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domingo, 28 de enero de 2018

Lula resiste a los embates del establishment que busca sacarlo de la cancha



Lula resiste a los embates del establishment que busca sacarlo de la cancha

La confirmación de culpabilidad y el aumento de la pena dictados por un tribunal de alzada pone al líder obrero al borde de no poder presentarse a las elecciones de octubre. De todos modos, con el apoyo del PT y de la militancia intentará burlar las estrategias de jueces y fiscales, sostenidas a toda costa por los grandes medios y el poder político, para evitar su regreso la presidencia, cuando las encuestas lo siguen dando como gran favorito.

Mientras transcurría el crepúsculo del día miércoles, la ciudad de Porto Alegre emitía un haz de tristeza para los simpatizantes de Luiz Inácio Lula Da Silva, en especial a los más de 100 mil que hicieron vigilia a las orillas del Lago Guaiba a la espera del fallo del Tribunal Regional Federal N° 4 sobre la condena por presunta corrupción y lavado de dinero que había emitido el juez federal Sergio Moro. Por el contrario, quienes estuvieron alegres fueron el establishment económico-financiero, expresado en la suba de la Bolsa de San Pablo, y los medios como la Rede Globo que dan por sentado el retiro de Lula y empiezan a medir un escenario sin su presencia (ver aparte).
Y es que el pronunciamiento del TRF-4 fue categórico, sus tres miembros votaron a favor de condenar al exmandatario. No sólo eso, sino que al pedido de prisión original de nueve años y medio lo extendieron al máximo que permite el artículo 317 el Código Penal brasileño, que a este delito le asigna 12 años. Este fallo por unanimidad deja a Lula al borde de la imposibilidad de presentarse a las elecciones presidenciales de octubre próximo. 
Lo cierto es que Lula enfrenta un doble problema: por un lado, evitar la condena a prisión y, por otro, mantener su candidatura a presidente. En lo que respecta a lo primero, tiene aún la posibilidad de un "recurso de aclaración" a fin de solicitar ampliaciones en el fallo. A su vez, tiene instancias de apelación, primero ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) con un "recurso especial" para discutir el mérito o la nulidad de la acción judicial, no los hechos. En tanto que, posteriormente, podrá realizar un "recurso extraordinario" para cuestionar el fallo o pedir la nulidad del proceso. Si bien la prisión efectiva podría ser solicitada por el TRF-4 al concluir los recursos –de hecho, ya procedió a retirarle el pasaporte al exmandatario, que tenía un viaje programado a Etiopía–, de llegar a esa instancia podrá solicitar un hábeas corpus al TSJ y recurrir al Tribunal Superior Federal (Corte Suprema).
En lo que refiere a su candidatura para las presidenciales de octubre, Lula se verá obligado a sumergirse en una lawfare (guerra jurídica), tan de moda en la región, donde enfrentará las impugnaciones de sus adversarios, que intentarán adosarle la Ley de Ficha Limpia, que impide la presentación de candidaturas de referentes con condenas en segunda instancia. 
Entre los días 20 de julio y 15 de agosto, el PT tendrá tiempo de presentar la candidatura que ya fue anunciada. Será el Tribunal Superior Electoral (TSE) el que defina si lo habilita o no, en tanto haya recursos en las instancias judiciales. En caso de vetarlo podría ser reemplazado por el o la compañera de fórmula el 17 de septiembre. A su vez, de permitir su elección, si Lula ganase y asumiese antes de la resolución de sus recursos, comienza a tener fueros y la causa queda en espera. Si sucediera un pronunciamiento adverso antes de la asunción, su elección se anularía y debería asumir el o la vice.
Por eso, los dirigentes del PT (Partido dos Trabalhadores) hicieron mutis por el foro tras la sentencia y sigilosamente tomaron sus aviones en Porto Alegre para dirigirse a San Pablo, donde la Comitiva Nacional de la formación se reunió de emergencia para discutir los pasos a seguir. Inmediatamente, su presidenta, la senadora Gleisii Hoffmann, expuso un manifiesto del partido que convoca a "desobedecer la decisión judicial" e informa que mantienen firmemente la candidatura de Lula. En esta situación, los referentes consultados sostienen que el PT no tiene un "plan B" y que van a fondo con la candidatura; incluso, por primera vez, circuló la discusión interna de no presentar candidato en caso de avanzar la proscripción.
Es que la candidatura de Lula articula alianzas más amplias que el PT. Al caer, otros nombres comienzan a sonar, pero ninguno logra el consenso suficiente para expresar ese espacio. Según comenta a Tiempo Argentino Gustavo Alves, asesor de la oposición en el Senado brasileño, "los golpistas harán todo lo posible para impedir la candidatura de Lula", y sostiene: "El PT debe recurrir al TSF para mantener la chance de Lula de registrarse. Pero es baja la posibilidad de que eso suceda". Consultado sobre la posición de los partidos aliados, comenta que "los partidos de izquierda aún van a debatir las salidas para esta instancia del doble golpe. Ahora, Lula debe luchar para registrar su candidatura, pero la izquierda se reunirá para encontrar un nombre único para la presidencia".
Una situación compleja, en tanto que en octubre además de la presidencia se eligen gobernadores y parlamentarios, en un esquema de alianzas cruzadas que dificultan una articulación convergente en una candidatura. Consultado por Tiempo, el politólogo Gonzalo Rojas, profesor en la Universidad Federal de Campina Grande y miembro del staff de Esquerda Diario, plantea que "el comunicado emitido por el PT es absolutamente defensivo y no trae ninguna propuesta concreta. La CUT y la CTB (centrales obreras) tienen que convocar a asambleas de base para construir una huelga general contra la reforma de las jubilaciones que (Michel) Temer marcó desde Davos como fecha para tratar el 20 de febrero, y por las libertades democráticas". También sugiere la formación de "un frente único que luche contra las reformas y por los derechos democráticos para golpear de conjunto un régimen político que ya no da para más. Eso sólo es posible con iniciativas políticas para salir de la defensiva, una asamblea constituyente libre y soberana, que cambie las reglas de juego y no sólo los jugadores".
El desenlace político en Brasil tiene repercusión en toda la región, por eso fue notable la presencia de una nutrida delegación argentina junto a la de otros países. El politólogo Federico Montero, que participó por FEDUBA-CONADU por los docentes universitarios, se manifestó conforme por la participación y comentó a Tiempo que "fue una amplia delegación internacional con muy fuerte presencia de dirigentes gremiales y políticos argentinos". En tanto, sobre el fallo del TRF-4 sostuvo: "El juicio a Lula con todas sus arbitrariedades se entiende como parte del mismo entramado político que dio origen al golpe institucional contra Dilma. Colocan a la democracia y el estado de derecho en estado de excepción para quebrar al movimiento popular y a su principal liderazgo, Lula Da Silva. En este escenario, la movilización popular y la solidaridad regional son clave para revertir el proceso. Por eso estamos acá". «


sábado, 1 de noviembre de 2014

Más allá de nordestinos y bandeirantes


http://sur.infonews.com/nota/9894/mas-alla-de-nordestinos-y-bandeirantes

Elecciones en Brasil

Más allá de nordestinos y bandeirantes

Más allá de nordestinos  y bandeirantes
Foto: Ricardo Romero
El equipo de campaña tuvo tres semanas de intenso trabajo, y si bien el viernes 24 estuvieron un poco relajados, porque tanto las encuestas de Ibope como Data Folha así como su testeo de traking colocaban a la actual mandataria arriba por 6 puntos sobre el tucano. Sin embargo, recién pudieron relajarse cuando los pos-net dispuestos para sufragar a lo largo de Brasil imprimieron las actas electrónicas que sentenciaron la victoria de Dilma Rousseff. El domingo pasado, con 54,5 millones de votos, la mandataria derrotó a Aêcio Neves, quien obtuvo poco más de 51 millones, de los 105,5 millones de sufragios válidos. Fueron 112 millones de brasileños que concurrieron a las urnas digitales, si se les suman los 5,2 millones de nulos y otros 1,9 millones en blanco.
Más allá de que la diferencia fue de una distancia nada despreciable de 3,5 millones de apoyos, inmediatamente los medios marcaron a esta contienda como una de las elecciones más reñidas en la historia de los balotajes en Brasil, mecanismo implementado con la Constitución de 1988 y aplicado por primera vez al año siguiente, quedando por debajo de la diferencia de 4 millones que sacó Collor de Mello derrotó cuando derrotó a Luiz Iná­cio Lula da Silva en 1989.
Es la sexta vez que un candidato del Partido de los Trabajadores enfrenta a uno del Partido de la Social Democracia Brasileña. Dos veces el postulante petista, Lula, fue derrotado por un tucano en primera vuelta, en ambas ocasiones por Fernando Henrique Cardoso (55,22% a 39,7% en 1994 y 53,06% a 31,71% en 1998). En tanto que las últimas cuatro elecciones fueron ganadas por el PT en segunda vuelta, dos veces con Lula (en 2002 con 61,27% a José Serra con el 37,72% y en 2006 con 60,83% a Geraldo Alckmin 39,17%) y dos elecciones con Dilma Rousseff (en 2010 con el 56,05% a José Serra con el 43,95% y este año con el 51,64% a Aêcio Neves con el 48,36%). Así, este clásico político concluye con una tetravictoria y consolida al petismo por más de tres lustros en el gobierno.
Nordestinos vs. Bandeirantes. Apresuradamente, analistas y medios de comunicación salieron a sostener que la presidenta ganó gracias al asistencialismo hacia los sectores populares, especialmente localizados en el nordeste del país. Incluso, esta situación desa­tó la furia de los sectores medio-altos de San Pablo, expresado fuertemente en las redes sociales. Podemos tomar como ejemplo a la modelo Loris Kraemerh, de 22 años, que quemó su documento electoral por la victoria de Dilma Rousseff. La rubia subió en su cuenta de Instagram un video donde le prende fuego a la cédula. Y su indignación no terminó allí, publicó en su cuenta de Facebook para sus 7.267 seguidores: “Para bien de los electores del Nordeste que votan al PT y después van a San Pablo gobernado por el PSDB atrás de una vida mejor”.
Pero si bien es un dato insoslayable que con los votos del nordeste brasileño Dilma Rousseff pudo compensar la diferencia que logró Aêcio Neves, porque el tucano sacó una diferencia de 6.807.906 de votos en el Estado de San Pablo; 1.115.271 en Santa Catarina; y en Paraná 1.356.285; la petista logró contraponerlo con su performance de más del 70% en cinco Estados, donde obtuvo ventajas de 2.907.306 en Bahía; 2.455.129 en Ceará; 1.978.899 en Pernambuco; 1.808.245 en Maranhão, y 1.001.212 en Piauí, lo cierto es que cabe hacer un análisis más profundo de la situación.
Porque cabe destacar que Dilma Rousseff sumó más votos en la región sur y sudeste, unos 26,7 millones, que en la región del nordeste y norte, donde alcanzó 24,8 millones. A su vez, resulta inapropiado sostener que el PT es mero voto de las zonas pobres del Brasil, porque obtuvo 8.488.383 en San Pablo; 5.979.422 en Minas Gerais; 4.488.183 en Río de Janeiro; 911.906 en Espíritu Santo; 2.408.740 en Paraná; 1.353.808 en Santa Catarina y 2.997.360 en Rio Grande do Sul, los Estados más industrializados del país.
Otro argumento es que Dilma Rousseff ganó con el asistencialismo del Programa Bolsa Familia y apresuradamente provocó el exabrupto de Eleika Bezerra Guerreiro, concejala de Natal en Rio Grande do Norte por el PSDC (Partido Social Demócrata Cristiano), que pintó de rojo el norte y el nordeste afirmando que es una nueva Cuba y de azul el sur y sudeste porque representa el verdadero Brasil. Y su nazismo no se detuvo allí, porque propuso implosionar a Minas Gerais para que sea un lago de contención entre ambas regiones. Algo no muy alejado del planteo de Aêcio Neves, cuando en el último debate sostuvo que Dilma Rousseff quería convertir al país en una Argentina o una Venezuela.
Es que estas afirmaciones se sostienen en estudios como el realizado por un equipo de periodismo de investigación de la Red Globo, que efectuó un testeo de correlación entre la votación de la presidenta y la proporción de familias que reciben la asignación en los más de 5 mil municipios y, como se esperaba, existe una correspondencia entre el nivel de votación y la proporción de beneficiarios del programa federal. Más allá de eso, este planteo esconde un detalle, y es que la petista logró vencer las elecciones con más votos fuera de la región del nordeste y también puede afirmarse que lo hace independientemente de esa política.
Por eso, conjeturar que la preferencia por Dilma Rousseff creció en concordancia con las ciudades beneficiadas por las cuotas del beneficio, tienen una base monocausal que no consideran otros factores que pueden influir en la decisión individual de los electores, porque se tomó como referencia el comportamiento en los municipios. A su vez, no toman otras variables que pueden distorsionar o converger el análisis, como nivel de de­sarrollo, densidad de población, referencias partidarias locales, etc.
A su vez, siguiendo los mismos datos publicados en el blog de este equipo de investigación (http://oglobo.globo.com/blogs/base-dados/) los votos provenientes del Bolsa Familia no alcanzan para que Dilma Rousseff gane las elecciones. Incluso al ver la correlación entre el primer y el segundo turno, se puede observar que no hubo correspondencia entre el crecimiento de votos de la candidata petista y la geolocalización de los planes sociales, lo que muestra que no hubo asociación entre la victoria de la mandataria y esta política social.
Es más, en los mapas divulgados en el blog, se presenta que la presidenta mantuvo su nivel de preferencia en las ciudades de mayor proporcionalidad de asignación del programa, en tanto que sumó votos decisivos en ciudades como Minas Gerais, Río de Janeiro o mismo San Pablo, donde no tienen altos porcentajes de beneficiarios, lo que muestra la independencia de la victoria respecto a esta programa de gobierno.
Inclusive, la columnista de Fo­lha de San Pablo Mônica Bergamo sostuvo que: “El mapa de la victoria de Dilma Rousseff sobre Aêcio Neves en Minas Gerais desarma la tesis de que regiones más ricas votan al PSDB y las más pobres al PT. En tanto que el tucano ganó en Belo Horizonte y en el sur de Minas, la petista venció en el próspero Triângulo Mineiro y en ciudades medias importantes, como Juiz de Foro, así como en regiones más carentes del Estado, como el Valle de Jequitinhonha”. Es más, un dato que preocupó al PT es que perdió votos en zonas periféricas de San Pablo, como en Cohab José Bonifacio, Itaquera, São Miguel Paulista, Capão Redondo, Campo Limpo, Brasilândia y en otros barrios donde estaban acostumbrados a ganarles a los tucanos con holgura.
En definitiva, de los 15 Estados en que ganó Dilma Rousseff, en 11 lo hizo con más del 60%, en tanto que Aêcio Neves sólo en 5 distritos logró superar esa marca de los 12 que conquistó. Y como nadie es profeta en su tierra, resulta interesante ver que la petista pierde en Rio Grande Do Sul, donde actualmente reside, aunque gana en Pernambuco, ciudad donde nació y de la que era oriundo Eduardo Campos; en tanto que el tucano pierde Minas Gerais, de donde fue gobernador.
Un debate más profundo. Pero éste no es un mero clásico entre dos partidos, sino que implica la confrontación de dos proyectos de país. En San Pablo,Miradas al Sur pudo conversar con Félix Ruiz Sánchez, quien es profesor de la PUC-SP y asesor del gobierno de Fernando Haddad en el municipio, y que fuera coordinador del Presupuesto Participativo en la gestión de Marta Suplicy y miembro del gabinete de Fernando Lugo en Paraguay. Según el especialista: “Esta elección permitió establecer un debate de fondo entre el PT y el PSDB, donde se expresaron diferencias claras de programa. Además, obligó al petismo a salir de la inercia de gestión y restablecer vínculos con la sociedad. Su desafío es reencontrar propuestas de cambio, no en el sentido conservador de Neves, sino en la propuesta original del PT”.
En el mismo sentido, Leonardo Boff en una columna de Brasil de Fato referida a comprender la victoria de Dilma Rousseff, sostuvo que “la cuestión de fondo de nuestro país está siendo ecualizada: garantizar a todos, más principalmente a los pobres, el acceso a los bienes de la vida, para superar la espantosa desigualdad y crear mediante la educación oportunidades a los pequeños para que puedan crecer, se desarrollen y se humanicen como ciudadanos activos”. A su vez, agrega: “Este proyecto despertó el sentido de la soberanía de Brasil, lo proyectó en el escenario mundial como una posición independiente, cobrando un nuevo orden mundial, en el cual la humanidad se descubre como humanidad, habitando la misma Casa Común” (Brasil de Fato, 28/10/2014).
Más duro es el politólogo argentino Gonzalo Rojas, radicado en Paraíba y profesor de la Universidad de Campina Grande, quien consultado por Miradas al Sur sostuvo: “Es un triunfo pírrico de Dilma frente a la incomprensión de la importancia de las jornadas de junio de 2013, las huelgas del primer semestre, que superaron las direcciones y las señales a los mercados. Porque los que ayer eran llamados nazis, hoy son convocados al diálogo. Si bien triunfó el PT, la crisis de su proyecto es innegable”.
Desde otro aspecto, y en referencia a las movilizaciones del año pasado, la izquierda trotskista tomó posición fuerte contra el tucano, porque la candidata Luciana Genro sostuvo que “recomendamos a los electores del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) que no voten por Aécio Neves en el segundo turno de las elecciones presidenciales”, alegando que “la criminalización de las movilizaciones populares y de los pobres emprendida por los gobiernos tucanos, en especial el de Geraldo Alckmin, nos coloca en oposición frontal al proyecto del PSDB”.
Nuevo tablero político. Disputada la partida, cabe señalar que el escenario deja a un tercero en discordia, que es el Partido Democrático Brasileño, hoy aliado del PT, que lo acompaña con Michel Temar desde la vicepresidencia, y que es el partido con más gobernadores, conduciendo siete Estados con un electorado de 28,7 millones de personas. En tanto que el PT, solo lo hace en cinco, aunque con un padrón de 34,6 millones de sufragantes. Por su parte, el PSDB es el principal partido de oposición, contando también con cinco gobernaciones, con un padrón de 51,2 millones de registrados para votar. En tanto que vuelve a tener 15 Estados gobernados por la coalición y dos neutros cercanos al gobierno nacional.
A su vez, el PMDB tendrá un rol estratégico en el Parlamento, porque cuenta con la principal bancada en el Senado, con 19 miembros y es la segunda en Diputados, con 66 bancas. Lo que condicionará al PT, que si bien es la primera fuerza en la Cámara baja, con 70 diputados, en el Senado es segundo con 13 integrantes. Esta situación es un dato importante, porque si bien el PSDB tiene tan sólo 54 diputados y 10 senadores, puede sumar el apoyo de los pemedebistas y bloquear iniciativas del petismo, tal como ya sucedió esta semana, donde juntos lograron rechazar un decreto presidencial sobre participación popular.
Así será toda la gestión, porque el PT redujo su bancada de 88 a 70 diputados y la base aliada pasó de 339 a 304, lo que le dificulta mantener una mayoría ante el compacto bloque actual de 201 representantes de la oposición. Más allá de que en el Senado el PT mantiene su grupo de aliados de 52 miembros. Pero lo más complicado es que la composición del Parlamento es más conservadora, donde pesan los bloques de diputados evangélicos, opositores al casamiento igualitario o al aborto; o ruralistas, que se enfrentan a planteos ambientalistas o de los pueblos originarios; y sectores que impulsan la “mano dura” frente a temas de inseguridad. Por lo que será todo un desafío para Dilma Rousseff seguir avanzando en temas de derechos con un Parlamento refractario.
Cabe mencionar que en su discurso de victoria, además de prometer diálogo, sostuvo como principal objetivo de su próximo mandato el de avanzar con la Reforma Política, para la cual se comprometió a convocar a una Consulta Popular, planteo que cambió la cara de Michel Temer, quien estuvo detrás de Dilma Rousseff, especialmente porque las posibles modificaciones afectan intereses específicos de un partido que mantiene un peso electoral mediante a las actuales reglas de juego.
Por otra parte, los medios concentrados siguen presionando a Dilma Rousseff por cambios pro mercado, tal como lo hace un director de Folha de San Pablo, Igor Gielow, quien sostiene que si bien la presidenta venció, ahora tiene que enfrentar un tercer turno, centrándose en la situación económica del país, vaticinando turbulencias como una devaluación fuerte del real (Folha de San Pablo, 27/10/2014). Pero si bien es cierto que el último año la economía brasileña no lograr retomar su crecimiento, teniendo la actual gestión la media más baja, con 1,63%, frente al 4% anual de Lula (2003-2010) o el 2,25% de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), también cabe mencionar que presenta un índice inflacionario bastante bajo, 6,7% anual, y un nivel de pleno empleo, con una tasa que ronda el 5%.
En Río de Janeiro, Miradas al Sur pudo conversar con el economista Eduardo Crespo, quien es profesor de la Universidad Federal de esa ciudad, quien comentaba: “Es claro que la gente quiere un cambio, aunque no es la propuesta neoclásica de Aêcio Neves, que según todos los manuales de Economía que leí implica recesión. Es más, creo que la prudencia monetarista del PT casi le hace perder la elección. No entiendo por qué con 400 mil millones mantiene una férrea disciplina monetaria”. Lo cierto, es que Dilma Rousseff sostendría esa línea, algo que anunció en su discurso, donde reivindico la disciplina fiscal y monetaria de su gobierno.
Aunque también cabe señalar que esta política inclusiva tuvo efecto negativo sobre la base electoral del PT, porque fue una gran porción de sectores medios emergentes la que manifestó su intención de votar a Aêcio Neves, tal como lo analizó una consultora vinculada al petismo de San Pablo. Invitado por la misma,Miradas al Sur participó, como observador desde la cámara Gesell o sala de espejos, en la realización del estudio de grupos focalizados, especialmente uno de clase C2 (media-media) que votó a Dilma Rousseff en 2010 y lo hizo por el tucano en la primera vuelta. Ante la pregunta de ¿por qué lo hicieron?, respondieron sistemáticamente que querían un cambio. Sin embargo, quedaron sin respuesta ante la consulta sobre ¿qué cambios propone Aêcio Neves?
Profundizando el análisis, los participantes intercambiaron situaciones de vida, donde comentaban sus ascensos sociales. Lo sorprendente fue cómo su cambio social afectó su visión política. Una enfermera, que logró graduarse gracias al Pronatec, un programa de formación técnica del gobierno nacional, comentó que en el hospital los médicos amenazan con sacarle el saludo si votaba a Dilma Rousseff, en tanto que en su casa, la que lo hace es su suegra si volviese a hacerlo por Aêcio Neves, recordándole que con el gobierno del PT ella tuvo acceso al auto y a su vivienda. El ascenso social lo reflejó otra participante, quien sostuvo que antes del gobierno petista sólo podía comer menudos, y ahora puede comprarse ¡el pollo entero! También fue interesante el relato de una empleada doméstica, quien sostuvo que su empleadora ahora se enoja porque ella puede ir a la peluquería, comprar la misma ropa e incluso ¡comer kiwi!
Quizás aquí esté una parte de la victoria de Dilma Rousseff, porque sus spots trabajaron en mostrar que ella y Lula lograron impulsar ese cambio y que sus propuestas pueden seguir transformando Brasil. En tanto que los mensajes de Aêcio Neves eran meras acusaciones y estaba vacío de propuestas, como señalaron los participantes, quienes sostuvieron en su mayoría que iban a repensar su voto. Tal como  señaló en Porto Alegre Raúl Pont a Miradas al Sur, parte de las adecuaciones del discurso en la estrategia de campaña frente a los programas televisivos fue la de buscar uno más asequible por la ciudadanía. Según el dirigente, “el discurso de la primera vuelta estuvo muy centrado en números, que muestran las conquistas, que son buenas, pero necesitamos que la gente relacione esto con la gestión del gobierno. Por eso, durante la segunda vuelta se buscó un lenguaje más coloquial en la presentación del programa”.
Si bien entre los desafíos de Dilma Rousseff estará encontrar políticas que seduzcan a esta nueva clase media, un problema más importante será pensar su relevo. Porque los tucanos salen con dos figuras importantes, el mismo Aêcio Neves, que devolvió al PSDB las aspiraciones de ser partido de gobierno, y Geraldo Alckmin, quien obtuvo más de 15 millones de votos en San Pablo. En tanto que inmediatamente el PT salió a colocar la figura de Lula para el 2018, frente al vacío de referentes que pudiesen aspirar a liderar el Planalto, más allá de que alguno de los gobernadores, como Jaques Wagner o Fernando Pimentel, o incluso figuras como Aloizio Mercadante, actual jefe de la Casa Civil, podrían tener el perfil para postularse. Pero el dato más relevante es que el PMDB también aspirará a colocar candidatos para la sucesión, siendo el principal aliado y clave para la gobernabilidad y victoria electoral, dejando un futuro bien incierto.

martes, 30 de septiembre de 2014

Brasil no logra salir de su dependencia. Entrevista a Gonzalo Rojas.

Brasil no logra salir de su dependencia


Entrevista a Gonzalo Rojas
Profesor e investigador de la Universidad Federal de Campina Grande -Paraíba

“Inserto en la academia brasileña, estudia los límites estructurales de la inserción internacional de un Brasil semi-colonial, afirma Rojas”


Por: Ricardo Romero – Politólogo UBA/UNSAM www.sobrelatinoamerica.com.ar


Los gobiernos “posneoliberales” están buscando consolidar sus proyectos en este mundo global. Desde una mirada crítica, Gonzalo Rojas, un estudioso de las relaciones internacionales conversó con Tiempo Argentino sobre los límites del desarrollo brasileño. Reside hace trece años en Brasil. Politólogo argentino con doctorado en ciencia política por la Universidad de San Pablo y pos doctorado por la Universidad Estadual de Campinas. Actualmente es profesor en el programa de posgrado de la Universidad Federal de Campina Grande (UFCG) en Paraíba.
¿El tema latinoamericano no es muy demandando en Brasil, te costo insertarlo?
No costo insertarlo porque tenes libertad de presentar los temas. En realidad, ese menos interés es de las ciencias sociales en general, no de un programa o de otro, existe ese problema, pero cada vez hay una mayor conciencia de tener que estudiar América Latina, si bien son contenidos relativamente marginales en la academia, si comparas con otros tipos de temas, instituciones políticas, metodología cuantitativa o sistema de partidos; que son temas que rigen a la ciencia política hegemónica, nosotros en el equipo de investigación Praxis nos posicionamos desde una perspectiva contra hegemónica, por lo que discutimos teoría política o coyuntura política latinoamericana y mundial.
¿Con qué enfoque abordan el tema?
Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, partimos de una lectura gramsciana, que sostiene que la política internacional es expresión de las relaciones de fuerza entre las clases y de la política de la clase dominante en cada país manifestada en el plano mundial. Trabajamos con este punto de vista, que no es el abordaje tradicional gramsciano de las relaciones internacionales, ni el realismo conservador ni el basado en los Estados en la formación de un “hegemon”. A partir de este marco de comprender las relaciones de fuerza en cada país, utilizamos dos conceptos: “formación económica social” de Marx, para estudiar cada país, y “desarrollo desigual y combinado” de Trosky. Nuestra lectura de Gramsci es una lectura leninista.

¿Cómo se aplica eso?
Y en el marco de ver a Brasil, podemos comenzar afirmando que no puede tener una política interna regresiva y una política externa progresiva, que es uno de los mitos cuando se habla de política internacional en Brasil. Donde podes ser bueno afuera y adentro no tanto. Para nosotros existe una coherencia entre la existencia de un modelo neoliberal, que continúa siendo hegemónico y que se expresa en la autonomía del Banco Central, en el equilibrio macroeconómico, pago de la deuda, la ocupación en Haití, con la política internacional de Brasil. Porque si bien hubo un cambio al interior del modelo, donde un sector de la burguesía interna asociada al capital internacional quedó con más fuerza con más poder que en la era de Fernando Henrique Cardoso, se mantiene la base macroeconómica, y ahora se da más peso al Estado, pero para garantizar el desarrollo de las empresas brasileñas en el plano mundial. Porque la política de Brasil es fortalecer a través del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo) a las grandes empresas brasileñas para que actúen en el plano internacional.
Tal como les decía Lula, anímense a ser trasnacionales
Si pero con la plata de BNDES. Que en realidad vos tenes un discurso neodesarrollista que oculta las dificultades estructurales de un país semi-colonial, que es algo que nadie dice. Porque el discurso aparece como neodesarrollista pro eso no tiene relación con una cuestión estructural, donde Brasil se presenta como un país muy rico en recursos naturales, con una cierta estabilidad política, al menos hasta las movilizaciones de junio del año pasado, y este fomento a las empresas brasileñas para que sean “empresas globales”, pero que pasa, es un mito esto que las economías de los países emergentes irían a salvar al capitalismo de la crisis mundial, especialmente desde el 2008 donde se toman a Brasil, India o Rusia, o sea que los BRICS como salvadores del capitalismo. Hay un discurso neodesarrollista, que no hace un balance de por qué el desarrollismo fracasó en América Latina y cómo el neoliberalismo fue una respuesta, de derecha, contra la clase trabajadora, pero fue una respuesta a la crisis del desarrollismo, y parece que porque tenes la crisis capitalista mundial y del neoliberalismo podes volver a Keynes o hablar de desarrollismo sin hacer un balance de por qué fracasó. Y fue por las propias cuestiones estructurales de las burguesías internas por lo menos en nuestros países.
¿A qué te referís con fracaso?
Es que es imposible pensar un desarrollo capitalista autónomo brasileño por fuera de los marcos del imperialismo. Hay una situación muy paradójica, Estados Unidos es la principal fuerza militar, que tiene una crisis de hegemonía, pero que no es una crisis de dominación, porque si bien ya no arenga a todos tan fácil, nadie rompe mucho tampoco, porque nadie cuestiona la división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo, los BRICS no cuestionan esta división. Se sueña con tratar de construir un capitalismo autónomo, pero cuál es el problema, en la medida en que países como Brasil tratan de construirlo, parecen olvidarse que entran a partir de sus recursos naturales y con productos sin valor agregado, siendo desde el punto de vista tecnológico una dependencia absoluta, desde el punto de vista cultural ni hablar, y desde lo político también ya que no hay una ruptura con el imperialismo. Entonces se da una situación en que se vive una nueva situación política pero lo que tenemos un Brasil en América Latina con un discurso “neodesarrollista”, tratando de ser líder regional, pero teniendo en cuenta que las características de la inserción de Brasil en el mercado internacional capitalista, hace que sea cada vez más dependiente. Entonces cual es la combinación, recursos naturales con la tasa de interés que en los últimos años fue la más alta del mundo, y eso hizo que los capitales que no tenían rendimiento en los países centrales entren a Brasil, así vos tenes una sobrevalorización del real en ese contexto, donde se beneficia a estas empresas brasileñas que con un dólar barato pueden ir a competir en el mercado mundial capitalista, asociadas al Estado.
¿Cómo acompaña el Estado?
Y esto lleva a la necesidad de acciones en política internacional de Brasil, te doy un ejemplo, como es Haití, allí las principales empresas que están son de capital brasileño. De hecho, el propio José Alencar, ex vicepresidente de Lula, era un empresario que tenía negocios allí. Y lo que pasó con el Tipnis en Bolivia, donde esta creación de infraestructura tiene como objetivo beneficiar a la burguesía brasileña asociada a los grandes capitales imperialistas. Por eso, esta combinación de factores hace, frente a lo mucho que se dice, que la política internacional de Brasil no sea progresista en términos internacionales, sino que es la expresión de las relaciones de fuerza de las clases que existe en el país y que se proyecta.
¿Y cómo se relaciona Brasil con América Latina?
La intención de Brasil en este momento es de presentarse como cabeza de una serie, de América del Sur al menos, y eso lleva también a ciertos conflictos y ciertas categorizaciones, mismo de autores críticos que puede ser mal interpretada. Hay gente que dice que Brasil puede ser sub-imperialista, citando a Rui Mauro Marini que es un intelectual del ala izquierda de la teoría de la dependencia. La profesora Virginia Fontes, historiadora de Río de Janeiro, a quien admiro, afirma que, Brasil es capital-imperialista, más que sub-imperialista. Es real que en términos políticos como la forma en que aparece la defensa de los intereses comerciales de Brasil frente a Paraguay, Uruguay o Bolivia, pero según nuestra interpretación no podemos decir que Brasil tiene condiciones de convertirse en sub-imperialista o capital-imperialista, sino que en realidad expresa estos niveles de explotación y dominación porque es lo que precisa para integrarse de mejor manera al mercado capitalista sin cuestionar la hegemonía.

¿Ni siquiera con una estrategia articulada en los BRICS?

De los BRICS es de lo que más se habla en Brasil, pero es un espacio es muy heterogéneo, no es lo mismo China y Rusia o que Brasil y la India. Porque una cosa son los países de los “socialismos reales” que se incorporan al mercado mundial, que serían países más claramente dependientes, pero en el caso de Brasil detrás de todo esto se presenta una profunda dependencia y aparece como un país típicamente semi-colonial, desde el punto de vista analítico, donde el desarrollo desigual y combinado de Brasil hace que se encuentre un poco de lo más moderno con cosas super atrasadas. En síntesis para los marxistas la dependencia económica y la dependencia política son las características de los países semi-coloniales como Brasil o Argentina, salvando las diferencias.

Observatorio sobre Política Latinoamericana

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