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viernes, 24 de julio de 2020

Bolsonaro está desnudo

https://www.tiempoar.com.ar/nota/bolsonaro-esta-desnudo


Bolsonaro está desnudo

(Foto: AFP)
Opinión
Por Ricardo Romero - Politólogo UBA. Analista Internacional
12 de Julio de 2020

Casi como en el medioevo, donde los séquitos del monarca no se animaban a decirle a un Rey que estaba desnudo y acompañaban su despotismo hasta que un niño o borracho se animaba a decirle la verdad, la sociedad brasileña deja al presidente Jair Bolsonaro sobreactuar su contagio y tratamiento, con toda una república que cae ante semejante idiotez humana y espera que alguien le diga lo cierto. Quizás hasta valdría que lo haga el payaso Tiririca, quien hoy es Diputado Federal, para sumar a una república en decadencia.

Desde que fue diagnosticado con Covid-19, Jair Bolsonaro comenzó a hacer una puesta escénica, donde se toma un comprimido diario de hidroxicloroquina, un antipalúdico que la comunidad científica aún cuestiona su eficacia contra el coronavirus, tratando de mostrar empíricamente que es un necio, perdón, que se está curando. Así, en un video se presenta diciendo: “Lo dejo bien claro (...) Tomé (muestra la pastilla) y funcionó, y estoy muy bien gracias a Dios”. No solo eso, remarca contra los cuestionamientos: “y aquellos que lo critican, por lo menos que presenten una alternativa”.

Así, estaría dando cultivo a su escepticismo hacia la pandemia y se burla de las cuarentenas y medidas aplicadas por gobernadores e intendentes. Incluso, con su automedicación, está contrariando a su propio Ministerio de Salud, entidad que durante la presentación del informe diario sobre Covid-19 en Brasil reforzó el consejo a la población para que cualquier uso de medicación ocurra mediante una prescripción médica, tal como lo enfatizó un secretario de la cartera, el Dr. Elcio Franco.

Si bien es cierto, que en algunos casos la Cloroquina y derivados pudieron haber atenuado el efecto del coronavirus sobre algunos pacientes graves, aún le resta años de estudios para poder ser considerado un “remedio” a la enfermedad. Pero sin duda, es de una irresponsabilidad garrafal automedicarse y, peor aún, alentarlo. Sencillamente porque provoca arritmias y su uso debe ser acompañado por un monitoreo médico, tal como explicó otro funcionario, el Secretario de CIencia, Tecnología, Innovación e Insumos Estratégicos, Helio Angotti.

Y ese es un punto clave, porque el equipo que lo atiende cotidianamente y hace el monitoreo, cabe aclarar que no lo tiene todo brasileño lo que suma a la irresponsabilidad de arengar al uso, o es una banda de séquitos que no se anima a decirle que su estulticia está al desnudo, o es una banda cuasi-mafiosa que acompaña la farsa y propicia un engaño a la ciudadanía de una seudo recuperación auto regulada.

Es más, como acción de transparencia republicana, cabría solicitar la veracidad del testeo y el monitoreo del tratamiento, a fin de exponer a la ciudadanía fehacientemente la implicancias de las acciones de Bolsonaro. Especialmente, porque llama la atención que dieron negativo a Covid-19 otros miembros de su gabinete, como Walter Souza Braga Netto (Jefe de la Casa Civil); Rogério Marinho (Ministro de Desarrollo Regional); y Luiz Eduardo Ramos (Secretario de Gobierno). Mismo el Ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, que tuvieron con Jair Bolsonaro un encuentro el domingo pasado con el Embajador de Estados Unidos en Brasil, Todd Chapman, se sometieron a un test y descartó contagio.

Y si bien los datos desmoronan como castillo de naipes el planteo de Bolsonaro. El Covid-19 crece a una tasa del 40 mil contagios y más mil muertes diarias. Así, se acerca a los dos millones de infectados y casi 80 mil decesos. Una cifra que en cinco meses se acerca al total de muertes que tuvo la Guerra de la Triple Alianza en cinco años. Para colmo de males, Jair Bolsonaro sigue apostando a la fé, y decidió nombrar en el MInisterio de Educación y Cultura a un pastor, el profesor Milton Ribeiro. Brasil necesita que alguien le diga que está desnudo.

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sábado, 20 de junio de 2020

Brasil en política intensiva: con el gobierno cercado no aparece un plan B factible

https://www.tiempoar.com.ar/nota/brasil-en-politica-intensiva-con-el-gobierno-cercado-no-aparece-un-plan-b-factible


Brasil en política intensiva: con el gobierno cercado no aparece un plan B factible

Mientras el Covid-19 ya se cobró un millón de contagios, se replican los escándalos en derredor del presidente y acechan las FF AA, pero ni partidos cercanos ni el PT muestran alternativas de recambio.
(Foto: AFP)
Por Ricardo Romero - Politólogo UBA - Analista Internacional
21 de Junio de 2020

El mercurio del termómetro de la política brasileña se está calentando a punto tal de convertirse en un gas letal para la democracia de ese país. Al catastrófico impacto del coronavirus sobre el sistema sanitario, se le suma la grave crisis institucional que provoca el enfrentamiento del Poder Ejecutivo, ejercido por Jair Bolsonaro, con el Legislativo y el Judicial, que con la progresiva renuncia de ministros le deja el avance a las Fuerzas Armadas sobre el Gabinete: cuentan ya con 10 carteras de 23, y más de tres mil cuadros militares en cargos de conducción de la administración pública.

Para alivianar la tensión política, el Senado se abocará esta semana a debatir la posible postergación de las elecciones municipales previstas para el 4 y 25 de octubre (primera y segunda vuelta) para evitar que se movilicen más de 100 millones de electores. Si bien las fechas están fijadas por Constitución, Brasil tiene mecanismos de enmiendas.

Sin embargo, la medida no contendría la fiebre política. La expansión del coronavirus avanza implacablemente. Según las estadísticas oficiales, los contagios superan el millón, con más de 50 mil víctimas fatales. Pero los registros de los ministerios de salud de los estados son una fuente confiable porque realizan testeos sistemáticos: indican una suma mucho mayor. Algunos hablan de 100 mil víctimas fatales en cinco meses, la misma cantidad de muertes que la Guerra de la Triple Alianza le costó a ese país en el siglo XIX.

A pesar de soportar mil muertes diarias, el presidente brasileño Jair Bolsonaro sigue su cruzada contra la cuarentena. Crítica y boicotea las acciones de los estados y municipios, fogoneando en redes y medios de comunicación que “Brasil no aguanta más el 'quédese en casa'”. Así, desprecia las medidas de aislamiento, considerando que son un “crimen” contra la sociedad frente a una “simple gripecita”. Incluso, igual que su par norteamericano Donald Trump, sale al cruce de la Organización Mundial de la Salud, amenazando con sacar a Brasil del organismo: “Lo que menos tiene es ciencia”. Sostiene que “está en un ida y vuelta todo el tiempo”, con el uso de la hidroxicloroquina para la controlar al virus, droga que defiende Bolsonaro a pesar del consenso de su inefectividad. De hecho, la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU revocaría este lunes el permiso de su utilización en casos de emergencia, considerando que podría llevar a riesgos potenciales.

Al trágico desastre sanitario, agravado por la recesión económica, se suma la crisis política, profundizada con la detención de un exasesor del actual senador Flávio Bolsonaro (hijo mayor del presidente), Fabricio Queiroz, sobre quien la Fiscalía de Río de Janeiro había solicitó el arresto por “interferir en la búsqueda de pruebas sobre una causa de malversación de salarios”. El organismo de control de movimientos financieros (COAF) detectó transferencias irregulares a una cuenta de Queiroz, entre 2016 y 2017, por un monto de un 1,2 millones de reales (unos 400 mil dólares).

La causa atañe al hijo del presidente, porque sucedió cuando éste era legislador estadual. No obstante eso, el senador Flávio Bolsonaro salió a victimizarse en su cuenta de Twitter, acusando a la “rachadinha” (así se conoce a la investigación en Brasil) como una “persecución política” que busca “alcanzar al presidente”. Además, manifestó que encara el arresto de su ex asesor “con tranquilidad”, diciendo que “en 16 años como diputado de Río no hubo nada en mi contra. ¡Bastó con que el presidente Bolsonaro fuera electo para que todo cambiara!”.

Así, los escándalos se suceden. Y un análisis político implica preguntarse hasta qué punto resistirá Bolsonaro en el gobierno, teniendo al sistema judicial en contra, incluso con el Supremo Tribunal Federal anulando decisiones y órdenes polémicas del presidente. Además de un bloque parlamentario que se desgrana dejando un Congreso pronto a analizar su destitución con más de 30 pedidos de juicio político. Detrás de las turbas bolsonaristas, que piden la destitución de jueces y el cierre del Parlamento, se encuentran las Fuerzas Armadas, que representan un poder fáctico que aún lo sostiene y en su defecto tendría como relevo al vicepresidente Hamilton Mourão, pero que avanzan como un pacman en los cargos del gobierno. Además, existe una fragmentación de la oposición, donde el Partido de los Trabajadores se presenta débil para articular un bloque capaz de propiciar un desplazamiento institucional de Jair Bolsonaro y la derecha del Partido de la Social Democracia Brasileña tampoco lo puede hacer.  Así, los escándalos se suceden. Y un análisis político implica preguntarse hasta qué punto resistirá Bolsonaro en el gobierno, teniendo al sistema judicial en contra, incluso con el Supremo Tribunal Federal anulando decisiones y órdenes polémicas del presidente. Además de un bloque parlamentario que se desgrana dejando un Congreso pronto a analizar su destitución con más de 30 pedidos de juicio político. Detrás de las turbas bolsonaristas, que piden la destitución de jueces y el cierre del Parlamento, se encuentran las Fuerzas Armadas, que representan un poder fáctico que aún lo sostiene y en su defecto tendría como relevo al vicepresidente Hamilton Mourão, pero que avanzan como un pacman en los cargos del gobierno. Además, existe una fragmentación de la oposición, donde el Partido de los Trabajadores se presenta débil para articular un bloque capaz de propiciar un desplazamiento institucional de Jair Bolsonaro y la derecha del Partido de la Social Democracia Brasileña tampoco lo puede hacer. 

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sábado, 4 de abril de 2020

No es un resfriadito...


No es un resfriadito...

(Foto: Telam)
5 de Abril de 2020

El primer caso de coronavirus en América Latina se registró el 26 de febrero de este año precisamente en Brasil. Desde ese momento, son 9000 los infectados y más de 350 muertos. Si miramos el cuadro argentino, que tuvo su primer infectado el 3 de marzo y a hoy presenta más de 1300 contagiados y casi 40 muertos, es una muestra clara del efecto que provoca priorizar la economía por sobre la salud.
Además de ser el primer país con coronavirus, Bolsonaro es el único mandatario en negarse a establecer el aislamiento, desoyendo indicaciones de la OMS e incluso los consejos de su alter ego, Donald Trump, que tuvo que revertir su política en EE UU y le sugirió a su caricatura, el presidente brasileño, que tome medidas al respecto. Sin embargo, sólo bravuconea a la prensa y reza contra la pandemia.
Para colmo de males, el perfil etario de la mortandad del virus es más joven que en Europa, con un 10% de muertos menores de 60 años, incluso un 4% menores de 40 años. Lo que muestra la idiotez de sostener que el coronavirus sea sólo es un resfriadito, que el sistema inmune brasileño se lo banca porque se aguanta todas las pestes de la pobreza, sino que está provocando una tragedia humanitaria.
Por eso, una cierta racionalidad política, está haciendo que los 27 gobernadores desoigan a Bolsonaro y establezcan medidas de aislamiento y restricciones, que insólitamente fueron boicoteadas por el mandatario que, con la campaña “Brasil no puede parar”, arengó a la población a seguir en la “normalidad”.
En medio de la explosión de la pandemia, Bolsonaro sigue considerando que el coronavirus es una “histeria que perjudica a la economía”, lo que aísla del establishment político y social en Brasil, incluso con quiebres en su Gabinete, y maltrata a su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, y al que para sostener su política irresponsable, ignorante y caprichosa amenaza con echar por sugerir la política de aislamiento. Incluso, muchos ven estratégicamente potable al vice Hamilton Mourão, que salió a cruzar al presidente. "La posición de nuestro gobierno es sólo una: el aislamiento y distanciamiento social”. Es más, un influyente periodista, Luis Nassif, sostuvo la hipótesis de que JB ya no gobierna Brasil y que el poder operacional del Ejecutivo recae en los militares, señalando al comandante general del Ejército, Edson Leal Pujol, quien recomendó a sus tropas la cuarentena, respondiendo al ministro de Defensa. Además, se suma el descontento social, que se expresa en caceroleadas que instalan cada vez más la idea de impeachment. Lo cierto es que todo parece indicar que Bolsonaro ya es un problema que la política deberá resolver.


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No puede dejarse la salida en manos del mercado


No puede dejarse la salida en manos del mercado

(Foto: AFP)
Por Ricardo Romero - Polítologo UBA. Analista internacional
29 de Marzo de 2020

En momentos en que la humanidad está viviendo una catástrofe de escala global, donde la pandemia generada por el coronavirus, además de provocar enfermedad y muerte, está desatando un colapso económico a nivel mundial. Y si bien hay Estados que en forma responsable están generando acciones humanitarias para afrontar la situación, además de un respuesta epidemiológica deberán generar una salida económica que no puede dejarse en manos del mercado. Por eso, se trae a colación el concepto de “Economía de Guerra en tiempos de Paz”, que fuera expuesto por el historiador Eric Hobsbwan, al sostener que la subordinación económica a la planificación bélica, que habían padecido las economías durante la Primera Guerra Mundial, fue el esquema que orientó a la Economía Planificada de la Unión Soviética, así como al esquema intervencionista del Estado de Bienestar capitalista. Y entendía que luego del crac del '29 y su extensión mundial, tras la crisis del expansionismo capitalista bajo su modalidad liberal, la lógica organizativa del Estado en tiempos de guerra permitió pensarlo también en tiempos de paz.
Básicamente, el Estado se constituyó como organizador de la economía, definiendo la forma de producción, distribución y consumo. Además, permitió centrar las bases de la Edad de Oro, durante el período bipolar, donde su centralidad fue fundamental en ambos bloques (capitalista como comunista), generando el mayor salto económico de la humanidad en solo 25 años.
Ante semejante calamidad, algo que parecía remoto vuelve a poner en tela de juicio el mercantilismo imperante tras la caída del Muro de Berlín y la globalización neoliberal, que propicia el retiro del Estado de la economía. Porque la reivindicación smithiana del individualismo se cae como castillo de naipes ante la irresponsabilidad de especuladores y el egoísmo empresarial que se expresa en la caída bursátil y desplome de la producción. El capitalismo pierde su motivo en una crisis: la ganancia. El Estado es la esperanza de lo colectivo, el Ave Fénix social.
Lamentablemente, la empiria muestra que la inacción ante el virus deja a las sociedades libradas a la furia de la pandemia, o sea la muerte generalizada por el colapso sanitario, agravado por sistemas de salud privados que solo los mueve el lucro. O la mirada ególatra y reacción tardía como las de Trump o Bolsonaro. En tanto que el compromiso solidario y la férrea acción del Estado, como en Argentina, busca reducir y minimizar el impacto del diluvio virósico. Son conductas éticas diferentes que la historia juzgará. Además del dolor de las muertes inevitables y, peor aún, las evitables, se tendrá el desafío de resurgir del desplome económico que implicará esta hora. Será una instancia crucial para los mandatarios comprender que la racionalidad mercantil ahonda la crisis. Solo la firme decisión política del accionar del Estado va a evitar que se profundice la catástrofe. La Ciencia Política deja paso a la Política.  Lamentablemente, la empiria muestra que la inacción ante el virus deja a las sociedades libradas a la furia de la pandemia, o sea la muerte generalizada por el colapso sanitario, agravado por sistemas de salud privados que solo los mueve el lucro. O la mirada ególatra y reacción tardía como las de Trump o Bolsonaro. En tanto que el compromiso solidario y la férrea acción del Estado, como en Argentina, busca reducir y minimizar el impacto del diluvio virósico. Son conductas éticas diferentes que la historia juzgará. Además del dolor de las muertes inevitables y, peor aún, las evitables, se tendrá el desafío de resurgir del desplome económico que implicará esta hora. Será una instancia crucial para los mandatarios comprender que la racionalidad mercantil ahonda la crisis. Solo la firme decisión política del accionar del Estado va a evitar que se profundice la catástrofe. La Ciencia Política deja paso a la Política. 


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