domingo, 9 de marzo de 2014

¿Pallywood en Venezuela?


Este concepto el de Pallywood fue creado acuñado por Richard Landes en 2005 y el lo utiliza para defender la política del Estado de Israel frente a Palestina y toma como referencia a la opinión pública internacional, para más información:  http://es.wikipedia.org/wiki/Pallywood, justamente tomaremos este hecho como una buena parte de lo que se ha considerado hasta ahora de la crisis venezolana, y en cuanto a que las argumentaciones tomaron la naturaleza de la democracia en Venezuela y las pruebas audiovisuales al respecto y los fenómenos se dieron en torno a ella, Jean Baudrillard habría pensado en algo similar pero más ambicioso la “Híperealidad” para considerar que la transmisión televisiva de la Guerra del Golfo había alterado tanto la forma en que fueron contados los hechos que la guerra metafóricamente, al menos es la interpretación del que escribe no habría ocurrido.  

Esta pregunta tiene un sentido- primero pensar qué papel tiene la opinión pública y lo que se considera como fundamental el apoyo que una sociedad da a un proceso político, golpe de Estado, o Revolución de acuerdo a lo que ve, entiende y las opiniones que se forman en torno a los “acontecimientos”. Esto es importante, lejos está la opinión y la memoria muchas veces de la historia, y mucho menos en los casos de historia reciente.

            Venezuela, tuvo en este último tiempo dos golpes de Estado verificables, el que realizará Hugo Chávez en la década del 90´ y el que justamente se daría contra él en 2002. En este punto podemos ver cierta crisis hegemónica en la sociedad Venezolana, la que fue forjada en una serie de imaginarios del régimen adecopeyano y el que se constituyó con el Polo Patriótico- que devendría más adelante en el PSUV.

            Sobre esto justamente se traza una línea que debería ser la del debate en América Latina por la perplejidad de la que suele estar acompañada. Primero por un punto que solemos olvidar, América Latina y África son los continentes con más “inestabilidad” política en el siglo XX, es decir, no por otra cosa que por “Golpes de Estado” algunos sumamente sangrientos siendo oligárquicos y otros que dieron su vuelco populista y un debate complejo entre legalidad y soberanía.

            Pese a todo esto, pareciera que el debate que se da en torno a Venezuela fuera anterior a 1914. No es justo pensar que no hay más posibilidades de golpes duros, como el de Honduras y de golpes “blandos” como el de Paraguay, considerando golpe en una forma muy clara, concisa y limitada, la interrupción del mandato popular de un gobernante. Es decir, la negación de la elección como el método fundamental de gobierno y de la legitimidad. En este sentido cabe pensar, ¿Es suficiente el voto? Cuando consideramos, la historia venezolana reciente, el Caracazo, el golpe de Chávez, el golpe de 2002, ¿estamos ahora ante una situación similar? Curiosamente cuando se lo piensa fríamente no tenemos una razón esencial para pensar esto. Lo que podemos ver es un amplio ciclo petrolero que llega a su fin. En este sentido pensar una crisis de gobernabilidad en medio de un proceso de crisis en el financiamiento del Estado puede ser una crisis de hegemonía que no tenga que ver necesariamente con un golpe de Estado pero sin una erosión de la base de apoyo que puede tener hoy el gobierno venezolano. En este sentido vale preguntarse tres cosas bien distintas: ¿Cuál es la estrategia de Nicolás Maduro para poder salir de la crisis económica que se viene agudizando en este último tiempo? – en este sentido las tácticas hasta aplicadas, y el control de cambios, más la comercialización de los productos combinada con tratar de controlar al empresariado no ha funcionado lo suficientemente bien. ¿No será hora que Nicolás Maduro piense como Chávez en el papel de la política internacional? ¿Qué están haciendo los otros miembros de la OPEP? Estas preguntas forman aunque parezca un tema menor parte fundamental de la realpolitik.

            ¿Pueden estas situaciones afectar el rumbo general de los acontecimientos? Esta pregunta es sencilla, cuando se piensa en un golpe de Estado, no se trata simplemente de ver la “lealtad” o “deslealtad” como valores absolutos sino entender los distintos intereses en juego. En este sentido podemos pensar una relación suficiente, esta es la cual tiene que ver con la crisis posible a nivel subnacional del PSUV, partido complejo que se desarrollo sobre procesos sucesivos de sedimentación donde hubo incorporaciones y expulsiones de lo que se consideraba el chavismo.

                 Por estas razones antes enumeradas, una parte de la política venezolana depende del apoyo de la región, especialmente del MERCOSUR y de potencias extrarregionales como China, por otra parte las distintas políticas que tiene Estados Unidos en la región, una de ellas con Colombia, otra con Panamá, y tal vez una distinta como la que desarrollo en Paraguay. Podemos pensar que la lógica de Ucrania, es decir una serie de ONG, movilizaciones, partidos extremistas; y gente no agrupada que llevan a una crisis de gobierno puede que tenga y responda a otros principios. Incluso geográficamente, esto se puede comprobar, en la relación que hay entre Kiev y ciudades como Sebastopol. ¿No es suficiente pensar que esto puede impactar en la realidad venezolana? Podemos decir aún sin tener toda la información, las protestas tienen distinta intensidad geográfica e incluso violencia. En este sentido, el problema consiste en sí mismo en la forma en que las protestas fueron manejadas, la violencia en Ucrania llevó a un estancamiento que precedió el fin del gobierno pro-Ruso. En este sentido podemos pensar que la disyuntiva es más clara, en parte porque el péndulo del ex/presidente es claro, la relación de la UE con Ucrania y la relación de Rusia con estos, es completamente distinta. En parte porque Rusia se ve geopolíticamente amenazada por la OTAN, cosa que aún no ha ocurrido con Estados Unidos y Venezuela, esta situación no hace recordar la famosa “Crisis de los misiles”. Ahora bien cuando pensamos en esto no podemos de alguna manera re pensar qué es lo que forma parte de la oposición más dura contra cierto sistema de gobierno, es esperable que cierta oposición frontal re aparezca en Venezuela en parte por las características de la sociedad donde la movilización puede ser alta en parte por la no negociación entre instituciones fuertes.

            Esto lleva a pensar cierto escenario de larga crisis de legitimidad. Esta larga crisis, se puede considerar que la política gubernamental como unidad va a ser la muestra más capital de la resolución de la crisis a diferencia de 2002; parece que la iniciativa pertenece aún al gobierno. En este sentido desde la muerte de Chávez, la crisis de la transformación del chavismo sobre sí mismo parece ser más importante que la forma en que evoluciona la oposición, pero como son dos actores que aprenden sobre las respuestas del otro, la oposición venezolana, puede que al dividirse en dos figuras; el que pertenece a Leopoldo López, el más maximalista es decir el que apuesta al mayor cambio, no necesariamente “revolucionario” o “golpista” como formula básica; podemos considerar en cambio que Capriles, funciona dentro de una forma de populismo moderado y busca la oportunidad de la crisis dentro del régimen para poder crear condiciones de posibilidad para un “reformismo”. Estas ideas que son claramente dialécticas pueden servir más que nada para pensar en la ausencia de políticas que se aboquen directamente a la conquista del Estado, ¿debilidad de la oposición? ¿Difícil reemplazo en términos de gobernabilidad? – podemos entender entonces que esta construcción funciona en parte en la manera que FEDECAMARAS tal vez no haya sido parte actual y más importante del intento espontáneo o no de desestabilización.

            Esta idea misma de una “reconciliación” en tanto un PUNTO FIJO, podría ser siempre una extraña faceta que parecería ser la –tercera posición- entre bandos que deberían pensar en una comunidad “originaria”. Podemos saber que en este sentido, cierto papel de las distintas instituciones cambiará su peso, entre ellas, el Ejército, la Iglesia, los partidos, podemos saber entonces que estos bloques que no desembocan en la guerra civil, cosa que pasó en la Segunda Republica Española. Podemos decir que esto tiene dos factores a considerar, el primero el considerar que la crisis no pone en riesgo la unidad territorial del estado en Venezuela. El segundo que no están dadas las condiciones para una guerra abierta, y que no hay ningún estado que apoye abiertamente a los que se encuentran hoy protestando. Por eso mismo la idea de “Pallywood”, la especulación sobre el papel que tienen las imágenes a la hora de ayudar a generar un cierto estado de cosas tanto en propios como ajenos. Cualquier régimen entra en crisis cuando las bases de su sustentación interna y externa son erosionadas. En este sentido cabe pensar si no existe una baja fiabilidad en ciertas publicaciones que dan vuelta por Internet que terminan de distraer de los sucesos reales que se dan a la par. Las pérdidas en torno a la reducción del accionar de Internet puede volverse un talón de Aquiles por parte de ambos bandos, primero porque anula la “continuidad de flujo de la información al exterior en tiempo real”; lo cual deja aislado a un territorio lo cual hace que cualquier maniobra pueda darse en las formas más clásicas del golpe de Estado, un cambio de poder en pocas manos es posible con los medios controlados y sin Internet que con ellos, e incluso cuando se dan como en Ucrania, desencadena efectos completamente distintos. Sabemos que países como Turquía han procedido en recortar estas libertades, aislándose por expresa voluntad de Erdogán, justamente esto hace y reduce muchas veces el papel de las figuras que son espontáneas pero a la vez activa  ciertas organizaciones que podrían estar en el Estado y en la sociedad civil que tal vez no fueron detectadas por el Estado en el cual se hayan.

            Los fenómenos del “como si” las fotografías, las declaraciones, y la no solución hacen recordar con menos violencia y gravedad claro está lo que se vino desarrollando en Siria. En este sentido cabe pensar, que el riesgo y la impotencia frente a esta clase de conflictos, cierta pasividad internacional, gran número de violencia sobre civiles, y un papel casi más importante de la manipulación sobre las acciones clásicas en la toma del Estado, es decir, largas crisis de la gobernabilidad y la soberanía, tal vez sabotaje, tiempo para mantener estrategias, y conflictos de diferente intensidad con distintos niveles de negociación. ¿Por qué se toma a Venezuela principalmente como un caso particular y se discuten tanto las fotografías? Primero porque se discute la definición de democracia esto ocurre con Iván Petrella miembro del PRO; y otros que siempre especulan sobre si el “modelo chapista” es exportable o no, lo cual cuenta con grandes grados de idealismo. ¿Trasplantar modelos es posible? Pensar en este sentido es importante, el resto termina funcionando de una forma completamente distinta a la esperada. A diferencia de la Guerra Fría, si se quiere, no hay zonas de influencia tan claras, tampoco existen al menos retóricamente ideologías canónicas, capitalismo versus socialismo o comunismo. Podemos decir que en Venezuela y el complicado mecanismo de “reforma constitucional/referéndums/movilización” funcionan como un paraguas plástico de la democracia, esta democracia no funciona en los términos de la democracia norteamericana. También podemos pensar que la idea de una democracia que exporta desde Estados Unidos hacia el resto del mundo, y la idea misma de “Paz Democrática” está en juego.

            El bolivarianismo no cabe como la forma de odio hacia Occidente como Irán, o ciertas políticas que tuvo Cuba cuando exportó ciertas formas de acción en Latinoamérica y el resto del mundo. En este sentido al no tener un choque claro y lineal, Estados Unidos simplemente ha tratado de mantener a sus enemigos en un solo frente, pero con distintas estrategias, no es lo mismo China- “gran poder económico, alta interdependencia comercial, gran tenencia de deuda pública norteamericana, y sobre todo capacidad de defenderse ante una invasión.” Es decir China puede ser una hegemonía regional, y hasta un socio útil para mantener a Corea del Norte, y otros bajo una cierta pauta de razonabilidad. Rusia en este sentido ha funcionado de la misma manera, y el caso Ucraniano parece demostrarlo. Brasil, el cual ha sido muchas veces subvalorado por Obama, esta no voluntad de financiar a una hegemonía regional, salvo que se considere a este sea México y sea el “nuevo PRI” de Enrique Peña Nieto; el representante de esta operación. Chile, Perú, incluso Colombia aún parece que no reciben el apoyo suficiente para ser aquellos que ordenen la región, ya que Estados Unidos quiere una inferencia directa. Este desprecio por Brasil, el cual ha sido la válvula, entre el Chavismo y los distintos TLC, e incluso el MERCOSUR y el tratado de libre comercio con la UE, funciona también como un pilar regional. Brasil también ha sido el país del Mundial 2014, es decir una ventana al mundo de Latinoamérica, y también podemos decir se trata de una forma de equilibrio a largo plazo. El real es la moneda tal vez más fuerte, la economía brasileña es la economía más grande. Este ha sido el país que ha dado fondos a Cuba mediante la inversión, y ha compensado la decadencia de la actividad venezolana en el exterior desde la caída de cierto activismo de Hugo Chávez. Ahora bien, ¿esto afecta Venezuela? Podemos decir que si, y en este sentido Brasil, aún no ha intervenido de manera decisiva en el conflicto. Por eso mismo debemos pensar que el conflicto se haya en una fase inicial y que hay posibilidad de una pérdida de la iniciativa por parte del gobierno de Maduro, sobre esta sí pueden desglosarse distintas estrategias de la oposición venezolana, a) negociación local entre gobierno y oposición sobre la base del PSUV- pesos relativos de los territorios; b) negociación nacional- una nueva convivencia del gobierno y oposición (debate sobre la sucesión de Maduro). C) Aumento del conflicto y profundización, este se da si la crisis económica empeorará haciendo que las políticas gubernamentales resulten más impotentes- en este sentido tal vez se evite el efecto del “secuestro” como el ocurrió con Hugo Chávez ya que esto fue el efecto contraindicado al efecto del –golpe palaciego-. Este último depende mucho de las FF AA y del PSUV. Por último puede que el cambio parcial de resultados electorales futuros en el territorio puede procesar, y reorganizar las formas de gobierno y oposición. Con esto se puede decir,  a) El gobierno no tiene que tener una salida suicida: crisis política, crisis económica, fin del PSUV, y cierto vacío general dentro del chavismo como el que se dio en algún momento sobre Acción Democrática y el sindicalismo del país. Esto es clave, es decir un partido y una institución se diluyen, esto podría pasar, si organizaciones fuera de las FF AA como lo que se imputa a los Tupamaros y el fin del PSUV por una crisis de liderazgos y de territorios. Pero esta forma sobre todo la fase final, es decir, las FF AA afásicas y el fin del PSUV como implosión podría llevar años. Nada tiene que ver sobre el papel mismo de las víctimas por lo menos no hasta ahora, si pensamos como trasfondo el Caracazo.

            Esto debería hacernos pensar, cuán cerca estamos de una propuesta multifacética de un proceso largo, el cual tiene que ver con el bolívar, nuevas misiones que podrían reformar las existentes, las relaciones con el resto de los actores regionales, por eso mismo queda claro que la violencia en las ciudades opera como un efecto multiplicador en la angustia en torno a la gobernabilidad cuando las bases del consumo popular y no popular se encuentra restringido. Esta idea de satisfacción trivial versus la gobernabilidad esto es, que lo más simple puede alterar o crear demandas difíciles de adjudicar a un liderazgo es algo que ocurre en sociedades en crisis largas y pronunciadas invariablemente del orden institucional que se está desarrollando. En este sentido poner en duda, a) el papel de las imágenes, b) el papel de los medios de comunicación, c) el peso de los liderazgos políticos relativo, de Maduro y de todos los otros, d) las expectativas de los grupos de influencia, los líderes y el hombre común- como un resumen.

            Estas consideraciones terminan por cambiar las formas de un golpe blando como si fuera un acontecimiento inminente pero que se acerca a especulaciones generales sobre: tipo de cambio; productividad de PVSA, relación de la región y del resto de los socios comerciales, y el papel de China y otros actores si invierten o no asociados con el gobierno. Perder cierto margen de acción que se mantenga dentro de los límites de una democracia convulsionada pero aún estable puede que sea la realidad más compleja de Venezuela, no se hace otra cosa que deformar el papel de la política y del Estado. Podemos decir que el golpe blando, el golpe de Estado, u otras formas, no tienen que ver con el número de formas, ni cómo son mostradas pero es cierto que ante el exterior, estos daños hacia la población civil, y el papel de los DD HH, si han servido para ser el reaseguro de legitimidad en torno al cambio de manos dentro del poder, ya sea dentro del chavismo o fuera de él. Desde allí parten las especulaciones al menos por ahora.             


            

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