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lunes, 2 de marzo de 2020

Al filo de la democracia

Al filo de la democracia

(Foto: AFP)
Por Ricardo Romero - Politólogo UBA
1 de Marzo de 2020
El establishment político brasileño está desconcertado ante un Bolsonaro que no para de atacar de forma caprichosa y desmesurada a las instituciones republicanas y que juega al filo de la democracia brasileña, tal como alude el documental de Petra Costa que fue nominado al Oscar, dejando avanzar lo más rancio de la ultraderecha de ese país.
De modo erróneo, cierta historiografía sostiene que Adolf Hitler accedió democráticamente al gobierno, sin embargo, desde la ciencia política se puede afirmar que su construcción de poder fue bajo la constante destrucción de los consensos democráticos y la exclusión de un enemigo constituido en base al odio y la movilización social.
Y parecería cumplirse el apotegma hegeliano que sostiene que "la historia se repite dos veces", sumado a la afirmación marxista de que "una vez es como tragedia y otra como farsa", en la historia universal al menos, y Jair Bolsonaro se está convirtiéndose en una comedia de la experiencia nazi, que puede ser una catástrofe para la democracia brasileña.
Quizás sirva como ejemplo una experiencia. Un colega tuvo que repatriar a su hijo de Brasil, porque allí sus compañeros lo amedrentaban por extranjero y lo acusaban de tener un padre marxista, ya que es profesor en una universidad federal. Es un clima social instalado en ese país, que está construyendo ese enemigo interno schmitiano.
Y el huevo de esta serpiente lo incubó el mismo establishment brasileño, que dejó crecer una propuesta para frenar a toda costa el regreso del PT al gobierno, pensando que el sistema institucional ideado por la dictadura militar, donde la fragmentación partidaria generaba un esquema de presidencialismo de coalición, iba a encuadrar a Bolsonaro, sin embargo, este actúa por encima e incluso contra todo el régimen político.
De hecho, así como la izquierda hegemonizada por el PT propiciaba la movilización popular para lograr la conquista de derechos, ahora la derecha arengada por Bolsonaro congrega a sectores medios intolerantes y masas sociales convencidas por el discurso goebbeliano, de que la "política partidaria" es el mal de todos sus problemas, y se apresta a sumarse a una convocatoria que realizó el bolsonarismo para el 15 de marzo que se propone barrer con el Congreso y el Supremo Tribunal Federal, o sea con la división de poderes de la República.
Es más, Bolsonaro apela a la complicidad del empresariado, cuando los invita a sumarse a boicotear a la "prensa podrida" de Brasil, y a las fuerzas armadas, dándoles cada vez más protagonismo en el Gabinete, a tal punto que nominó como jefe de la Casa Civil al general del Ejército Walter Souza Braga Netto, exinterventor militar en la seguridad de Río de Janeiro (2018).
Los sectores democráticos de Brasil tienen el desafío de generar un freno al embate contra la democracia de Bolsonaro. Quizás propiciando coaliciones democráticas parlamentarias, poniendo en agenda un impeachment contra el ataque institucional, o alianzas electorales que eviten una dictadura legalizada. «
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miércoles, 12 de febrero de 2020

El presidente paraguayo pierde apoyo político

El presidente paraguayo pierde apoyo político

Abdo Benítez se viene salvando del juicio político, la oposición enfrenta denuncias de corrpución.
(Foto: AFP)
Por Ricardo Romero - Desde Asunción, especial para Tiempo
29 de Diciembre de 2019
La presidencia del Paraguay es ejercida por Mario Abdo Benítez, del tradicional Partido Colorado, quien al asumir su gestión con su discurso de "Caiga quien caiga", hace poco más de un año, parecía dar estabilidad política luego del golpe a Fernando Lugo. Sin embargo, cruzado por los hechos de corrupción que salpican a su Gabinete, no puede consolidar su gobierno, y queda a la sombra del poder fáctico del expresidente Horacio Cartes y de su vicepresidente Hugo Velázquez, que sumado a la recesión económica, dan cuatros años de rumbo incierto y lo dejan a merced de una caída inminente por juicio político.
Hace unos meses, la firma de un contrato secreto con Brasil para la comercialización de electricidad entre Itaipú y una empresa privada referenciada a la familia de Jair Bolsonaro provocó la renuncia del entonces canciller, Luis Castiglioni, y de tres funcionarios ligados al caso.
La oposición –el Partido Liberal y el Frente Guasú, fuerza de centro izquierda del expresidente Lugo– activó un pedido de juicio político que logró frenarse bajo un pacto interno dentro del Partido Colorado, especialmente de Honor Colorado, liderado por Cartes, y Colorado Añetete, del actual presidente con apoyo de liberales llanistas. Esto dejó a Abdo Benítez a merced del poder del exmandatario.
Su desolación política es mayor por la debilidad de la oposición, que había ganado 16 de las 19 intendencias pero sus referentes políticos quedaron inmersos en los sistemas de corrupción. El cimbronazo provocó la renuncia el alcalde de Asunción, Mario Ferreiro, del Frente Guasú, investigado por una supuesta red de recaudación paralela que involucraría a varios de sus funcionarios. Era un hombre clave en el armado de Lugo, que se perfilaba a integrar la fórmula presidencial de ese partido.
A su vez, la recesión es un hecho inédito en la peculiar economía paraguaya, que vive su primera retracción en 60 años y afecta el valor de su moneda, el guaraní –la más antigua de América Latina–, acelerando la devaluación frente al dólar y profundizando desigualdades sociales.
País sin salida al mar y de baja extensión territorial, ubicado entre dos colosos como Brasil y Argentina, se puede afirmar que Paraguay es una nación rica llena de pobres, y lo que condiciona su crecimiento y provoca una desigualdad de raíz histórica es que el 77% de sus tierras cultivables está en manos del 1% de los terratenientes del país.
La tendencia crece con terratenientes brasileños que avanzan en la compra o alquiler de tierras para la producción de soja, que al pagar en reales obligan a diferentes movimientos financieros para reorientarlos en dólares, especialmente con la mediación de China, principal proveedora de bienes industriales, y de la inserción del narcotráfico, que participa en el sistema lavando activos ilegales con actividades legales del comercio exterior y le permite comercializar narcóticos en Estados Unidos. Eso motiva al gobierno norteamericano para su intervención con sus agencias de seguridad, construyendo un inmenso cuartel de la DEA y la CIA frente a la mismísima residencia presidencial. «


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