaban el régimen.
[11] Romero, Ricardo. "Las cuatro estaciones del PT. Rol histórico del Partido dos Trabalhadores en Brasil". En Mario Toer y Pablo Martínez Sameck (dir.) Alternativas en América Latina. Los dilemas de la izquierda en el siglo XXI. Ed. Cooperativas. Buenos Aires. 2006.  Parte del ARENA constituirá el PFL durante el gobierno democrático.
[12] Knoop, Joachim. “El Brasil con Lula, ¿más de lo mismo?” en Nueva Sociedad N° 187, Caracas, 2003. Pág. 1
[13] Ibañez Rojo, Enrique. "¿Democracia neoliberal en Bolivia? Sindicalismo, crisis social y estabilidad política", en Revista del EIAL N° 2, 1993. Págs. 1, 2 y 3.
[14] Zalles, Cueto. “De la revuelta campesina a la autonomía política: la crisis boliviana y la cuestión aymara” en Nueva Sociedad N° 182. Pág. 112
[15] Stefanoni, Pablo. “Siete preguntas y siete respuestas sobre la Bolivia de Evo Morales” en Nueva Sociedad N° 209, 2007. Pág. 53
[16] Salerno, Nicolás. “Las vinculaciones del campo popular boliviano con la izquierda, el indigenismo y el nacionalismo” en el VIII Congreso de SAAP, 2007. Pág. 1
[17]  Archondo, Rafael. “La ruta de Evo Morales” en Nueva Sociedad N° 209, 2007. Págs. 83 a 86.
[18] Morales, Juan Antonio. “Cambios y consejos neoliberales en Bolivia” en Nueva Sociedad N° 121, 1992. 
[19] Avritzer, Leonardo. "El ascenso del Partido de los Trabajadores en Brasil: La democracia y la distribución participativas como alternativas al neoliberalismo", en César Rodríguez Garavito, Patrick Barrett y Daniel Chávez (eds.), La nueva izquierda en América Latina. Sus orígenes y trayectoria futura. Norma, Bogotá, 2005.
[24] García Lineras, Álvaro. "Crisis estatal y época de revolución", en La potencia plebeya. Acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia, Prometeo/CLACSO, Buenos Aires, 2008.

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